El extravío

Historias de adictos: conseguir y consumir

 

 

 

“En mi casa me corrían, me cerraban la puerta, noooombre, ya no me aguantaban, ya ni vengas, te llevas el tanque del gas, la tele, la ropa, todo te robas cabrón, ya no te queremos aquí, las pulseras, los relojes de mis carnalas, todo bailó, las mujeres que tuve también bailaron, pero no podía parar…”

Pepe, de 50 años, cuenta su historia desde el estrado, frente a otros adictos en recuperación, en Narcóticos Anónimos (NA). Lo escuchan y asienten, como si sus palabras fueran las suyas.

“Empecé bien morro, como a los 14 años y pues le echaba la culpa a muchas cosas: el no tener papá, que mi jefita se muriera, tener que trabajar, que enfrente de la casa vendieran droga. Primero la mariguana, el alcohol y de la coca a la heroína.

“Andaba en la calle sin rumbo, en casas abandonadas, en algún monte en las orillas de la ciudad, buscando donde drogarme, hasta los teporochos me veían con lástima, fui a dar hasta Tijuana. Ahí conocí un centro de rehabilitación, el de Narcóticos Anónimos, en donde vi que los batos, los adictos, tenían carro, trabajo, esposa, y supe que lo que yo hice también ellos lo habían hecho, y me impresionó esa primer reunión, me atrapó, y me atrapó el abrazo…

“Hay mucha gente que no entiende eso, que cuando yo andaba drogándome nadie me daba un pinche abrazo, tenía rato compa que nadie me abrazaba, años, nooombre, y que me diera un abrazo alguien y que me aceptaran sin problema de lo que hubiera hecho, que me querían ¡y que siguiera viniendo, fíjate!

“Ha sido bien duro levantarme, me noqueó machín la droga. Y a empezar otra vez de cero, híjole, no ha sido nada fácil.

“Cómo te dijera, ahora ya no traigo tanta emoción, tanta ira, tantas cosas, porque siempre estoy trabajando para estar limpio, porque esto no es una bacteria, no es un virus, la enfermedad es emocional y mental, la onda está aquí (se toca con el dedo índice la cabeza) y yo solo no puedo, pero juntos sí, porque no hay mejor ayuda a un adicto que el poder ayudar a otro y ese otro te ayuda a ti…”

 

Es una de las sesiones de NA, en donde los asistentes cuentan sus experiencias en ese pequeño salón de cuyas paredes cuelgan cuadros con mensajes, y en donde pueden leer folletos y libros sobre el tema de la drogadicción. La información explica: “No nos interesa saber qué droga consumías ni qué cantidad, con quién te relacionabas, qué has hecho en el pasado, lo mucho o lo poco que tienes, sólo queremos saber qué quieres hacer con tu problema y cómo podemos ayudarte”.

 

Buscar la recuperación,

como se busca la droga

 

Carlos tiene 28 años. Se truena los dedos de las manos antes de iniciar con su testimonio, que es, dice, casi la misma historia.

“Hay personas que están consumiendo y piensan que no pueden. Yo me acuerdo que una de las primeras cosas que escuché cuando llegué aquí es que uno mismo es el responsable de su recuperación, y se me quedó bien grabado, la neta, o sea que cuando llegue pa’tras no había pedo, pero de ahí pa’delante ya era responsabilidad mía mantenerme limpio, y pues la verdad loco, es cierto, así como buscamos la droga, así como cuando uno iba con el puchador y a ver, que te dijera que no hay, aaah, no te ibas a tu casa a acostarte y decir pues ni modo, noooo, uno se iba a buscar adonde fuera, hacer lo que sea para conseguirla… es igual.

“Yo cuando consumía no tenía interés por nada loco, más que puro consumir, pura droga, pura droga, y cuando me salían morras loco, nada me importaba la neta buey ¿sabes que pensaba? nombre, voy pa’llá con ella y luego no voy a tener para la loquera mía… para mí estar limpio ha sido sacar muchos sentimientos y cosas que uno trae, fue una sorpresa para mí buey, y ahora en el lugar donde estoy, con la persona que estoy, lo que he vivido limpio, las cosas que me han pasado, pienso que no tenía necesidad de andar así, la neta, pero no me permitía ver la magnitud del problema…”

 

Los asistentes a Narcóticos Anónimos tienen algo en común. Agradecen estar limpios y estar vivos. Y dicen que despacio, con la ayuda de los 12 pasos, van sanando, y que el dolor, la tristeza, el vacío y la soledad dan paso a sentimientos nuevos como la alegría y la confianza, “un chingo de cosas que yo no sentí por muchos años, cuenta Pepe, donde el cambio es bien maravilloso, no sé, como dos vidas en una, me entiendes, le doy gracias a dios por la segunda oportunidad de poder estar aquí todos los días, hora y media, y ayudarnos, aquí no se critica a nadie, algunos vienen de algún centro de tratamiento, otros nada más así vinieron, aquí se les da la bienvenida y platicamos experiencias y vamos pa’delante”.

El lema

“Narcóticos Anónimos es un programa de abstinencia completa de todo tipo de drogas. Solo hay un requisito para ser miembro: el deseo de dejar de consumir. No te verás obligado a nada. No estamos afiliados a ninguna otra organización, no tenemos cuotas de inscripción ni se pagan honorarios, no obligamos a nadie a que firme ningún documento ni a que haga promesa alguna. No estamos asociados a ningún grupo político, religioso ni policial y no estamos sometidos a la vigilancia de nadie. Cualquier persona puede unirse”.

 

 

 

Grupos de Narcóticos Anónimos

 

Culiacán:

“La Obregón”

Calle Álvaro Obregón #1085, edificio Marisa, colonia Guadalupe.

 “Nuevo amanecer”

Calle Aguilar Barraza #70-A, entre Andrade y Corona, Colonia Jorge Almada.

 “Aquí es”

Avenida de Las Américas #3144 altos, colonia Universitarios

“Gratitud”

Calle Rodolfo Fierro #3262, colonia Ruiz Cortinez

“La Cima”

Calle Rubén Martí #3436, entre Rodolfo Fierro y Maximiliano Gámez, colonia Esthela Ortiz

“Sigue viviendo”

Avenida 21 de marzo, entre Joaquín Herrera local 1, colonia Lázaro Cárdenas.

*Sesiones de lunes a sábado de 7:00 a 8:30 de la noche y domingos de 6:00 a 7:30 de la tarde.

*El Grupo “Nuevo amanecer” sesiona también de lunes a viernes de 10:30 a 12:00 de la mañana.

 

También hay grupos de Narcóticos Anónimos en Mazatlán, Mochis, Navolato y Guasave.

 

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