Órganos Internos de Control, vigilantes dormidos

raquel zapien

Son el primer filtro para evitar “errores” o mal manejo de los recursos públicos

Los Órganos Internos de Control (OIC) deben detectar los posibles conflictos de interés e irregularidades en los gastos de las dependencias gubernamentales, señaló la comisionada del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción, Raquel Zapien Osuna.

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Ríodoce ha dado a conocer posibles conflictos de interés y gastos irregulares, que son investigados después de que se publican y el gobernador Rubén Rocha Moya pide la indagatoria.

Las dependencias gubernamentales tienen un OIC que es la instancia encargada de prevenir, corregir e investigar actos u omisiones que pudieran constituir responsabilidades administrativas; y son coordinados por la Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas.

Zapien Osuna comentó que los OIC son el primer filtro para evitar que se concreten faltas administrativas o hechos de corrupción.

Manifestó que lo recomendable es que detecten las conductas antes de que se lleven a cabo y no esperar a que salgan a la luz pública para iniciar las investigaciones.

“Los OIC tienen ambas funciones, prevenir y en el momento en el que detectan que algo está mal, tienen que reaccionar investigando y si detectan que es una falta administrativa hacer lo conducente o si se detectan que se cometió un delito hacer la denuncia. Es un filtro muy importante, los Órganos Internos de Control son el primer filtro para detectar, prevenir e investigar la corrupción y las faltas administrativas”, señaló.

Comentó que en las dependencias que no tienen Órgano Interno de Control, los titulares son los responsables de prevenir.

Ante la falta de un OIC, precisó, la responsabilidad inmediata recae en el titular de esas dependencias y tienen que implementar un trabajo interno que permita disuadir la comisión de faltas administrativas o hechos de corrupción.

“El hecho de que no haya un control interno o que no opere con los recursos técnicos humanos, de infraestructura o presupuestarios, no exime de responsabilidad a los y las titulares de las dependencias. La falta del OIC no exime a los titulares a no controlar, de estar al pendiente de que se conduzcan con legalidad, ética, las personas que trabajan en esas áreas y cumplan con los principios que todo servidor público debe de acatar por de honradez, legalidad, eficiencia y eficacia”, manifestó.

Detalló que la Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas es el gran órgano interno de las dependencias estatales y es la dependencia que se debe de asegurar que los titulares de los OIC tengan los perfiles idóneos.

Señaló que entre 2019 y 2023 el Sistema Estatal Anticorrupción ha emitido 830 recomendaciones no vinculantes a dependencias estatales y municipales y el 24 por ciento de ellas tienen que ver con deficiencias en control interno.

“Casi la cuarta parte de las recomendaciones no vinculantes están dirigidas a faltas, deficiencias o inoperancias en los órganos de control interno, eso nos da una idea de que sí se está observando desde el Sistema Anticorrupción que hace falta fortalecer las capacidades instituciones de los Órganos Internos de Control”.

Abundó que de las recomendaciones “solo ocho se han respondido, se han solventado, el 1 por ciento, entones muchas ya han sido aceptadas, pero no han sido atendidas, no han sido resueltas; una cosa es que te llegue una recomendación y la aceptes o la rechaces, pero en el momento en el que la aceptas tienes que hacer lo que se está pidiendo, es decir, los entes a los que se han hecho observaciones no están atendiendo, la mayoría no han atendido”.

Las observaciones, indicó, tienen que ver con deficiencias o áreas de oportunidad, qué hace les hace falta, que asignen presupuesto, que pongan programa de trabajo, que instalen los comités de ética o que se acaten las funciones que deberían estar cumpliendo.

Si no están trabajando bien puede darse o puede generarse un clima propicio para las faltas administrativas o hechos de corrupción, expresó.

Mencionó que actualmente no hay un diagnóstico que indique cuántos OIC están operando y de los que están operando cuáles son sus capacidades institucionales y cuál es el recurso técnico, humano y presupuestal del que disponen.

En términos generales no sabemos cuántos hay ni cuántos faltan, una de las prioridades en el programa de implementación en la política estatal anticorrupción es precisamente fortalecer a los órganos internos de control por el papel fundamental que realizan para prevenir las faltas administrativas y hechos de corrupción para que estos no se concreten, indicó.

Una de las prioridades que tiene el Comité de Participación Ciudadana, abundó, es empezar por impulsar un diagnóstico e identificar cuáles son las carencias y las necesidades que se tienen en materia de control interno y revisar las capacidades institucionales y si cuentan con un programa de trabajo.

La Ley Anticorrupción y el programa de implementación hacen hincapié en el fortalecimiento de las medidas para prevenir, investigar las faltas administrativas y hechos de corrupción, y esa es una función básica de los Órganos Internos de Control, dijo.

Artículo publicado el 04 de febrero de 2024 en la edición 1097 del semanario Ríodoce.

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