La DEA anuncia que viene por Los Chapitos y asoma el ‘efecto cucaracha’

ANNA MILGRAM, DEA. No habrá tregua.

El anuncio de la DEA, de que ha iniciado una cacería contra Los Chapitos, hecho a mediados de abril, habría puesto en alerta esta estructura criminal, provocando que todo integrante de alto nivel de esa facción empiece a movilizarse a sitios más seguros, incluso a irse a otros estados para reorganizarse y evitar ser capturados, confirmaron fuentes de Ríodoce.

Lea: Se infiltra la DEA en la facción de Los Chapitos y el Cártel de Sinaloa

Luego de que se presentó la acusación contra los hijos del Chapo Guzmán en una corte federal de Nueva York, Anna Milgram, administradora de la DEA, precisó que el gobierno que representa habría infiltrado a agentes de la DEA en la facción de Los Chapitos, uno de los grupos más poderosos que conforman el Cártel de Sinaloa, luego que se les identificara como uno de los principales productores de fentanilo en México.

“Lo de los infiltrados no es algo que preocupe a los jefes, porque siempre han sabido que pudiera haber gente del gobierno dentro de la organización, por eso hay varios filtros para llegar a ellos; lo que sí les preocupa es que el gobierno haya anunciado que se van a ir con todo para atraparlos”, dijo un personaje ligado a esa facción, y a quien Ríodoce tuvo acceso.

Ese mismo sentir se manifestó en la zona de Nogales y Altar, donde gente ligada a Los Chapitos, principalmente coordinadores a cargo del tráfico de drogas y migrantes, dijeron estar en proceso de irse a otros lugares, mientras aumentan los niveles de seguridad en sus zonas para evitar ser ubicados y capturados por autoridades mexicanas y estadounidenses.

“Ya nadie se comunica por teléfono, porque saben que los tienen intervenidos y aquí, por ejemplo, el jefe va a irse a otras ciudades por el anuncio que hizo el gobierno de Estados Unidos, porque sabe que vienen tras de todos ellos”, dijo un coordinador de nivel medio asignado a la zona de Altar, en Sonora.

Los infiltrados

No sólo la DEA y el FBI tiene personas infiltradas al interior del Cártel de Sinaloa, tanto en la facción comandada por Los Chapitos, como dentro de la facción liderada por Ismael el Mayo Zambada, sino que también el Ejército Mexicano y la Armada de México tienen gente infiltrada en los cárteles de la droga, dijo un ex general de inteligencia que durante años estuvo tratando de cazar a Joaquín Guzmán, entre el 2004 y el 2009, cuando se retiró.

“Teníamos cinco autos que seguían a la esposa del Chapo (Griselda López), de día y de noche, además de los informantes, a quienes les pagábamos un buen dinero para que nos conectaran con otras personas cercanas al capo, como igual lo hacía la DEA y el FBI: todos ellos pagaban informantes para que les pasaran información sobre cargamentos y ubicación de los capos”, dijo un general brigadier, quien, “por ética”, pidió no se revelara su identidad.

Esta información fue confirmada por el agente retirado Mike Vigil, quien durante años trabajó como un supuesto comprador de heroína en Sinaloa, y que tras explicar que su modus operandi era llegar a los narcos a través de recomendaciones, y una vez establecido el contacto, empezaba a hacer negocios con capos ligados al Cártel de Sinaloa.

“En varias ocasiones me vi en restaurantes con narcotraficantes, y cuando ya íbamos a cerrar una transacción de droga nos veíamos en cuartos de hotel; lo que no sabían es que teníamos cámaras y micrófonos y que, en el cuarto de lado, un equipo de inteligencia estaba escuchando y grabando todo lo que decíamos, y así era como obteníamos la evidencia”, explicó Vigil.

“Tenía que tener la sangre muy fría, pues desconfiaban todo el tiempo.Toda esa evidencia eventualmente sería utilizada en juicios contra esos narcotraficantes, aunque lo que más nos interesaba era llegar al jefe del cártel que en ese momento estaba operando y enviando droga a Estados Unidos”.

Vigil es tajante cuando aclara lo difícil que es infiltrar a una persona dentro de un cártel, porque son investigaciones de años; lo que regularmente se hace es tener informantes que son parte de alguna facción perteneciente al cártel, y son ellos los que dan detalles sobre los lugares donde se mueven los jefes, sobre casas de seguridad donde se mueven, así como el tipo de vehículos que manejan y, sobre todo, nombres de las personas de quienes se rodean.

“Nosotros pagábamos mucho dinero a esos informantes, hasta 50 mil dólares por datos que valieran la pena; claro, el monto dependía de la información que diera el informante, por ejemplo, si era para decomisar droga y era grande el decomiso, pues la suma era grande, o era información sobre un narco fuerte, el dinero podía ser millonario”, explicó Vigil.

Pero no sólo las diferentes agencias de gobierno tienen informantes dentro de las organizaciones criminales, sino que también los cárteles tienen a su vez informantes dentro del gobierno, no sólo el de México sino también el de Estados Unidos.

Don “P”, un narcotraficante ligado a la facción del Mayo Zambada, dijo a Ríodoce que ellos tenían en su nómina a gente del ejército mexicano y de la DEA para garantizar el trasiego de droga de México a Estados Unidos.

“Se pagan millones de dólares (al gobierno) para que nos informe sobre operativos en contra de nosotros: a municipales, estatales, federales, militares, y hasta a la misma DEA. Todos están en la nómina”, dijo Don “P”, durante una entrevista hecha con Ríodoce y Canal Plus, de Francia.

El anuncio del gobierno de Estados Unidos sobre irse con todo en contra de Los Chapitos, pondrá a prueba su estructura de seguridad y al mismo tiempo podría causar el “efecto cucaracha”, en donde sus líderes se trasladan a otras ciudades en un afán por no ser ubicados, como ocurrió en 1976, con la llamada Operación Cóndor, que hizo que todos los líderes del narco, se fueran a Guadalajara.

Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo, Miguel Félix Gallardo, Amado Carrillo Fuentes, todos ellos terminaron refugiándose en la capital de Jalisco, siendo identificados años después por la DEA como “el Cártel de Guadalajara”.

El pasado 14 de abril, la DEA, presentó una acusación en contra de Los Chapitos, acusándolos de ser uno de los pioneros en la manufactura y tráfico de fentanilo, gracias a una serie de infiltraciones que agentes federales de Estados Unidos hicieron desde mediados de 2021 dentro de la facción que comanda Iván Archivaldo Guzmán Salazar junto con su hermano Alfredo Guzmán.

Artículo publicado el 23 de abril de 2023 en la edición 1056 del semanario Ríodoce.

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