septiembre 20, 2020 9:07 PM

‘Burnout’: la ya oficializada enfermedad laboral

Shot of a young businessman experiencing stress during a late night at work

La asociación de estrés laboral y enfermedad es cada vez más estrecha. El “burnout”, “quemarse” o “síndrome del trabajador quemado” es el nombre que se le ha dado al o los padecimientos de salud ocasionados por el trabajo. Estos pueden ser mentales, emocionales o físicos.

Aunque el término no es nuevo, pues data de 1974, el “burnout”, está por ser clasificado como enfermedad para 2022, por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La solicitud de inclusión está hecha y entrará en la Clasificación Internacional de Enfermedades a partir del 1 de enero de ese año.
La OMS especificó que el “burnout” no es una condición médica, y lo define como un “síndrome derivado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no fue gestionado con éxito”.

Para identificar este síndrome, revela la OMS, hay tres grupos de características: sentido de agotamiento, adormecimiento, debilidad; aumento en el aislamiento del trabajo, cinismo o sentimientos de aversión relativos al trabajo; y una baja en la efectividad profesional por bajas en creatividad, concentración y comunicación.

México es el primer lugar en casos del síndrome, con 75 por ciento de prevalencia, apenas por encima de Estados unidos que tiene 73 por ciento. China es tercero con 59 por ciento de casos.

 

Efectos del estrés

El estrés laboral, pasó de ser visto como un enfado mental a una condición seria, que tiende a promover otro tipo de problemas. Sus principales afectaciones en la persona son la falta de concentración, pérdida de memoria, insomnio, depresión y ansiedad.

Adicional a eso, pero más relacionado a padecimientos físicos están la fatiga, erupciones en la piel, úlceras y problemas cardiovasculares.

Uno de los principales detonantes de estrés laboral es la jornada laboral, que en muchos centros de trabajo tiene hora de inicio, pero no hora de finalización.

Es común que a trabajadores “de confianza” se les venda la idea de que tienen que tener disponibilidad en horas no laborales y apoyar en descansos o días feriados, renunciando en ocasiones a su descanso y tiempo familiar.

Existen otros casos donde el trabajador, si entra a tiempo a su trabajo, está cumpliendo con los acuerdos, pero a su vez puede ser visto como “albañil” si se retira a la hora exacta en que finaliza su horario. Esto ocurre en ambientes donde las jornadas extendidas son algo normal.

El cumplimiento de metas es otro factor promotor de estrés laboral, y puede definirse más como la imposición de metas no realistas o severas que ponen al trabajador bajo mucha presión.

Si bien el cumplimiento de metas es la principal herramienta de crecimiento profesional o del negocio, las metas no calculadas o analizadas pueden elevar el nivel de exigencia hasta hacerlo insostenible.

La mejor manera de evitar estas situaciones es tener bien claros los parámetros de horario, metas, incentivos extras y cualquier desvío que pueda afectar el ambiente laboral y derivar en estrés. También es importante no llevarse trabajo a casa, mantenerse desconectado, dormir bien, ejercitarse y alimentarse sanamente.

 

Norma antiestrés, la ley versus la opresión laboral

A finales del pasado mes de octubre entró en vigor la Norma Oficial Mexicana, la NOM 35 STPS-2018, también conocida como la “Norma antiestrés”, por su carácter defensor de la salud mental del trabajador.

El objetivo de la norma es identificar, analizar y prevenir factores de riesgo psicosocial relacionados con el entorno laboral.

Lo que se busca prevenir, principalmente, es el desarrollo de trastornos de ansiedad, mala conciliación del sueño, estrés y aislamiento por parte del trabajador, entre otros síntomas.

Las obligaciones solicitadas a las empresas en general son: implementar una política de prevención de riesgos, identificar a los trabajadores que hayan presenciado acontecimientos traumáticos y realizar actividades de difusión y prevención de riesgos.

Además, las empresas deben promover un entorno favorable, ofrecer exámenes médicos y psicológicos a trabajadores que hayan sufrido violencia laboral, así como brindar claridad en las responsabilidades de los colaboradores, la distribución adecuada de cargas de trabajo y respetar las jornadas laborales acordadas conforme a la ley.

Artículo publicado el 1 de diciembre de 2019 en la edición 879 del semanario Ríodoce.

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La denuncia de Emilio Lozoya

Consulte aquí el texto íntegro
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