
La OSSLA, un milagro sinaloense
La fila es larguísima. Liv y yo apretamos los boletos en la mano como quien se agarra a una esperanza; no queremos que nos los arrebaten. Sabemos que miles de personas se quedaron fuera; la gente que no alcanzó entradas se molestó, acusó de fraude. Amigos me escribieron esperanzados, creyendo que yo podría tener boletos. No era así, pues yo




