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Cenotafios, el recuerdo de una ausencia

CITY CLUB. El recuerdo de Edgar Guzmán.

El levantamiento de cenotafios en la ciudad ya no sólo enarbolan a los narcos, se han convertido en una forma de mantener el recuerdo de los deudos

Aquí está el recuerdo de su ausencia. Aquí está el último espacio que en vida pisó con flores, veladoras, globos, fotografías, conviviendo con la vida común; en los camellones, en los parques, en las carreteras, en las banquetas, en toda la ciudad de Culiacán.

Están en pequeñas o grandes construcciones denominadas cenotafios como una forma de perpetuar la memoria, de que el propio tiempo no los olvide, aún cuando en algunos periodos gubernamentales, se ha buscado erradicarlos. Son tantos ya que se añadieron a la cultura popular de los sinaloenses.

La antropóloga Stephanie Cortés Aguilar explicó que en la zona urbana de la ciudad se tienen registrados poco más de mil cenotafios. En ellos se enarbola la presencia de los que fueron asesinados, accidentados, en los espacios comunes.

No sólo se edifican para personajes de la vida ilícita, están también para recordar a los inocentes. A los que no debían morir pero una balacera o un accidente los tomó por sorpresa.

Lucen decoraciones diversas; unos austeros, otros exagerados y unos más en el olvido.

“Los cenotafios están constituidos por un sistema de creencias religiosas, se transmiten de generación en generación, mantienen elementos reconocibles, semejantes, tienen un pasado, transforman la geografía urbana y los espacios públicos, formas que desde tiempos inmemoriales se utilizan en los ritos mortuorios”, explicó.

Una tumba vacía

Un cenotafio es una tumba vacía, que guarda un recuerdo especial. En algunos está lo que más le gustaba tomar o comer. Grandes lonas con el rostro, la fecha de nacimiento y muerte.

De acuerdo a Cortés Aguilar, en sentido popular religioso se trata de promesas en honor a alguien cuyo cuerpo no fue encontrado; otro sentido es dedicarlo a aquella persona que no recibió cristiana sepultura, para que su alma no anduviese errante; otro mas es porque popularmente se cree que el alma de una persona permanece en el lugar donde falleció y se les tiene que recordar para que su espíritu no se pierda en el camino.

No es nada nuevo. Desde el período romano los cenotafios eran una costumbre común, pero la diferencia a la actualidad es que los espacios donde se erigían no se consideraban sagrados, se les reverenciaba solamente como simulacros de sepulcro.

CENOTAFIO EN CARRETERA. Preservar la memoria.

Actualmente, señaló, que ese sentido ha dado un giro, sobre todo en Culiacán, en un periodo que puede rastrearse desde 1980 a 2010 aproximadamente, donde los cenotafios fueron transfigurando la cartografía de los espacios públicos.

“Se trata de un periodo en que la escalada de violencia derivada del narcotráfico fue transformando la forma de percibir y de significar la muerte, década donde impera la diversificación y aumento de dichas construcciones funerarias”.

Esto explica la proliferación e incluso culto de cenotafíos como el de Édgar Guzmán, hijo del Chapo Guzmán, ubicado afuera de City Club y que con frecuencia es decorado de manera llamativa.

Además, las orillas de las carreteras rumbo a Imala y Sanalona, son el termómetro de asesinatos pero también de accidentes.

Un signo de conmemoración

La explicación interpretativa sobre los cenotafios se centra en entender la sacralización de los espacios donde se da el fallecimiento súbito, consideró la académica.

“Aquí se fundan los espacios heterotópicos y contraespacios sobre límites simbólicos donde se da la muerte, es precisamente en esos límites donde la religiosidad popular actúa como una bisagra comunicativa, desde la cual es posible, tanto para el alma como para los deudos, establecer contacto, intercambiar información, expresar amor, cariño y recuerdo”, explicó.

Las costumbres funerarias, añadió, se han transformado, las formas que adoptan las construcciones funerarias varían; ahora son un signo de conmemoración, en donde el más pujante económicamente tiene el poder de imponer y exteriorizar sus emociones.

Artículo publicado el 07 de noviembre de 2021 en la edición 980 del semanario Ríodoce.

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