Mexicolandia

NARCORETÉN EN BADIRAGUATO. En las barbas del presidente.

Que alguien lo explique: mientras el presidente de la república llama a los mexicanos, desde el llamado “triángulo dorado” a no llamarle así, sino “triángulo de gente buena” o “región de la buena vecindad”, un grupo de sicarios detuvo la marcha de periodistas nacionales que se dirigían a donde sería el evento de supervisión de la obra carretera Badiraguato-Parral. Fue a la altura de Bacacoragua, Badiraguato, territorio dominado por los ejércitos de Aureliano Guzmán Loera, hermano del Chapo Guzmán. Porque aquí hay pura gente buena, dijo el presidente. No hay que estigmatizarlos, eso me molesta, aclaró.

Si los dos hechos –el evento oficial y el retén de sicarios–hubiesen sido montados para evidenciar el “mundo feliz” en el que vive Andrés Manuel López Obrador, no hubieran salido tan bien. El presidente nos sigue vendiendo un país que marcha bien, bien en lo económico, bien en salud, bien en seguridad… con la convicción de que mucha gente se lo seguirá comprando. O por lo menos justificando que las cosas estén ahora peor que antes “porque todo viene del periodo neoliberal”.

México se debate en la peor crisis de seguridad y de violencia de su historia moderna y el presidente está preocupado por cambiarle el nombre a las regiones para evitar que se estigmaticen. Entonces, con esa lógica macuspaniana, que nuestro país se llame ahora Mexicolandia. Y todos contentos.

Con respecto al narcotráfico y a la violencia, el presidente se equivocó, como se equivocó también Felipe Calderón. (A Peña Nieto nunca le importó el tema). Calderón se dio cuenta que había sido un error soltar al Ejército sin una estrategia bien clara, incluso sin un diagnóstico certero del problema, pero no dio marcha atrás o no viró, siguió de frente y los resultados ya todos los conocemos. Andrés Manuel criticó esa “estrategia” y tenía razón. El problema es que tampoco tuvo nunca un plan adecuado que minara la capacidad de fuego de los cárteles de la droga, mermara sus fondos financieros y llevara al país a un puerto más seguro. Creyó que con su programa de jóvenes construyendo el futuro socavaría las bases del crimen organizado –¿de verdad lo creyó?— porque ahora ya no tendrían necesidad de integrarse a las organizaciones criminales. ¿Tenemos idea de cuántos de los cientos de “punteros” que hay en Culiacán cobran esas becas? Igual y ninguno. Lo que sí puede afirmarse con certeza es que ninguno de ellos dejará de ingresar a un cártel solo porque el gobierno le da una beca.

La desgracia para nuestro país es que se han perdido otros seis años sin que los cárteles de la droga sean combatidos con eficacia; ahora rola más droga que antes en nuestras ciudades y pueblos, hay más armas, hay más dinero sucio, hay más políticos relacionados con el narcotráfico, financiados por el narcotráfico, que sirven a los intereses del narcotráfico. ¿Esto viene de atrás? Sí, eso es cierto. Y no del periodo neoliberal, que inicia con Miguel de la Madrid, sino de más atrás, porque también “los gobiernos de la Revolución” hicieron pactos y se beneficiaron del narcotráfico. A diferentes niveles, pero lo hicieron.

En este tema el error más grande del presidente López Obrador es haber declarado una tregua al narcotráfico. Porque en términos prácticos eso significan “los abrazos”; no combatir al narco es darle tiempo de que se organice, se reponga, se rearme, lave su plata y se expanda. Eso es lo que han hecho en estos años que lleva Morena en el poder. Por eso, si el próximo presidente o presidenta decide enfrentarlos, el costo será infinitamente mayor. Se ha dejado crecer al monstruo a niveles de espanto. Ya venía creciendo con los gobiernos del PRI y del PAN y no dejó de crecer con Morena. Se requería una estrategia de Estado que involucrara a todas las dependencias posibles, Fuerzas Armadas, Economía, Hacienda, Educación, Bienestar…, pero se optó solo por los programas sociales porque esos reditúan simpatías. Y allí están, lo han logrado, lo ha logrado Andrés Manuel y lo capitaliza Morena. Que les aproveche.

Bola y cadena
LA AYUDANTÍA DEL PRESIDENTE López Obrador ya sabía que el retén de los narcos adelantito de Bacacoragua estaba allí. Lo supo desde un día antes porque hicieron los obligados recorridos de inspección. Y no hicieron nada para evitarlos. Eso se comentó entre los compañeros de la prensa nacional que cubrieron el evento. Y si ya se sabía ¿porqué no se tomaron medidas preventivas por parte del Ejército o de la Guardia Nacional?

Sentido contrario
TODO ESTABA LISTO PARA QUE la Fiscalía General de Sinaloa cerrara las carpetas de investigación en contra del alcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, pero, al parecer, se detuvo por la visita presidencial. La suerte del alcalde está echada. Si no renuncia en los próximos días será desaforado y juzgado por corrupción. Mínimo, porque algunas de las empresas que ha contratado lavan dinero y no declaran ante Hacienda.

Humo negro
ESTRADA QUISO ENTRAR A LA CONFERENCIA mañanera del presidente que se llevó a cabo en la Novena Zona Militar, pero no se lo permitieron. No estaba invitado a pesar de que en otras ocasiones ha ocupado un lugar en el estrado. Cuando al presidente le preguntaron sobre el juicio político que se prepara en el congreso estatal contra el alcalde, simplemente dijo yo no me meto. ¿Necesita más señales el señor Estrada?

Artículo publicado el 29 de mayo de 2022 en la edición 1009 del semanario Ríodoce.

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