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Qué come usted: Danone Pixar sabor fresa-manzana Estelar

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Las reglas en la industria de ultraprocesados están cambiando. Para muchos, esta temporada publicitaria será la última que les permitirá hacer uso de estrategias de “enganche” como las que hasta hoy han venido utilizando.

El cambio en la Norma Oficial Mexicana NOM-051, sobre etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas pre envasados, traerá al mercado una nueva forma de ver las cosas. Claro, al frente del empaque y sin la necesidad de hacer cuentas, podremos saber si un producto es bueno o no para nuestras necesidades alimenticias, y lo más importante, para nuestra salud.

Junto con el etiquetado llegarán también algunas adecuaciones a los empaques, entre ellas, la del uso de elementos persuasivos, llámese también publicidad infantil. En su caso, si un producto llegara a tener alguna etiqueta de exceso no podrá utilizar ninguna estrategia que aliente su consumo en menores.

Las categorías de yogurt y cereales aún son vistas como un buen sustituto de desayuno o como complemento del mismo. Esta percepción hace que ambas categorías sean muy consumidas por menores, pues su composición dulce los hace preferirlos por encima de otros alimentos. Es por eso que no es coincidencia que también sean las que más utilizan personajes animados para hacerse notar.

Danone lanzó el año pasado una línea de productos coleccionables con los personajes de Avengers. Este año repitió la estrategia, pero en esta ocasión la línea incluye a los personajes principales de películas de Disney-Pixar, entre los que se encuentran Los Increíbles, Monster’s Inc, Buscando a Nemo y Toy Story, entre otros.

La línea promocional de Danone es un ejemplo de lo que ya no se podrá hacer, al menos no hasta que sus productos entren en el marco saludable que marca la ley. Hoy por hoy, no son tan sanos como se les percibe y más de uno será etiquetado con excesos.

 

Envase

Esta versión de Danone tiene como personaje principal a Buzz Lightyear, de la famosa saga de películas animadas Toy Story.

El sabor es mostrado a fuente blanca dentro de un cinturón rojo, bajo este las marcas Danone y Disney-Pixar, cuya alianza dio como fruto esta edición de más de 40 coleccionables. En los dos tercios inferiores se puede ver al famoso personaje de la cintura para arriba sobre un fondo púrpura del que destaca el contorno de pequeñas nubes. El diseño es limpio al frente, no muestra más elementos.

El etiquetado, lista de ingredientes y otros elementos se encuentran a los costados y atrás. Lo nutrimental incluye cinco sellos: grasa saturada al 13 por ciento, otras grasas al tres por ciento, azúcares totales al 40 por ciento, sodio al seis por ciento y energía (calorías) con 235 en la totalidad del envase.

 

Ingredientes

El listado de ingredientes se compone de nueve en total. De estos, el azúcar es el segundo ingrediente con mayor cantidad: 36 gramos en el total del envase.

Al ser un producto dirigido a consumidores infantiles se trata de una cantidad muy elevada. La recomendación de la OMS es que los azúcares que se consuman sean máximo del 5 por ciento de las calorías totales en un día. Si tomamos en cuenta que el rango de calorías recomendadas para un menor de entre cuatro y 13 años va de 1000 a 1600 por día, entonces la recomendación se traduce a un consumo tolerable de entre 12 y 20 gramos. Este producto excede entre 16 y 24 gramos su contenido de azúcar considerando a quiénes está dirigido.

Reducir porciones: no suena mal, pero la cantidad de azúcar es clave.

En el momento en que se impartían sesiones para acordar cambios a la norma de etiquetados se tocó el tema de reducir las porciones de refrescos y comida chatarra. Hugo López-Gatell lo mencionó. Comparó el caso de los refrescos y productos azucarados con el tabaco.

El tema se desechó y el etiquetado se impuso al final de dichas sesiones. La propuesta de las porciones causó molestias en la industria. Es algo que cambiaría totalmente su manera de producir, es un cambio enorme a nivel maquila. Costoso. Se negaron a debatirlo.

Aunque la propuesta es interesante al parecer no hay respaldo legal para que se lleve a cabo. Es un tema comercial, las porciones más grandes son más económicas y el tamaño no garantiza que el consumo aumente, argumentan.

Es una realidad que las presentaciones de productos chatarra crecen. En los 90’s, el tamaño básico de Coca-Cola, que era de 355 mililitros, creció a 500 mililitros. El yogurt bebible tiene presentaciones entre 220 y 240 gramos, esta versión es de 350 gramos. Una porción enorme para un menor.

Si bien la propuesta suena interesante, el verdadero problema es la formulación. El mercado puede estar lleno de productos de los tamaños que usted imagine, pero si su base nutricional está dentro de los límites necesarios para abatir problemas de salud o para no complicarlos, las cosas pueden mejorar.

Limitar el azúcar proporcional sería un paso enorme, con el que además sería menos importante si bebidas azucaradas vienen en galones o en ampolletas.

Artículo publicado el 09 de agosto de 2020 en la edición 915 del semanario Ríodoce.

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