Prohibida la comida ‘chatarra’ en escuelas: A cumplir con la reforma

Prohibida la comida ‘chatarra’ en escuelas: A cumplir con la reforma

En diciembre pasado, Cámara de Diputados votó a favor la prohibición de vender comida chatarra a menores de edad en escuelas públicas y privadas de educación básica. Con 494 votos a favor, los diputados dieron su visto bueno a la iniciativa de sacar de la venta de primarias y secundarias todos aquellos productos que por su composición representen un peligro para la salud de nuestros niños.

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El dictamen aprobado reforma el artículo 50 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para señalar que los niños tienen derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud, por lo que se debe combatir la desnutrición crónica y aguda, sobrepeso y obesidad, así como otros trastornos de conducta alimentaria. En ese sentido, se prohíbe la venta y distribución gratuita de alimentos envasados con alto contenido calórico.

El dictamen menciona que la esencia de la reforma es combatir la desnutrición, debiendo prohibir por cualquier medio la distribución gratuita, venta y suministro de bebidas azucaradas y alimentos envasados de alto contenido calórico a menores de edad en las instituciones educativas públicas y privadas de educación básica, así como la venta a través de distribuidores automáticos o máquinas expendedoras de estos productos al interior de dichas instituciones.

Anteriormente, se trabajó con la regulación de la venta a las afueras de los planteles, lo que en conjunto con esta nueva reforma protege de manera más plena el entorno obesogénico que se había creado alrededor de los centros de
estudio en nuestro país, buscando mitigar así la epidemia de obesidad que azota a la nación desde sus primeras etapas.

Desde el 2010 existen en el país los Lineamientos Generales para el Expendio y Distribución de Alimentos y Bebidas Preparados y Procesados en las Escuelas del Sistema Educativo Nacional que establecen cuáles son los alimentos y bebidas permitidos y no permitidos para su venta y distribución en las escuelas de educación básica, y a partir del 2014, dichos lineamientos son obligatorios y sancionables por incumplimiento.

Sin embargo, hasta antes de la pandemia los entornos escolares continuaban siendo obesogénicos, ya que fomentaban el consumo de alimentos y bebidas con altas cantidades de calorías y muy bajo valor nutrimental.

Esperemos que la nueva reforma se aplique y vigile de manera tajante en el contexto de una nueva etapa de regreso a clases presenciales, donde traemos a cuestas dos años de sedentarismo y algunos kilos de sobrepeso.

Artículo publicado el 13 de febrero de 2022 en la edición 994 del semanario Ríodoce.

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