abril 18, 2021 12:23 PM

De Emma Coronel a Gerardo Vargas

EMMA Y GERARDO. Líneas paralelas.

Desde el anuncio de su detención podía verse como un hecho extraño. Emma Coronel había sido señalada en el juicio de su esposo, Joaquín Guzmán Loera, como cómplice de las actividades ilícitas que estaban siendo ventiladas y condenadas. Lo hizo su compadre Dámaso López Núñez, mientras Emma jugaba con la punta de sus cabellos, mirándolo con desenfado.

Luego de ser presentada en una corte del distrito de Columbia se supo –ya se están conociendo los detalles de la negociación con el gobierno norteamericano—que ella misma se entregó. Claro. Ese mismo día de su detención hablé con una fuente de los Estados Unidos y no me convenció su explicación de que ella se había “confiado” por desconocer las leyes gringas. Había pasado meses al lado de los abogados que “defendieron” al Chapo durante el juicio y alguien tenía que haberle advertido que estaba el riesgo de ser investigada y detenida. Pero en fin, eso ya es historia. La pregunta ahora es por qué si trascendió en la corte de Brooklyn que Coronel Aispuro había colaborado en la fuga de su esposo del penal del Altiplano en julio de 20015, no abrió una investigación contra ella. Dámaso dio detalles que pueden o podían seguirse o debían seguirse casi de oficio.

Pero esto es México, esta es nuestra justicia, estos son nuestros gobiernos, nuestro sistema político y administrativo. En los Estados Unidos los persiguen y en México los cobijamos y hasta los defendemos. Véase el caso del general Salvador Cienfuegos.

Y hasta los dejamos hacer política. En el mismo juicio de Brooklyn compareció como testigo Vicente Zambada Niebla y dijo, entre muchas otras cosas, que su padre, el Mayo, había puesto al frente de las policías estatales a Jesús Antonio Aguilar Íñiguez. Esto ya se sabía en Sinaloa desde que fue designado “asesor” y luego jefe de la Policía Ministerial. Era un secreto a voces. Pero escuchar la confirmación de voz de un capo en una corte de los Estados Unidos tiene otra dimensión.

¿Qué se ha hecho en México o en Sinaloa al respecto? Nada. Lo mismo que se hizo contra Emma por haber ayudado a escapar al papá de sus gemelitas. ¿Quiénes eran los responsables de las policías en el estado? Mario López Valdez, como gobernador y, más directamente, Gerardo Vargas Landeros como secretario general de Gobierno. Ellos pactaron con el Cártel de Sinaloa pero directamente con Ismael Zambada. Eso se supo desde la campaña y ya en la administración fueron evidentes los choques de sus policías con los cárteles contrarios que costaron la vida a muchos agentes masacrados en las carreteras, emboscados, ejecutados.

Porque las policías, por supuesto, tenían la encomienda de defender los territorios del Mayo y del Chapo, y de brindarles protección. También eso declaró el Vicentillo en Nueva York.

¿Y qué hace ahora Mario López Valdez? Disfruta de la inmunidad que alguien le confirió, juega golf con el gobernador o ven juntos un partido de beis. ¿Y qué hace ahora Gerardo Vargas Landeros? Hace política, coquetea con el PRI, se alía a la maestra Elba Esther Gordillo a través del partido Redes Sociales Progresistas y se afilia a Morena, pretende ser gobernador, queda fuera de esa pelea y ahora dice que su mayor anhelo es ser alcalde de Culiacán.

Gerardo Vargas no solo representa al gobierno más corrupto que ha tenido Sinaloa –ahí están todavía sus compañeros de gabinete peleando en los juzgados para no ir a la cárcel– y eso ya tendría que significar mucho para cualquier ciudadano de a pie que el 6 de junio irá a votar. Gerardo Vargas tiene una enorme responsabilidad moral y administrativa en los hechos violentos que costaron la vida a decenas de policías asesinados debido a sus contubernios con el Cártel de Sinaloa.

Tal vez por eso desde el PRI estén pensando que el candidato de Morena que más les conviene para Culiacán es Gerardo Vargas. Por un lado los morenistas no votarían por él porque es tan impresentable como lo era Félix Salgado Macedonio en Guerrero, –aspiración que acaba de caer en medio de la furia comprensible de las mujeres; por otro lado tendrían la oportunidad de desempolvar su expediente. Al viejo estilo del PRI. Al final, tienen el mismo tronco común. Y es de álamo.

Bola y cadena
MARIO ZAMORA PONDERA MUY bien a Faustino Hernández diciendo que Culiacán ya merece un alcalde de sombrero. Pero no parece que la tenga tan segura porque en una semana el diputado local se encontró con Gerardo Vargas y le dijo que no se aventara por Culiacán, que no tenía caso, que eran de los mismos –quién sabe por qué se lo dijo. Luego vio a Melesio Cuen y le pidió que el PAS no lanzara a Robespierre Lizárraga, a cualquiera menos a él.

Sentido contrario
EL SÁBADO DESAYUNAMOS CON LA NOTICIA de que Melesio Cuen declinó para sumarse a la candidatura de Rubén Rocha Moya. No lo hará gratis, por supuesto. Ya Mario Delgado anunció que, por lo pronto, le darán al PAS la candidatura de Mazatlán a la alcaldía y que están negociando otras más. Rubén no quiso arriesgar; no quiso ir solo; no confió en sus propias fuerzas ni en las de Morena. Y al amarrar suelta, sin duda. Una alianza que está provocando ya decepción en los seguidores auténticos del morenismo, que no son pocos. “Vamos a demostrar que no somos iguales”, dijo Rocha alguna vez. Qué bueno que lo dijo.

Humo negro
YA SE VERÁ CÓMO REACCIONAN Imelda Castro, quien nunca dijo nada de Félix Salgado Macedonio, su compañero de bancada en el Senado; vamos a ver qué dicen Yadira Marcos, Merary Villegas y el propio Químico Benítez, que anda buscando eco en otros espacios que gravitan en torno al restaurante Mar & Sea.

Columna publicada el 28 de febrero de 2021 en la edición 944 del semanario Ríodoce.

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