IMSS-Bienestar, tan cerca de Imala y tan lejos de Dinamarca

HOSPITAL GENERAL. El elefante blanco.

En su visita al nuevo HGC, el presidente insistió en que Sinaloa tendrá uno de los mejores sistemas de salud del mundo

En su visita al “elefante blanco” el pasado viernes 14 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador expresó que el sistema de salud de Sinaloa será uno de los mejores del mundo.

Cuadrillas del ayuntamiento desde un día antes “emperifollaron” el nuevo Hospital General de Culiacán “Dr. Bernardo J. Gastélum”, con el desbroce y una manita de gato para la visita del insigne.

El viernes el “paquidermo”, custodiado por un puñado de guardias nacionales, fue el escenario para anunciar nuevamente el programa IMSS-Bienestar que sustituirá al malogrado Insabi, con el que desaparecieron al Seguro Popular, en su segundo intento por ofrecer a los mexicanos servicios de salud como los de Dinamarca.

El “cabecita de algodón” se abstuvo de responder cuestionamientos sobre un hospital que, con sus 120 camas, no atiende a ninguno de los 1.4 millones de sinaloenses que no cuentan con ISSSTE o IMSS.
“Estamos en veda electoral…” respondió, luego de ser retenido a su llegada por un grupo de personas que buscaban hacerle llegar alguna petición.

A su salida, evadió de nueva cuenta los cuestionamientos, pero hizo lo que lo hace “feliz, feliz”.
Prometió:

“El sistema de salud de Sinaloa va a ser uno de los mejores del mundo…”

El “elefante blanco”

El nuevo Hospital General de Culiacán se construyó con una inversión superior a los 2 mil millones de pesos, pero al igual que el Hospital Pediátrico de Sinaloa, el “Dr. Bernardo J. Gastélum” adolece de problemas de “diseño de obras”, como son ductos de ventilación y áreas que ya quedaron obsoletas por las nuevas normas hospitalarias.

A siete años del inicio de su construcción, que inició en 2018, el nuevo hospital General de Culiacán, requiere todavía una inversión de entre 80 y 100 millones de pesos para su operatividad.

IMSS-Bienestar

Con la desaparición del Insabi, el gobierno federal decidió convertir en un organismo público descentralizado (OPD) al nuevo sistema de salud IMSS-Bienestar, que estará bajo el control directo de las secretarías de Gobernación y de Salud.

Con la adhesión de Sinaloa al IMSS-Bienestar en julio de 2023, alrededor de 330 unidades de atención médica pasarán al nuevo programa que atenderá a 1.4 millones de personas que no cuentan con seguridad social del ISSSTE ni del IMSS, a las que se les atenderá de manera gratuita y dotará de medicamentos sin costo alguno, con recursos federales.

“Sin embargo, el proceso de operación todavía va a llevar tiempo”, aclaró el secretario de Salud en Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo.

IMSS-Bienestar está asignando a la entidad, dice el funcionario, mil 130 bases federales.

MIRIAM RAMÍREZ. Trabajadores a la deriva.

Los peros…

Anabel Miriam Ramírez Rivera, secretaria general del Sindicato Mexicano de Salud en el estado, comentó que con el nuevo programa se hicieron nuevos estatutos de manera “unilateral”, sin la presencia sindical, que deja con menos prestaciones a los trabajadores.

Al IMSS-Bienestar, dijo, solo se están basificando a trabajadores con una antigüedad menor a los 10 años.
El programa no cuenta con oficinas donde el personal pueda hacer algún trámite y solicitar algún documento.

“Los trabajadores dicen adónde voy a ir si no tengo una oficina en donde inconformarme de cuáles son mis derechos y cuáles son mis obligaciones, y cómo sacar una constancia de mis salarios o un talón de cheques. No hay oficinas”, cuenta.

Los nuevos basificados están a la deriva, continúa, porque ni IMSS-Bienestar ni la Secretaría de Salud les hacen caso.

“Les dicen: ‘tú te vas a informar en este correo’. El compañero habla a los correos y no hay nadie. No hay quien les responda. Los dejan a la deriva… Tienen un despapaye… Los compañeros de IMSS-Bienestar ahorita están sin cabeza y sin cuerpo, y están a la buena de Dios”, enfatiza.

Ramírez Rivera señala que otra de las desventajas para el trabajador del IMSS-Bienestar, es que a muchos no les han asignado un centro de trabajo fijo, lo que los deja al arbitrio del director de la unidad médica.

“En algunos de los hospitales sí viene su ubicación, pero en la gran mayoría dice que son de servicios de salud IMSS-Bienestar, y que pueden ser trabajadores que en cualquier momento los reubican”, comentó.

Otra de las afectaciones de los nuevos estatutos es, continúa, que los que hacen el internado por el nuevo programa deberán trabajar más horas que aquellos que pertenecen a la Secretaría de Salud.

A los trabajadores de IMSS-Bienestar, asegura, se les obliga a hacer guardias o cubrir descansos de los de la Secretaría de Salud, sin remuneración extra.

“Aquí en el estatuto dice que si cubren horas extras les tienen que pagar en efectivo, no con días o de otra manera, y nunca se les cubre ni tampoco se les protege. Eso ya está pasando y esa es la queja de los compañeros”, subraya la dirigente.

Miriam Ramírez Rivera considera que la transición al IMSS-Bienestar tardará al menos cinco años porque la Secretaría de Salud cuenta con una plantilla de alrededor de 10 mil trabajadores.

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