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El resbalón de Adán Augusto López

ADÁN AUGUSTO LÓPEZ. Una más.

Un flaco favor se hizo el secretario de Gobernación a sí mismo. Si la majadera expresión de Adán Augusto López a un grupo de madres y familiares de personas desaparecidas que protestaban frente a las oficinas de la Secretaría de Gobernación el martes pasado, le minimiza la posibilidad de lograr la candidatura –que busca, por supuesto—a la presidencia de la república en 2024, eso no es importante, o debe preocuparle solo a él. Lo que importa aquí, y es lo que debe llamar la atención, es el desprecio que muestra un funcionario de este nivel ante un problema tan sensible y profundo como el que significan las más de 103 mil personas desaparecidas de las que hay registro en su propia secretaría. 103 mil personas. Ocho mil más que la población total de El Fuerte, el doble de la población de El Rosario, casi el doble de los habitantes que tiene Elota, seis veces más que los que viven en Cosalá y cuatro veces más que las poblaciones de Badiraguato y Concordia.

Las y los que protestaban ese martes frente a la secretaría de Gobernación –la mayoría eran mujeres–, solicitaban una reunión con el secretario, porque muchas de ellas se dicen “criminalizadas” en sus lugares de origen por su activismo, pero en vez de recibirlos salió a “dialogar” con ellas. Una madre que busca a su hija le pidió que firmara un compromiso para agilizar la búsqueda y que cesara el hostigamiento contra ellas. Dijo que no podía hacer eso y preguntó si confiaba en él. La respuesta fue que no. “Entonces yo tampoco confío en usted”, le respondió.

Si después de este episodio, que dio mil vueltas en las redes sociales, hubo acuerdo con ellas, lo que quedó en la conciencia colectiva fue el momento en que el secretario de Gobernación le espeta a una de las madres que no confía en ella. Es un funcionario de primerísimo nivel, encargado de la dependencia responsable de lidiar con el tema de los desaparecidos y aspirante a la presidencia de la república. Por ello tenía que tener ese impacto su reacción, que refleja, en principio, una gran intolerancia. Lo menos que se exige en estos casos es sensibilidad; no solemnidad, ni promesas falsas para salir al paso de las protestas –de eso la gente está harta–, sino voluntad real para avanzar en la solución del problema que significa para el país tener mas de 100 mil desaparecidos.

Ni siquiera reconocimientos buscan los familiares, muchos de ellos con años rastreando en los montes buscando a sus “tesoros”. Lo dijo Mirna Nereida Medina, cuando en marzo pasado el Congreso del Estado le otorgó la Medalla de Honor ‘Norma Corona Sapiens’, por esa lucha que desde hace más de ocho años ha dado para encontrar a los desaparecidos en el norte de la entidad: “Tenemos que parar esto, ya no debe haber personas desaparecidas… No debe haber mujeres rascando la tierra, es el grito de las mujeres…”. Y pidió ayuda a los diputados para que más mujeres no reciban premios por andar buscando a sus hijos.

De 2014 a la fecha se han contabilizado en Sinaloa 7 mil desaparecidos. Ella encontró los restos de su hijo en agosto de 2018, tres años después de que alguien se lo llevó.

Estar cerca de ellas, acompañarlas con pala y pico, como lo han hecho cientos de activistas, defensores de derechos humanos, vecinos, periodistas, es palpar el drama en que se ha convertido esta gran fosa común que se ha tragado en México a 103 mil mujeres y hombres. Que un funcionario del nivel de Adán Augusto López, diga a una mujer que busca a su hija que no confía en ella, solo por la dimensión del problema, es un exabrupto execrable.

Bola y cadena
¿LE VA A COSTAR AL SECRETARIO DE GOBERNACIÓN este desplante? Claro que le va a costar. Grupos organizados contrarios a la 4T se encargaron de hacer memes del resbalón. Así que, de aquel vuelo a Saltillo, Coahuila, en un avión de la Guardia Nacional para estar en un evento de Morena, a esa salida a “regarla” con las familias de los desaparecidos que protestaban frente a la casona de Bucareli, Adán Augusto López, queda muy frágil ante las fauces de los que se preparan desde el otro lado de la calle para el 2024. No es carismático, es de Tabasco, se apellida López, no está “placeado” y, aunque faltan 22 meses para la elección y 14 para que se elija al candidato presidencial de Morena, sus posibilidades se reducen al mínimo. Le quedaría, entonces, hacer el trabajo sucio del presidente. Porque lo habrá. Y mucho.

Sentido contrario
EL QUE HA MOSTRADO UNA GRAN CAPACIDAD para adaptarse a los tiempos es Héctor Melesio Cuen, que lo mismo ha jugado con el PRI que con el PAN y ahora con Morena. Solo ya no, parece su consigna, y prefiere vender sus canicas a buen precio. ¿Qué busca? La senaduría, por supuesto, y para eso está buscando la sombra de Adán Augusto, con quien se ha mostrado públicamente y a quien le apuesta ya para el 2024.

Humo negro
CON EL MISMO PROPÓSITO JUEGA Gerardo Vargas Landeros, por eso su reacción después de las elecciones pasadas de Morena para elegir consejeros distritales, cuando defenestró a dos funcionarios que tenía en la administración de Ahome, gracias a un acuerdo con el PAS, partido sin el cual no hubiese logrado el triunfo en 2021. Una guerra de baja intensidad que subirá de tono en la medida en que se acerquen los tiempos.

Artículo publicado el 07 de agosto de 2022 en la edición 1019 del semanario Ríodoce.

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