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El lado adictivo de la comida chatarra

GULA alimentos adicción

En la década de los 80’s una serie de comerciales, mostraban a un Luis Miguel feliz, radiante como ‘el sol’, bailando y cantando distintos ritmos, todos con un mismo mensaje: ‘a que no puedes comer solo una’.

Lea: Reformular la comida chatarra, una manera de evitar los sellos https://bit.ly/3rfBbSf

Ya fuera tocando la guitarra en una feria, entonando el piano en su sala o cantando en uno de sus conciertos, hacía honores a Sabritas, específicamente a sus papas con sal, y repetía: “nadie puede comer solo una”, para rematar al final con un “yo, no puedo”, aceptando la culpa.

Paradójicamente esa versión de Sabritas es la más limpia, por así decirlo. Papas, aceite y sal. Nada más. El resto de sus productos están llenos de aditivos que estimulan el paladar y hacen querer seguir comiendo, algunas como casi 40 ingredientes en sus listas

Pero lo adictivo de la chatarra rebasa al segmento de botanas; no se trata solo de Sabritas, esa es solo una parte, una marca. Cuarenta años después hay botanas por doquier, y refrescos y pan y galletas y helados. Y todas ellas comparten fórmulas que son irresistibles para muchos, que las hacen ser deseadas.

 

“Nadie puede”, cantaron acertadamente

Y no, vaya que no. El concepto de adicción a la comida es una realidad y ayuda a comprender mejor la sobrealimentación y a la obesidad como una de sus consecuencias. Según numerosos estudios, al igual que sustancias adictivas como drogas y opiáceos, que se consumen compulsivamente por algunas personas, existen alimentos procesados con altas concentraciones de grasas y azúcares refinados que también son consumidos compulsivamente.

Los alimentos de este tipo activan los sistemas neuronales relacionados con la recompensa. Incluso, el consumo excesivo de alimentos chatarra tiene síntomas similares a los que presenta un adicto: disminución del control sobre el consumo, fuerte antojo, ingesta continua a pesar de las consecuencias negativas y repetidos intentos fallidos de reducir o eliminar el consumo.

Los alimentos procesados y las drogas sintéticas comparten propiedades farmacocinéticas ya que ambas son sustancias altamente complejas y están diseñadas de manera artificial para obtener placer en un tiempo de respuesta corto. Nadie desea un golpe en la rodilla, pues hay dolor allí, pero muchos salivan con imaginar un bocado dulce, salado, tal vez picoso, y lo desean, y después hay ansiedad, atracones.

 

Grasas y azúcares, claves del vicio

Un estudio realizado en la Universidad de Yale sometió a 504 participantes a dos pruebas en las que se midió la escala de adicción a los alimentos. Los alimentos más adictivos resultaron ser aquellos altamente grasosos o muy azucarados.

Los alimentos preferidos al final del estudio fueron la pizza, el chocolate, las papas fritas, las galletas, el helado y las hamburguesas con queso. Además de la grasa y los azúcares, estos alimentos procesados son atractivamente salados, de texturas interesantes y algunos contienen aditivos que invitan a comer más y más.

Un denominador común entre los alimentos ultraprocesados ​​más irresistibles es que contienen grandes cantidades de grasas y carbohidratos refinados, una combinación potente que rara vez se ve en alimentos naturales que los humanos evolucionaron para comer, como frutas, verduras, carne, nueces, miel, frijoles y semillas, dijo la doctora Ashley Gearhardt, autora del estudio de Yale.

Muchos alimentos que se encuentran en la naturaleza son ricos en grasas o carbohidratos, pero por lo general no son altos en ambos. Además carecen de fibra o si la tienen, su biodisponibilidad es baja y no logra la función de ralentizar la absorción de azúcares.

Se estima que, para 2030, más del 80 por ciento de la población adulta en México presente sobrepeso o algún nivel de obesidad, esto en gran parte consecuencia del consumo desmedido de productos chatarra. En nuestro país, las botanas, el pan dulce, las galletas y el refresco son los productos de esta naturaleza que más se consumen.

 

Abstinencia a la chatarra, ansiedad de por medio

Uno más de los síntomas compartidos entre el consumo de alimentos chatarra y las drogas es el del síndrome de abstinencia. Otro estudio, pero también dirigido por la doctora Gearhardt, comparó paralelamente la reacción de abstinencia de fármacos con la del consumo de ultraprocesados.

Al igual que en la abstinencia de fármacos, los síntomas más intensos de abstinencia a alimentos altamente procesados en el estudio fueron más intensos entre el segundo y el quinto día, presentando irritabilidad, fatiga, tristeza y antojos entre los participantes.

Quien consume productos chatarra es consciente de sus consecuencias, sin embargo, les es difícil erradicarlos de su dieta. ¿Adicción, tal vez?

Artículo publicado el 28 de febrero de 2021 en la edición 944 del semanario Ríodoce.

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