Sinaloa: números, leyendas y realidades

Sinaloa: números, leyendas y realidades

En Sinaloa se comen deliciosos mariscos, se escucha fuerte la banda y la gente es muy echada pa’delante. El sinaloense es trabajador y talentoso, desde grandes deportistas, activistas, empresarios y científicos. Este es el Sinaloa que todos queremos y del que nos sentimos orgullosos, que persiste como oasis legendario en nuestra memoria colectiva, porque, aunque vemos las calles llenas de agentes federales, el ejército, los retenes, los balazos, los negocios cerrados, las familias enlutadas y la vida nocturna sin ser recuperada aún, queremos creer que esto es temporal.

 

Los números

De acuerdo con la estimación de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, el pico máximo de población en Sinaloa fue en el periodo enero-marzo de 2025 con 3 millones 154 mil 500 habitantes, para enero-marzo del 2026, la estimación bajó a 3 millones 085 mil 699, es decir, la población decreció en 84 mil personas. Esta tendencia fue causada por la situación de violencia que se vive en todo el estado. Solo por comparar, en México la población se espera que inicie a decrecer a partir del 2053, por lo que este comportamiento es claramente anormal.

De acuerdo con los datos del IMSS, entre junio de 2026 y junio de 2024, antes de la guerra, el empleo formal perdió 17 mil 871 puestos, y 4 mil 812 patrones también cerraron. Según la ENOE, hay 54 mil personas ocupadas menos. Hay deterioro salarial, antes de la guerra 473 mil personas reportaron ganar hasta un salario mínimo, en 2026 ya son 593 mil. También, hoy hay 112 mil personas más que tampoco pueden salir a trabajar por atender otras ocupaciones, de estos 86 mil son mujeres.  Pues en contextos de violencia, muchas madres se quedan en casa.

 

Las leyendas

Los sinaloenses contamos las leyendas de bonanza y calidad de vida antes de la violencia. La realidad es que Sinaloa tiene más de 30 años con el salario promedio ante el IMSS más bajo del país, con una especialización productiva hacia actividades comerciales y aunque hay muchos casos de éxito, nuestra economía sigue sin crear oportunidades profesionales sólidas. Hay municipios como Badiraguato con 75 por ciento de la población ocupada en la informalidad.

La bonanza presumida, en mucho se debe a las grandes cantidades de circulante proveniente de actividades ilícitas y justo esto nos ha empobrecido. Por ejemplo, las personas que trabajan honradamente no pueden competir, tampoco les alcanza para una vivienda y las condiciones laborales no mejoran. Muchas familias y jóvenes dejan cada año la entidad, por lo que Sinaloa mantiene un crecimiento social negativo, es decir, son más los que se van hacia otras entidades que los que llegan, entre ellos muchos se van hacia Estados Unidos, en especial en las zonas serranas.

La bonanza se cumple para unos cuantos, el resto nos quedamos con una gran bomba que explotó y aún no sabemos hasta dónde nuestro tejido está listo para recomponerse.

 

Las realidades

Las realidades son muy distintas, las agrupo en cinco. 1) Los que se mantienen optimistas y se alarman poco. 2) Los que intencionadamente buscan datos alegres sobre la excelente situación económica de la entidad. 3) Los que, aunque la violencia no les haya alcanzado de forma cercana, anhelan paz. 4) Las más de 20 mil familias que sí han sido víctimas entre robos de auto, a comercio, extorsiones, homicidios, víctimas colaterales, desplazados y desaparecidos. 5) Los que anhelan el anterior status-quo.

La combinación de vivencias, perspectivas, números y leyendas, definen su realidad.

Artículo publicado el 20 de julio de 2026 en la edición 1225 del semanario Ríodoce.

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