
Mayos-yoremes en pie de lucha contra el monstruo de la bahía de Ohuira
El gigantesco reactor permanece detenido a un costado de la carretera al puerto de Topolobampo como un edificio que cayó de lado. Lleva días convertido en un monumento involuntario al conflicto. Frente a él, bajo las lonas del campamento, decenas de hombres y mujeres soportan el calor húmedo, los mosquitos y las noches sin viento. Al fondo, detrás de ellos,








