Hasta el momento se desconoce el impacto que el siniestro puede haber ocasionado a la población expuesta
Mientras el basurón municipal de Mazatlán continúa operando gracias a una suspensión judicial, a más de una semana del incendio que comenzó el 29 de junio, aún persistían fumarolas, olores a quemado y no existían mediciones oficiales de la calidad del aire que permitieran dimensionar el impacto en la población.
Habitantes de las colonias Urbivilla, Santa Teresa y Urías aseguraban que las fumarolas persistían en la zona serrana donde se ubica el tiradero y que el olor a quemado seguía presente, sobre todo durante las noches y madrugadas.
“No huele como cuando quemas madera. Huele a sucio, no es un humo común. Cuando quemas madera sabes identificar ese olor; aquí huele a algo feo”, relató un trabajador de la colonia Urbivilla, una de las más cercanas al basurón.
“Empieza como a las seis o siete de la tarde y en la madrugada es cuando más se intensifica el humo. Se huele y hasta se ve”, comentó una madre de familia de la colonia Urías.
Los testimonios recabados coinciden en que el humo y los olores continúan llegando a las viviendas. Algunos vecinos afirmaron que el aroma a quemado se impregna en la ropa e incluso al interior de sus hogares. Entre las principales molestias mencionaron irritación y carraspeo en la garganta.
Ninguno de los habitantes entrevistados afirmó haber recibido información o recomendaciones por parte del Ayuntamiento sobre las medidas a seguir ante la presencia del humo derivado del incendio.
Ese mismo lunes, el coordinador municipal de Protección Civil, Óscar Roberto Osuna Tirado, afirmó que a siete días del percance, el incendió del basurón estaba controlado, sin embargo aún se tenían algunas fumarolas que se estaban atendiendo con el depósito de tierra.
El funcionario señaló que durante la semana el incendio quedará completamente extinguido, sin presencia de fumarolas.
Mazatlán, al igual que otros municipios del estado carece de información oficial que permita conocer la calidad del aire cuando suceden este tipo de situaciones.
Uno de los que permitían hacerlos en el puerto eran los monitoreos instalados por el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Diana Escobedo, encargada del departamento de Medio Ambiente del instituto, señaló que la estación de Mazatlán fue desconectada alrededor del 20 de junio y el último registro disponible corresponde al 25 de junio, cuatro días antes de que iniciara el incendio del relleno sanitario. Dijo desconocer las razones por las que dejó de funcionar aunque señaló que era la segunda ocasión que ocurría.
Escobedo explicó que estos equipos cuentan con sensores para medir los llamados contaminantes, criterios establecidos en la Norma Oficial Mexicana, entre ellos partículas suspendidas PM2.5, monóxido de carbono, dióxido de azufre, ozono y otros compuestos relacionados con la calidad del aire.
“Lo que sucedió fue una quema de basura y bueno las condiciones de viento y la cantidad de basura que se quemó pues llevan estos contaminantes, como te decía, principalmente monóxido de carbono, nosotros queríamos ver este tipo de contaminantes, pero ya la cabina estaba apagada días antes y estos contaminantes dependiendo de la concentración pueden ocasionar problemas a la población, a la salud”.
Aunque calificó el incendio como un evento extemporal, señaló que la falta de mediciones continuas dificulta identificar cuándo los contaminantes alcanzan niveles peligrosos.
“Imagínate que todo el tiempo hubiera mediciones altas y no lo supiéramos. Podría haber problemas serios de salud y no estaríamos entendiendo realmente qué está sucediendo”, expresó.
La investigadora explicó que estos contaminantes no sólo agravan padecimientos respiratorios como el asma o la bronquitis, sino que también están asociados con enfermedades cardiovasculares.
“A mí me parece todavía más preocupante que no se tengan esas mediciones permanentes como marca la ley”, manifestó.
Escobedo consideró además que, tras un episodio de contaminación como el ocurrido en Mazatlán, las autoridades estatales y municipales deberían implementar estrategias de seguimiento sanitario en las colonias expuestas al humo, mediante entrevistas o brigadas de salud que permitan documentar posibles afectaciones entre la población.
Explicó que actualmente existe un sistema de vigilancia epidemiológica que registra enfermedades respiratorias, principalmente infecciosas; sin embargo, señaló que sería pertinente incorporar información derivada de eventos de contaminación ambiental ya que sus efectos pueden presentar síntomas similares.
“Creo que también debería sumarse información de eventos como este, para ver qué tanto pudieran estar enmascarando este tipo de actividades contaminantes a un registro que normalmente se hace por enfermedades infecciones”, opinó.
Se buscó a autoridades para conocer si se llevaron a cabo brigadas de salud en las zonas cercanas a la zona, pero no se obtuvo respuesta.
La regidora Maribel Chollet, del PRI, criticó el actuar de las Ayuntamiento para prevenir a la población sobre la contaminación del incendio, ya que solo se emitió un comunicado en redes sociales.
“No hubo un brigadeo casa por casa para informar, claro que no. ¿Quiénes pudieron acceder fue al cuadro que estaban exhibiendo (el informativo) en medios de comunicación? Pues quienes se acostumbran a moverse en redes sociales, pero el resto de la población que ahí vive y que no está atento a redes sociales”.
La edil también cuestionó cuál ha sido la actuación del Ayuntamiento más allá de atender la emergencia, al considerar que no basta con controlar el incendio, sino que es necesario implementar acciones para evitar que una situación similar vuelva a repetirse.
Artículo publicado el 12 de julio de 2026 en la edición 1224 del semanario Ríodoce.






