El lugar preferido de Tova (Sally Field) es el acuario donde trabaja de noche, en el área de mantenimiento. Su agrado se debe, sobre todo, a que mientras limpia cristales, barre, trapea y despega chicles, platica con Marcellus, un pulpo al que le confía libremente lo que piensa y siente. Un día, se lesiona un pie y debe guardar reposo, por lo que Cameron (Lewis Pullman), un joven recién llegado a la ciudad en busca de su padre, la suple en su función. Al principio, él sólo desempeña las tareas asignadas, pero un inconveniente deriva en que Tova regrese a apoyarlo, y ella aprovecha para presentarle al octópodo, con el que después, el chico acaba desahogándose. Cuando Tova y Cameron toman decisiones fundamentales y conflictivas, con su enorme inteligencia, Marcellus intentará ayudarlos.
En Criaturas luminosas (Remarkably Bright Creatures/EU/2026), su tercer largometraje, Olivia Newman explora, mediante el drama, una de sus temáticas más frecuentes: la búsqueda del padre. En Mi primera lucha (2019), Mo (Elvire Emanuelle) es quien se enfrenta a esa batalla, tras años de vivir con padres adoptivos. En La chica salvaje (2022), Kya (Daisy Edgar-Jones), no precisamente se dedica a dar con ellos, pero es abandonada por madre y padre, desde muy pequeña. Sus filmes coinciden, además, en esa sensibilidad particular para desarrollar las historias; y en la muerte de personas relevantes para los protagonistas, quienes deben afrontar el inevitable proceso del duelo.
Sin embargo, hay un punto de encuentro entre las películas de Newman demasiado evidente, que a su vez es una de sus mayores debilidades: lo predecible de sus tramas. Es cierto que sus temáticas aluden a conflictos fuertes entre padres e hijos, parejas, amigos, pero planteados de una manera muy obvia. En otras palabras, la narrativa no tiene inconvenientes en exponer las situaciones proporcionando datos significativos, que sí o sí, llevan a los espectadores a asegurar lo que viene después y en qué acabará todo, porque el objetivo principal de las producciones de la realizadora estadounidense es conmover y llevar a la reflexión mediante historias comunes.
En la cinta escrita por la propia Newman junto a John Whittington, basados en la novela de Shelby Van Pelt, esa intención de emocionar es más que evidente: la forma en la que muere el hijo de Tova y la supuesta razón de ello; el haberse quedado viuda e imposibilitada para rehacer su vida con alguien más; el trabajo de noche, más por desahogo emocional, que por necesidad económica; y su aislamiento voluntario, a pesar de tanta gente alrededor que la estima y la busca; el que Cameron no tenga mamá y nunca haya visto a su padre (quizás este ni siquiera sabe que existe); que el chico intente relacionarse con la joven (Sofia Black-D’Elia), con un hijo, que tampoco vive con su papá; el cautiverio de Marcellus y los demás animales, y la urgencia de su liberación.
Lo anterior no quiere decir que Criaturas luminosas no valga la pena. Amerita la atención por la excelente interpretación de Sally Field; la relajada y buena actuación de Colm Meaney; y la presencia, discurso y brillante inteligencia de Marcellus. Incluso, la merece por su intención de llevar a reflexionar y conmover a través de temáticas convenientes, aunque no tan creativas. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.







