Congreso y UAS: un escobazo al panal

JESUS MADUEÑA. No le buigan.

“No se confunda la mesura con otra cosa”, dijo el rector Jesús Madueña en un comunicado que transmitió vía radio y video, para dar a conocer el posicionamiento de la Universidad Autónoma de Sinaloa, ante el anuncio del Congreso del Estado de que, en su agenda para el 2023, estaba el tema de reformar las leyes orgánicas de las universidades del estado, es decir, de la UAS, UAdeO y de la Universidad Autónoma Indígena de México.

Feliciano Castro, líder del Congreso, había declarado que la renovación contemplada a las leyes orgánicas universitarias es derivada de la armonización de la Ley General de Educación Superior a las leyes estatales. ¿Qué hay o había detrás de la idea de meter el tema en la agenda de este año?, no queda claro.

El Partido Sinaloense (PAS), que también reaccionó de inmediato, tiene razón al decir que no se puede legislar algo que no ha sido propuesto. No hay ninguna iniciativa para reformar la ley orgánica de ninguna de las universidades autónomas. Y entonces puede pensarse que, si el tema se incluye “hay culebra en el agua”.

No soy jurista y no sé, hasta dónde, la estipulación de la Ley General de Educación Superior, aprobada en 2021 de que cualquier reforma a las leyes orgánicas de las universidades autónomas deben pasar primero por una consulta a la comunidad universitaria, está por encima de la constitución local, que otorga a los ciudadanos y a los grupos legalmente organizados el derecho de iniciar leyes y decretos o propuestas de reformas.

Pero, al margen de esto, es obvio, políticamente, que cualquier reforma, sobre todo a los ordenamientos internos de la UAS, tendría que pasar por un acuerdo entre gobierno estatal, congreso y universidad.
Y no se ven, en el corto y mediano plazo, condiciones para un cambio en los procesos internos de la casa rosalina, por más que se sigan escuchando voces, —cada vez más viejas, cansadas y menores, por cierto—, que reclaman el fin del cacicazgo que allí impera.

Esa es la realidad, por eso, la sola mención de que se pretende discutir el tema en el congreso, tiene el efecto del escobazo en la colmena. Los intereses en la UAS son muy grandes, los recursos económicos que se manejan –-nunca con transparencia– son enormes y el poder político que otorga a quienes la dirigen y en particular a quien realmente la dirige, que es Héctor Melesio Cuen Ojeda, es inmenso. Y una prueba de ello es que las UAS se ha dado el lujo de tener su propio partido político, el PAS, y hasta ahora nadie ha podido evitar esto, nadie de los poderes estatales, nadie del gobierno federal.

Ahora, el gobernador dice que el gobierno estatal va a defender a la universidad. ¿Defenderla de qué, o de quiénes?, si los que pudieran estar interesados en socavar el poder de este cacicazgo que va ya para 20 años son ellos mismos, el gobernador, el congreso estatal, el gobierno federal, incluso Morena y algún otro partido satélite. Pero si hablamos de la camarilla que gobierna la UAS, esta no ocupa que nadie la defienda, y eso parece que todavía no se entiende. En la pasada legislatura se empezaron a discutir iniciativas de reformas a la Ley Orgánica de la UAS y bastaron una o dos manifestaciones de universitarios, encabezadas por las autoridades ante el congreso para que las iniciativas se guardaran en un cajón.

El propio Rubén Rocha Moya, cuando fue senador, impulsó la Ley General de Educación Superior, que blinda la autonomía de las universidades públicas. Así que esto no está a discusión y cualquier reforma que se pretenda tendría que pasar por el acuerdo con quienes, bien o mal, nos guste o no, dirigen la universidad. A menos, claro, que se modifique esa ley.

Es un debate falso, dijo Graciela Domínguez, titular de la SEPyC y antes jefa del congreso estatal, justo cuando aquella intentona de reforma se frustró. No es falso si el tema se incorpora en la agenda legislativa. Pero, además, es urgente. Lo sabe el gobernador, lo sabe el presidente de la república, lo saben los diputados federales, los senadores y muchos académicos de la propia universidad.

Y lo ignora esa masa ciega que, si mañana o pasado se urde un nuevo intento por socavar el poder que ahora detentan unos cuantos en la UAS, sería utilizada de nuevo para frenarlo.

Bola y cadena
“HAGO UN LLAMADO A que recuerden que, la Universidad Autónoma de Sinaloa ha sido producto de luchas para defender su autonomía… que no se confunda la mesura con otra cosa”, dijo el rector, Jesús Madueña, en su discurso. “Que no se confunda la mesura con otra cosa”. ¿Así o más claro?

Sentido contrario
DOS COSAS VAN A CONTRACORRIENTE de alborotar el avispero. Una de ellas es la concepción de “gobernabilidad” de Rocha Moya, donde parece que no caben elementos, de ningún tipo, que pongan en entredicho la paz, la concordia, el bienestar, la civilidad. Y esto vale para todos los temas, incluso el de la violencia producto del crimen organizado, aunque luego nos truene el cuete en la mano. La otra es la coyuntura. En la antesala de la elección presidencial, no van a poner en riesgo, ni el gobernador, ni Morena, una eventual alianza con el PAS.

Humo negro
EL PRÓXIMO VIERNES este barquito de papel cumplirá 20 años de edad. Contra viento y marea, en medio de borrascas que pretendieron hundirnos, aquí estamos, aquí seguimos, gracias a nuestros lectores, a nuestros anunciantes, a nuestros amigos, a nuestras familias. A todos ellos, nuestro compromiso de continuar con el mismo empeño y la misma visión con que nacimos, al margen de qué colores y partidos detenten el gobierno. Salud!

Artículo publicado el 29 de enero de 2023 en la edición 1044 del semanario Ríodoce.

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