Cuando el poder está tan concentrado en un solo partido, como lo está ahora con Morena, el interés público se enfoca ahí. El año entrante se renovarán 17 gubernaturas y salvo algunas excepciones, son los personajes morenistas —y algunos de los partidos aliados— los que están llamando la atención. No habrá mucho interés por lo que pase en el PAN o en el PRI. Sinaloa está en esta tesitura. La gente no se pregunta quién viene por el albiazul o por el tricolor. Ni por MC. Por el PAS, menos.
Los sinaloenses se preguntan quién sigue después de Rubén Rocha. Muchos de los que se hacen esa pregunta, morenistas, algunos de muy buena cepa, piensan que quien represente a la 4T debe ser alguien en lo absoluto ligada o ligado al gobernador con licencia por los negativos que arrastra desde 2024. Otros pujan por el continuismo, hacen como que no pasa gran cosa y están dispuestos a estirar la liga hasta que reviente, total no les queda de otra. Los negocios en el centro de sus preocupaciones, estos últimos ocuparían a alguien totalmente sometida o sometido a sus intereses. Tres o cuatro de los pretensos se han estado posicionando y las tendencias están definidas desde hace meses, tal vez más, y no se ven muchas posibilidades de que estas se modifiquen de aquí a que se hagan las encuestas.
Pero no todo el monte es orégano. No hay una entidad, entre las 17 que estarán en disputa, que tenga un contexto tan conflictivo como el de Sinaloa. Hace dos años nadie quería pasar por Zacatecas por los niveles de violencia que padecía. Desde hace muchos años Michoacán, Guerrero y Colima son parte de los territorios avasallados por el crimen organizado. Pero desde que secuestraron a Ismael Zambada y estalló la narcoguerra, Sinaloa se convirtió en un infierno.
Faltaba lo peor. La acusación gringa contra Rocha y nueve sinaloenses más ligados a su gobierno y a su proyecto continuista, terminó por completar un escenario de ingobernabilidad atroz. Entornos así requieren siempre liderazgos tenaces porque hay que buscar salidas a las crisis, pero en nuestro caso ocurrió lo contrario y lo que se observa es más bien una parálisis en muchos de los ámbitos de la vida pública sin que se vean por ningún lado vías de solución. El mismo gobierno federal parece paralizado, en una especie de atonía y lasitud, como esperando a ver qué dirá mañana el gobierno de Trump para responder. O qué hará.
De lo que no hay duda es que el destino de Sinaloa se fraguará en Morena, porque la oposición no ofrece a nadie vendible a un electorado que estaría por lo menos dispuesto a ver opciones, sin que necesariamente esté pensando que optar por los gobiernos del pasado represente un beneficio.
Durante la primera quincena de diciembre de 2025, la empresa LEXIA llevó a cabo una encuesta en Culiacán. La contrató Agustín Coppel Luken y fue “rolada” entre amigos y afines. A mí me llegó de rebote. Es muy amplia, pues antes de medir perfiles y partidos, hace un estudio profundo desde diferentes enfoques, solamente en Culiacán, con una muestra de 1 mil 500 entrevistas casa por casa.
Me llamaron la atención algunas de sus conclusiones: “La política partidista hoy es secundaria frente a la urgencia de lo cotidiano: En la conversación ciudadana, el eje no es ‘qué partido’, sino qué tan capaz es el Estado de recuperar condiciones mínimas de vida. El gobierno sí importa, pero como responsable, no como bandera: Se le exige acción y se juzga a Morena porque concentra el poder institucional (municipio, estado y presidencia). Eso no se traduce, sin embargo, en una demanda equivalente por ‘alternativas’ partidistas. La identidad partidista no está marcando una agenda local propia: La intención de voto y la identificación partidista siguen las tendencias nacionales, más que una reorganización política derivada de la crisis de violencia en Culiacán”.
Lo anterior es textual. En la encuesta preguntan ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con la siguiente frase?: “Pase lo que pase, votaré en contra de Morena”. El 62 por ciento dijo que en desacuerdo. Por lo general, ¿con qué partido se identifica usted más? El 42 por ciento con Morena, 8 con el PAN y 10 con el PRI. ¿Si hoy fuera la elección de gobernador de Sinaloa ¿por qué partido votaría usted? El 46 por ciento dijo que por Morena, 8 por el PAN y 10 por el PRI. Y ¿por qué partido votaría usted para la elección de alcalde de Culiacán? El 44 por ciento dijo que por Morena, 8 por el PAN y 11 por el PRI.
Bola y cadena
LA CONCLUSIÓN DE LA EMPRESA encuestadora es que, a pesar de los niveles de conflictividad que existen ahora en Sinaloa, en medio de una narcoguerra que ha dejado miles de muertos y desaparecidos, con una economía desplomada, aún con miedo y aflicción cotidianas, la gente votaría por Morena y sus candidatos.
Sentido contrario
PORQUE TAMBIÉN MIDIERON A personajes preguntando si tenían una opinión, muy buena, buena, mala o muy mala y quien salió mejor evaluada fue la senadora Imelda Castro, a la que le siguen cuatro morenistas. Todos los no morenistas, panistas, priistas, emecistas y “ciudadanos”, salieron muy mal evaluados. Repito, la encuesta la ordenó Agustín Coppel Luken.
Humo negro
FUE UNA SORPRESA QUE A ÚLTIMA hora personajes ligados al rochismo se registraran para buscar la candidatura. Un diputado local del verde, la alcaldesa Estrella Palacios, ahijada del gobernador Rocha y Omar López, otro de sus ahijados, quien renunció a Bienestar estatal para decir “aquí estoy”. ¿Cuál es la jugada? es un enigma, pero de que el clan de los relojes caros se sigue moviendo, de eso no hay ninguna duda.
Artículo publicado el 28 de junio de 2026 en la edición 1222 del semanario Ríodoce







