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Golpea la pandemia a los artistas en Sinaloa

teatro cúcara y mácara-1

Un informe de la UNESCO señala que en 2020 disminuyeron los ingresos del gremio entre un 20 y 40%; en Sinaloa los artistas padecen sus demolés

De acuerdo a un informe de la UNESCO, en 2020 los ingresos de las industrias culturales y creativas se redujeron entre un 20 y 40 por ciento, además se perdieron 10 millones de trabajos en las industrias creativas, a causa de la pandemia de COVID-19 que paró al mundo.

No es un hecho aislado, históricamente el artista independiente ha carecido de prestaciones sociales y salario fijo.

ptan por participar en convocatorias, presentar proyectos y otros más por fundar sus propios espacios.

Durante la pandemia que ha permanecido por más de dos años, el sector cultural en Sinaloa ha sido uno de los más golpeados, así lo dijo el actor y promotor cultural Alejandro López.

Como director del espacio cultural Cúcara y Mácara, mencionó que los meses de cierre del espacio, fueron complejos, pero tenían un fondo que les permitió sortear gastos fijos y no se les cobró la renta por un lapso de seis meses.
“La cultura sí fue un campo golpeadísimo, además de que tuvimos un Instituto Sinaloense de Cultura inoperante, salvo el Instituto Municipal que siguió con programas y contratando. En el ISIC se hicieron cómodos, cobrando sin hacer nada y sin ingeniárselas para seguir trabajando”, recordó.

“Yo después de mil años de independiente, durante la pandemia estuve trabajando para la Secretaría de Cultura Federal, por ese motivo no estuve tan al garete. Pero este tiempo sí fue un retroceso para la cultura terrible. De por sí no hicieron nada, y si pensamos en el Cúcara y Mácara sin recursos, podemos mantener una programación permanente; es imperdonable que ellos con toda la infraestructura no hayan podido”.

Diversificar el trabajo

El actor, artesano y músico Claudio Trejo mencionó que en su caso la pandemia sí afectó su trabajo. Sus espacios, escuelas, fueron cerrados y tuvo que diversificar su forma de trabajo.

“De entrada dejé el trabajo artístico, no tenía dónde presentar mis obras. Todo cerró, mis obras eran para primaria, secundaria y tuve que dejar parado ese proyecto y primero empecé a vivir de mis ahorros y luego me puse a vender artesanías”, dijo.

“Soy malo para vender en línea, pero lo intenté, porque la falta de recursos económicos empezaron a sentirse”.

Como su trabajo es arte urbano, tomó las calles, “aproveché eventos para vender lo que hago”. Después empezó a hacer programas en línea con el Instituto Municipal de Cultura.

“De por sí el arte y la cultura a nivel nacional no han sido tan cobijados, en Sinaloa no llegan los recursos completos, todo se queda en el centro del país, lo poco que llega se reparte entre los que se pueda, y ahora con la pandemia menos”.

Una compleja situación

El artista plástico Teo Carmola señaló que los representantes de su profesión se han incrementado en los últimos años, lo que aumenta la competencia en la venta de obra y oportunidades incluso de tener un puesto en alguna escuela o institución.

“En pandemia cerraron muchas partes como medio de trabajo, sin tener oportunidad para poder tener ingresos para poder comer y sobrevivir, gracias al ISIC se me contrata como profesor del Centro de Desarrollo cultural Casa Peiro, en Pericos”, manifestó.

Para aumentar sus ingresos empezó a trabajar medio tiempo como asistente de auditoria en un despacho de contadores y en un taller de autos barriendo y limpiando.

“Me dio COVID y se me complicó con una neumonía, pensé que mi vida terminaría, por las circunstancias y dolor de mi espalda dejé dos trabajos quedándome con las clases de los niños en línea y mis proyectos personales”.

Echar manos de los ahorros

El promotor cultural y bailarín Robert Espin señaló que los artistas independientes como él, han estado acostumbrados a construir y ser autogestores.

Como responsable del Centro Cultural de las Artes Escénicas Contemporáneas, indicó que este tiempo ha sido difícil pero recurrieron a los ahorros.

“Sí fue difícil porque mantuvimos cerrado, pero tuvimos que seguir manteniéndolos, la cultura sí fue uno de los campos más golpeados pero había prioridades y eso lo entendemos”, señaló.

La artesana Isaura Lizárraga detalló que paró la producción de blusas y se enfocó en la pintura, aunque esta última no deja dinero.

“Ha sido una situación difícil para la comunidad artística, varios compañeros han hecho sorteos, pedido ayuda para comer, pagar la luz”, detalló.

Artículo publicado el 13 de febrero de 2022 en la edición 994 del semanario Ríodoce.

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