Ernestina Godoy es fundadora de Morena y ha sido candidata de ese partido en tres ocasiones, la más reciente en 2024. No tiene estudios de posgrado en derecho ni especializaciones en investigación y persecución del delito. Como actual Fiscal General de la República le tocó investigar a su compañero de movimiento Rubén Rocha Moya. Ya dijo que no encontró nada.
Según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en 2025, el porcentaje de percepción de corrupción sobre la Fiscalía General de la República fue de 57 por ciento y, en 2024, el 94 por ciento de los delitos enterados a la FGR y a la fiscalía estatal en Sinaloa quedaron impunes.
En caso de que la investigación sobre el doctor Rocha hubiera sido llevada ante el poder judicial federal habría caído en el ámbito del nuevo magistrado de lo penal, electo por acordeones distribuidos a los votantes, que en su currículum resalta haber sido colaborador en la campaña del gobernador con licencia y haber sido candidato a presidente municipal de Elota por el Partido Verde.
La aplicación de la justicia federal del caso Rubén Rocha está en manos de sus compañeros de luchas políticas y electorales.
Si hubiera acusaciones de delitos del fuero común que inculparan al doctor Rocha, las investigaciones debería llevarlas a cabo la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, la misma que montó un falso video sobre el asesinato de Héctor Melesio Cuen.
Si llegara el caso al poder judicial estatal, estaría en el ámbito de los jueces y magistrados que ha seleccionado el senador Inzunza Cázarez.
La aplicación de la justicia estatal del caso Rubén Rocha está en manos de sus subordinados, descalificados éticamente por la propia FGR.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos solicitó la detención del doctor Rocha a partir de una acusación formal emitida por un Gran Jurado federal en el Distrito Sur de Nueva York.
El Gran Jurado, integrado por ciudadanos independientes, respaldó la acusación por presuntos delitos de narcotráfico, conspiración, uso de armas y asociación con el crimen organizado.
Una vez que se ejecute la detención provisional solicitada, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos tiene 60 días para presentar las pruebas necesarias para iniciar el proceso de extradición. Como no se ha detenido al doctor Rocha, no ha iniciado el plazo de presentación de documentos y testimonios probatorios, según lo establecen los artículos 3 y 11 del tratado firmado por ambos países.
La doctora Sheinbaum ha apelado a la soberanía para no hacer la detención y los militantes de Morena sostienen que no hay sustento en las acusaciones contra Rocha y que todo se trata de una conspiración de la derecha internacional. Es una víctima inocente, dicen.
La aplicación de la justicia de un país que reciente los delitos del caso Rubén Rocha está en manos de las decisiones de la presidenta que privilegia proteger a la élite en el poder.
A la invulnerabilidad contra la aplicación de la justicia, Rubén Rocha suma que mantiene el control del gobierno estatal. La gobernadora interina no se atreve ni siquiera a hacer uso del espacio de comunicación con la población que se conoce como la conferencia semanera.
El control del Congreso del Estado también es una garantía de impunidad que le permite proseguir con el proceso de aprobación de una ley que disminuirá las posibilidades de que los ciudadanos accedan a la información sobre lo que hace el gobierno.
Dentro de Morena no hay una sola crítica, ni siquiera se atreven a diferir sutilmente con alguna medida o política de gobierno. Las señales de continuidad están proclamadas en todo lo alto.
Los vínculos con el crimen organizado no son rechazados, sus apoyos son consentidos. Hasta el ex jefe policiaco municipal de Escuinapa que fue capturado incidentalmente junto con un presunto delincuente fue respaldado públicamente por el alcalde de la cuarta transformación.
Sabiéndose intocable ahora tantea el terreno para volver a la gubernatura.
Quiere hacer la demostración mayor de poder: humillar a los insolentes que están inconformes con su trabajo.
La arrogancia de quienes se sienten invulnerables se llama hubris. Es más que soberbia. Es la convicción de que su poder puede vencer cualquier límite, ignorar cualquier advertencia y desafiar cualquier realidad.
Su impunidad está proclamando que no importan las consecuencias de su gobierno, está demostrando que el pacto con el crimen organizado hábilmente administrado da riquezas y poder. Es una lección de vida para jóvenes y niños. Está exhibiendo cómo se triunfa en Sinaloa.
El espectáculo de los acarreados de las pre campañas adelantadas lo han convertido en la escenificación de su dominación sobre quien necesita una despensa o una promesa de ayuda futura.
Su discurso en las calles es tajante: hay un enemigo que no debiera existir. Los precandidatos no exponen que los críticos de Rocha son sinaloenses que proponen políticas equivocadas. No, explican que es la derecha intrínsecamente mala que quiere perjudicar al pueblo. Los videos muestran cómo van diciendo que el problema de Sinaloa es que hay opositores (al crimen organizado ni lo mencionan).
En la historia, ese discurso siempre escala, al superar a los adversarios armados, se sigue con los desarmados. Ya está implantada la justificación para hacer lo que sea para mantener el poder.
Morena, ensoberbecido, no está tomando las lecciones básicas de las crisis: los grandes poderes a veces se derrotan a sí mismos. Caen porque dejan de entender sus errores. Así se derrumban los héroes trágicos que creen haberse convertido en dioses.
El poder no exime de la realidad de que como gobierno estatal no tienen ningún logro, en ninguna materia y que su relación con el crimen organizado ha causado un profundo daño a Sinaloa.
El respaldo de Sheinbaum no los disculpa del hastío de la gente ni del veredicto popular de que son un narcogobierno.
La oposición está en cada gente inconforme que está callada en sus casas. Su hubris no les deja verlos.
Artículo publicado el 20 de julio de 2026 en la edición 1225 del semanario Ríodoce.







