Abel Elías: del señalamiento al asesinato

Abel Elías: del señalamiento al asesinato

Compañeros del enfermero del IMSS sospechan que le plantaron los medicamentos, por los que fue detenido cinco días antes de que las balas lo alcanzaran

 

 

 

Las motocicletas de la Policía Municipal se mezclaron entre el caos vehicular de esa tarde. El reporte indicaba disparos de arma de fuego en las inmediaciones del Hospital General Regional (HGR) No. 1 del IMSS. El escuadrón se detuvo sobre el bulevar Ciudades Hermanas y avenida Río Tabalá, coordinó el diálogo y encendió sus sirenas hasta llegar a la calle Río Petatlán y Tepuche, en la colonia Antonio Rosales de Culiacán. Al arribar, el Ejército Mexicano ya había acordonado el área; sobre el suelo yacía un enfermero sin vida: boca abajo, con un charco de sangre que manchaba su uniforme blanco.

Cinco días antes, el 19 de junio, Abel Elías, auxiliar de enfermería, habría sido detenido por elementos de seguridad federal. A partir del quiebre de la seguridad en Sinaloa, las fuerzas federales se apostaron en las entradas y salidas de los hospitales para mantener un control estricto sobre el ingreso de pacientes, familiares y trabajadores; esto debido a que, con la descomposición interna del Cártel de Sinaloa, los nosocomios se convirtieron en un foco rojo por la recepción de personas heridas por proyectiles de arma de fuego, la incursión de sujetos armados para rematar pacientes y los disparos contra las fachadas.

Durante una revisión, los elementos localizaron al interior de la mochila de Abel Elías cajas de medicamentos para el corazón, cuyo valor alcanzaría el medio millón de pesos. Fue detenido y puesto a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR). En las imágenes compartidas por la dependencia, se ve a Abel con el rostro difuminado. Sujetándose las manos, mirando de frente con su uniforme blanco mientras es acompañado por dos elementos de Protección Federal.

De acuerdo con personal médico, el procedimiento para obtener medicamentos de alto costo dentro del hospital es un proceso estrictamente regulado que involucra múltiples niveles de supervisión y documentación específica. El proceso requiere que tres niveles de jefatura estén enterados y autoricen que el medicamento va destinado a un paciente específico con nombre y apellido. Para solicitar el fármaco, es obligatorio presentar la nota médica del paciente y registrar sus datos personales, incluyendo nombre, número de afiliación y edad.

Al recoger el medicamento, deben firmar tres encargados: el jefe de la farmacia, la persona que lo entrega y un oficial. Las cajas de estos medicamentos están foliadas y tienen impresa la leyenda “prohibida su venta”. Generalmente se encuentran en áreas de “alto costo”. Si el medicamento no se utiliza (por ejemplo, si el paciente fallece), este debe devolverse automáticamente al jefe del departamento para darlo de baja en el sistema.

Tras esto, la inconformidad impera en el gremio. Compañeros y amigos aseguran que las cajas con las que Abel Elías fue detenido fueron plantadas por el propio personal del HGR, lo que aviva la desconfianza entre los jefes de departamento y el personal de enfermería. Los trabajadores se sienten vulnerados debido a que, para obtener fármacos de alto costo, se requiere obligatoriamente la autorización de estos tres niveles de jefatura.

“Nosotros creemos que fue alguien de aquí mismo, alguien que obviamente tiene mucho poder encima de nosotros, quien utilizó a un perro ciego para mandarlo frente a los lobos (…) Entonces, por eso te digo que es muy difícil que él, y luego siendo él, haya agarrado ese medicamento por él mismo. Cuando a mí me ha tocado de viva imagen ver cómo se devolvían esas cajas de medicamento, ver cómo era imposible sacar esas cajas de medicamentos porque eran medicamentos que ya estaban foliados”, relató un compañero.

Cinco días después, el 24 de junio, Abel Elías sería asesinado al salir de su turno.

Los casos han sido repetitivos. El 23 de julio de 2025, Joel “N”, jefe de Conservación del IMSS, fue atacado a balazos mientras viajaba a bordo de una camioneta con su hija Martha “N”, también empleada de la institución; ella resultó herida y él perdió la vida en hechos ocurridos en el fraccionamiento Colinas del Rey. Meses después, el 23 de septiembre de 2025, Luis Omar “N”, jefe de Farmacia del IMSS, fue asesinado por sujetos armados en un estacionamiento público de la colonia Guadalupe, en Culiacán, tras salir del HGR No. 1; durante la agresión, un bebé de un año y tres meses sufrió heridas por esquirlas.

Ya en 2026, el 19 de enero, el doctor Jesús Manuel Elizalde Rodríguez fue ejecutado al interior de su consultorio en la sindicatura de Costa Rica, presuntamente tras negarse a dar atención médica a una persona herida por proyectiles de arma de fuego, un hecho que levantó indignación en el sector salud. El penúltimo caso sucedió el 18 de mayo de 2026, el doctor Alan Omero fue agredido de carro a carro mientras conducía por el sector Desarrollo Urbano Tres Ríos, perdiendo la vida más tarde en una clínica.

 

Uniforme manchado

Los policías estacionan sus motos detrás de las cintas. Una manta azul cubre el cuerpo de Abel Elías. Los funerarios se reúnen: el pan de cada día. La prensa se amontona, narran para espectadores fantasmas. La familia llega y cruza una de las cintas, mira con desespero el cuerpo acostado. Caminan, piensan, se sujetan las cabezas y vuelven a mirar. Un policía de investigación se acerca, pregunta por datos característicos de la víctima; la familia narra. El oficial se aproxima, levanta la liviana manta que se desparpaja con el viento. Toma una foto del rostro y la muestra… Sí es. La familia se desbarata.

Artículo publicado el 28 de junio de 2026 en la edición 1222 del semanario Ríodoce

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