Chalino Sánchez, el ícono que aún no muere

Chalino Sánchez, el ícono que aún no muere

A 30 años del asesinato del cantante sinaloense, permanece como un referente internacional del narcocorrido

La leyenda del cantante Chalino Sánchez, no es fortuita. A 30 años de su muerte sigue siendo un personaje icónico de la narcocultura sinaloense y esto tiene una explicación.

De acuerdo al investigador Juan Carlos Ramírez-Pimienta, era un excelente compositor. Sabía contar historias y lo hacía de manera interesante. Se notaba en ellas su conocimiento de la tradición del corrido. Además de que portaba su atuendo con gallardía.

No le estorbaba que era bien parecido, esto le permitía ser admirado por los hombres y querido por las mujeres. Tenía el público perfecto.

Entre la década de los 80 y principios de los 90, explica que fue cuando el autor de Las nieves de enero y Alma enamorada, alcanzó la fama en Estados Unidos, en tiempos donde polulaba la migración sinaloense en el norte.

“Que siga siendo un ícono, en parte también tiene qué ver con su muerte y la forma en la que vivió, eso lo mitificó. A partir de un intento de asesinato en Estados Unidos, su leyenda se exponenció”, recuerda.

“El atentado, salió en noticias americanas. Yo estudié el caso, y Edward Gallegos no era pistolero que quería matarlo, era un mecánico, con problemas de adicción que quería que Chalino usara su pistola en el escenario y ahí se suscita un intercambio de balas”.

El universo de Chalino

Rosalío Sánchez nació en el rancho El Guayabo, sindicatura de Las Tapias, en 1960. Migra a temprana edad a Estados Unidos donde cae preso. Ahí empieza a escribir las historias de personajes que lo rodeaban, la mayor parte narcotraficantes.

Ramírez-Pimienta señala que entonces sus canciones empezaron a abrevar el universo de la gente valiente de la sierra, ganaderos y poderosos.

“Fíjate que no hay tantos corridos al tráfico, pero sí abrevan un universo de lo que pensamos como narcocorrido, él le hizo muchas canciones a gente valiente, aunque no necesariamente estuvieran ligadas al crimen organizado”, señala.

“Chalino se empezó a identificar como ‘El Rey del Narcocorrido’, pero cuando uno analiza las letras, realmente el contenido no lo es todo. Sus canciones tenían una métrica, era muy buen compositor”.

Con sus canciones, añade que Chalino terminó de abrir el mercado estadounidense para el corrido, labor que habían iniciado Los Tigres del Norte.

“El personaje fue creciendo, viviendo, cantando, pero finalmente asesinado después de un concierto, eso nos da la idea de un mártir del corrido, que lo sostiene hasta la actualidad”.

La vida violenta

El 15 de mayo de 1992, el cantante dio su último concierto en Culiacán, Sinaloa. Al siguiente día fue encontrado asesinado. Eso lo catapultó como un mito.

Ramírez-Pimienta detalla que Chalino le había reivindicado el estilo sobre la virtuosidad vocal. Siempre fue más estilo que voz y su asesinato se convirtió en una de las historias más impactantes de la época.

“Chalino es asesinado y su figura se mitifica, es parte de estos artistas que no son los más virtuosos, pero sí los que más comunican. Eso es lo que tenemos, a un personaje que sigue presente”.

El autor del libro Cantar a los narcos, comenta que Chalino, el bien parecido, el buen compositor, es también una especie de añoranza, una leyenda y figura viva y eso, no cualquier artista lo logra.

Artículo publicado el 20 de noviembre de 2022 en la edición 1034 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.