En Escuinapa todos lo sabían. Allá —y en otros lados— no hubo sorpresa. Oficialmente se dijo lo contrario, pero dentro de la corporación estaba claro. Bajito y alto, se decía hace meses, que el policía Hilario Javier Martínez Gómez se “cambió de bando”. El pueblo es chico, los dichos van de boca en boca, son difíciles de ocultar las relaciones clandestinas.
Mis consultas con habitantes de Escuinapa coinciden en lo mismo. Se sabía que de jefe de policía pasó a escolta, aunque no quedaba muy claro de quién. Mientras tanto, tramitaba su pensión de retiro. Dos cachuchas.
Hilario Javier Martínez no era un improvisado cuando llegó al mando de la Policía de Escuinapa. Sus inicios son en el Ejército Mexicano, en 2009 llega a Sinaloa y entra a la Policía Estatal Preventiva como civil. Ahí logra sus ascensos y llega a Comandante.
En julio de 2023 le toman protesta en el cargo de Director de la Policía de Escuinapa, después de 14 años en la corporación.
Hay dos fotografías de aquel momento cuando la alcaldesa Blanca Estela García le da el cargo. En ambas está serio, sin gestos, con cara de circunstancias. No fue una decisión de él ni de la Alcaldesa, fue enviado por la Secretaría de Seguridad Estatal (en tiempos del Teniente Coronel Cristóbal Castañeda al frente). En una foto está en el juramento de guardar y hacer guardar el cumplimiento de la ley; en la otra foto aparece al frente de lo que será su estado de fuerza, con los policías que tendrá a su mando, apenas medio centenar de agentes en aquel entonces.
Si de fuerza policiaca se trata para atender a la población de 60 mil escuinapenses, carece de lo mismo que el resto de municipios, no hay forma de que el número de policías sea suficiente. Si los dividimos en dos turnos, y los descansos, nunca hay más de 20 agentes para todo el municipio. Su fuerza total es de 57 elementos.
Escuinapa nunca ha concentrado índices delictivos altos, históricamente se ha mantenido debajo de las condiciones generales de Sinaloa. Sin embargo, periódicamente el municipio sufre el contagio de la violencia. Es así como se encuentra en este episodio de la guerra entre Chapitos y la Mayiza.
En 2024 se registraron 24 homicidios; al año siguiente 26. Pero en 2023, antes de la guerra, solo 9. Y más atrás, en 2017, solo tres asesinatos en el año.
Escuinapa acusa ese contagio en cada espiral violenta de Sinaloa. Así le pasó en 2010 y 2011. Así le ha pasado en estos casi dos años de la guerra.
Margen de error
(Dr) Tiempos difíciles y peligrosos le han tocado al Presidente Víctor Díaz Simental. Alcanzó la alcaldía de su natal Escuinapa después de tres postulaciones para el cargo. Se le negaba, y persistió.
En su profesión, Díaz Simental tiene uno de los más altos perfiles en Sinaloa. Especialista en una de las más complejas ramas de la medicina, la neurocirugía, que exige altos puntajes en las evaluaciones.
Fue un largo periodo Secretario de Salud de Sinaloa, y antes revolucionó al Hospital General de Culiacán, convirtiéndolo en un referente.
Llega a la Alcaldía justamente en la coyuntura violenta de Sinaloa, que ha terminado por contagiar a Escuinapa, que en tiempos normales no tiene en la inseguridad a su mayor problema.
Guste o no, el tema de la inseguridad le ha cambiado la agenda a Díaz Simental, además de que exige mayores recursos públicos y desgasta a su administración.
Primera cita
(Renuncias) En este 2026 no ha tenido pausa Escuinapa. A finales de marzo, emboscaron a dos patrullas de la policía municipal, asesinaron a cuatro de los agentes y dos más resultaron heridos. Con ellos, sumaron 10 policías asesinados desde el inicio de la guerra en septiembre de 2024, uno de los municipios con el más alto porcentaje de atentados contra la corporación, en proporción al tamaño de su fuerza.
Unos días después, casi la totalidad de los policías presentaron su renuncia. “Tienen mucho miedo” ha dicho el doctor. Y es que aparte de las emboscadas a patrulleros, las sedes de la policía han sido atacadas con drones.
Otro impacto mayor fue los primeros días de este mes de junio: en un ataque armado murió una niña de solo 14 años, junto a su tío y entrenador Arturo Ramiro Quintero. Ellos se trasladaban en la madrugada en una emergencia médica cuando quedaron atrapados en el fuego cruzado.
Mirilla
(Contagio) Para cerrar el mes, una operación federal captura al exjefe de la policía, Hilario Javier Martínez, junto con una cabeza del grupo de los Chapitos, Misael Guerrero, el Güero Pin. Aunque se trate de la confirmación de lo que muchos en Escuinapa llevan meses diciendo, no le resta gravedad.
Díaz Simental apenas está a la mitad de su mandato, tendrá que enfrentar el tiempo restante con una policía mermada, que demuestra la profunda crisis de las instituciones encargadas de la seguridad. Ya no es el caso del policía Hilario Javier Martínez, enviado de la Estatal Preventiva para encargarse de la seguridad en el municipio, sino la falla institucional en los controles y seguimiento de las estrategias (PUNTO)
Artículo publicado el 28 de junio de 2026 en la edición 1222 del semanario Ríodoce






