Tras el sexto periodista asesinado en lo que va del primer semestre de 2026 en nuestro país, uno por mes, una pregunta ronda la cabeza de más de uno ¿Quién está matando periodistas en México hoy?, y ¿por qué? Y nos regresa a un pasado oscuro de los gobiernos de Felipe Calderón, de Javier Duarte en Veracruz y de Tomás Yarrington en Tamaulipas, y sí nuestras pesadillas vuelven hoy en día.
Viendo el trabajo informativo de un periodista de a pie como Manuel Alejandro Moreno Serna, conocido como Alex Serna en Zihuatanejo (que en nahuatl quiere decir “lugar de Mujeres”), ocurrido el 20 de junio, o el de Josué Martínez, quien tenía el portal de Noticias San Martín Texmelucan, asesinado el 16 de julio cerca de su domicilio, en la comunidad del mismo nombre en el Estado de México, ahí donde el agua es una mina de oro, saltan dos coincidencias a la vista; no solo que ambos contaban con 39 años de edad, sino que dejaron grabados en sus informaciones los posibles motivos de sus asesinatos y pistas de sus ejecutores.
O el caso de Roxana Guzmán, mujer, madre y periodista que fue sacada violentamente de su casa la mañana del 2 de junio en Nanchital, no solo frente a la mirada de su familia, sino del mundo, porque su secuestro quedó grabado en un video que fue visto por todo el mundo. Nanchital (que significa “lugar de la abundancia”, hogar al que Roxana no volvió más porque sus verdugos la sacaron y no solo destruyeron a su familia también a ella queriendo desaparecer no solo su voz, sino su cuerpo, cuyos restos fueron identificados un mes después por la Fiscalía y tras una súplica constante de su madre doña Rubicela que durante un mes vivió los días y noches más tortuosas de su vida, quizá por eso el mayor consuelo que tuvo al final de esta tragedia, dijo en su funeral es, “tener un lugar donde ir a ver a su hija”.
En los casos de Alex y Josué podemos mirar a través de sus textos y videos sus preocupaciones, sus luchas solitarias pero también su compromiso, convencidos de que lo que hacían, que era informar a su comunidad, pero sobre todo porque sabían que su voz era lo único que quizá les quedaba, como dijo Josué en uno de sus videos que circuló en redes el día de su asesinato, “más vale morir por la fuerza del pueblo a morir de rodillas, vamos a luchar por nuestro pueblo”.
Me queda claro que detrás de cada caso hay una historia aun no contada; pero lo que sí podemos intuir desde ya es el por qué los mataron y quién, porque ellos y ella dejaron pistas, nombres, hilos que con solo jalar uno podríamos decir quién los mató; los mató la corrupción, la impunidad, la indiferencia y el cinismo.
El cinismo de una autoridad que se burla de todos en este país, ellos o ellas tienen el poder, poder que no solo ejercen, lo corrompen, lo burocratizan, lo utilizan para denostar y criminalizar como hicieron con Roxana, cuando la gobernadora Rocio Nahle salió a decir días después “su caso no tiene que ver con su actividad” y lo minimizó. Por otro lado la fiscalía de Veracruz tendrá también que explicar aún, ¿por qué los protocolos de búsqueda de Roxana no funcionaron? Aunque hay que reconocerle que hoy tiene ocho detenidos, entre ellos cuatro policías, pero la justicia aún espera impaciente ante tanta barbarie.
A los periodistas hoy los mata la corrupción y la indiferencia, porque es la que ellos denunciaron con su trabajo informativo, la indiferencia de unas autoridades omisas como fue en el caso de Alex que desde hace años llevaba diciendo públicamente. Miren acá está pasando esto desde hace años, dijo Alex Serna con sus grabaciones en vivo y hasta el último minuto de su vida; acá construyen y destruyen sin permiso, despojan sin vergüenza y viven sin que nada ni nadie les ponga un alto a sus corruptelas. Y hasta un día se acercó a la presidenta Claudia Sheinbaum, en uno de sus tantos recorridos a Guerrero y le gritó de lejos “presidenta aquí hay un ecocidio en Zihuatanejo” y su voz se ahogó entre la multitud, pero ahí quedó el testimonio de Alex, el periodista egresado de comunicación de la Universidad de Guerrero, el periodista de a pie que vivía solo, trabajaba solo y murió solo.
Ante el silencio de una autoridad en Guerrero que no ha salido a dar la cara para decir por lo menos estamos investigando. Pero el silencio ese que Miroslava describió muy bien “es complicidad”. Ni siquiera la FEADLE de la Fiscalía General de la República ha dicho nada, no sabemos si porque nada hacen o porque no quieren mostrar su ineficacia en público. Pero lo cierto es que en nombre de la “secrecía de las investigaciones”, se construye la impunidad que también mata.
Hoy “ya no basta con abrir carpetas de investigación, las investigaciones deben ser exhaustivas con resultados inmediatos, dijo Reporteros Sin Fronteras en un comunicado público este 16 de junio, ante el sexto periodista asesinado, pero también lanzó un reclamo público ¿cuántos más tienen que morir para que las autoridades comprendan que su respuesta sigue siendo claramente insuficiente?”.
Esperamos que la presidenta Claudia Sheinbaum hoy no solo escuche la voz de Alex Serna, sino la de los 18 periodistas que han sido asesinados de octubre de 2024 a la fecha, y la de sus familias que hoy piden justicia.
Artículo publicado el 20 de julio de 2026 en la edición 1225 del semanario Ríodoce.





