mayo 6, 2021 10:49 PM

La violencia que acecha

MELESIO CUEN. El gran factor de la campaña de Rocha.

Hasta el jueves pasado, 234 candidatas y candidatos del actual proceso electoral de todo el país habían denunciado amenazas y solicitado protección del gobierno. Lo dijo la secretaria de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez. No especificó quiénes, pero habló de un periodo del 4 de marzo al 30 de abril. No sabemos si hay casos registrados de Sinaloa, pero las amenazas se han hecho presentes. Algunas y algunos denuncian pero otros no. Hemos hablado aquí de la forma tan abrupta en que Aarón Rivas Loaiza abandonó sus pretensiones de ser nuevamente alcalde de Culiacán. Fue acompañado de uno de sus hijos a hablar con el gobernador y le dijo “así no puedo, cuando se meten con la familia no hay nada qué pensar, se lo agradezco mucho pero no”. Y entonces el gobernador dijo “hay que poner a alguien que no nos bajen del caballo, está cabrón”. Y pusieron a Faustino Hernández. El diputado le agradeció pero le dijo que primero tenía que hablarlo con El señor del sombrero. Y fue. Pero no solo, porque, dijo, “necesito un testigo”. Entonces se llevó a Ricardo Madrid, ex secretario de Desarrollo Social y ahora candidato a diputado local por la vía plurinominal, segundo lugar en la lista. Faustino creía que solo por eso iba en caballo de hacienda, pero no. Aquel señor no tiene problemas de que gane uno u otro. Le da igual. A sus años y con el poder que tiene, deja que el agua corra. Se las cantó a todos por igual. “Piso parejo: que gane el que tenga más votos”.

Trascendieron las amenazas a la candidata del PRI a la alcaldía de Concordia, que la obligaron a renunciar. Acela Esmeralda Zatarain adujo “motivos personales”. Y bueno, sí, pero no dijo cuáles motivos. La amenazó un grupo del crimen organizado y se retiró. Casi por nada. En lo que va de la campaña han asesinado a una docena de candidatos en el país, la mayoría a niveles municipales. Acá no ha llegado la sangre al río y hasta se han tenido que tomar acuerdos. El caso más reciente es Badiraguato, donde la candidata a la alcaldía por la alianza Va por Sinaloa, Guadalupe Iribe, suspendió varios días su campaña la semana pasada. Levantaron a uno de sus operadores y amenazaron con asesinarlo. Y también con levantar a otros. El mensaje era para ella. Si la amenaza vino de enfrente no hay que quebrarse mucho la cabeza para saber quién es el autor, que hasta ha presumido una pistola con las iniciales de Rafael Caro Quintero en las cachas. Ya la madre de Joaquín Guzmán, doña Consuelo Loera, había pedido a sus nietos que la respetaran; les dijo que es una buena mujer y que la dejaran trabajar. El caso es que hubo una negociación donde intervinieron no las autoridades formales, sino las que realmente gobiernan esos lares. Y reanudó su campaña. Como en Culiacán, ganará quién tenga más votos.

Nada está salvado en este aspecto. En torno a la elección gravitan dos generaciones de narcos y tienen visiones distintas del contexto. Unos ya en franca retirada hasta por razones de edad, prefieren llevar la fiesta en paz. Pero los que van llegando se quieren comer el mundo de un bocado y no siempre miden las consecuencias. Tampoco los políticos que gustan de enredarse con ellos, que son muchos, de todos los niveles. Empiezan con que hay que pedir el visto bueno y terminan pidiéndoles favores de todo tipo. Favores que luego son correspondidos desde los puestos que llegan a ocupar. Algunos muy caros. No hay que olvidar el negro episodio de Malova. Antes y después de la campaña de 2010 Sinaloa se tiñó de sangre. No fue culpa del Cártel, sino de Mario López Valdez, que se enredó hasta el tuétano con sus líderes. Él y Gerardo Vargas Landeros –ahora candidato de Morena a la alcaldía de Ahome– que no pudo ser ajeno a los acuerdos con el Mayo y con el Chapo y que luego fueron aceptados por Vicente Zambada Niebla en el juicio contra el de La Tuna, en Nueva York, cuando afirmó que su padre había puesto a Jesús Antonio Aguilar Íñiguez al frente de las policías de Sinaloa.

Bola y cadena
CURIOSO, PERO SI ANTES EL gobierno de Malova combatió al cártel de los hermanos Beltrán Leyva por medio de corporaciones policiacas entregadas al Cártel de Sinaloa, ahora Gerardo Vargas tendrá que negociar con ellos porque esa plaza les pertenece. Si es que no lo está haciendo desde ahora. Que le valga que aquella guerra terminó.

Sentido contrario
¿QUÉ PENSARÁN Y QUÉ DIRÁN los morenistas de cepa y en particular los detractores de Melesio Cuen cuando lean (en Ríodoce) que dijo sin tapujos que el Partido Sinaloense va a cogobernar con Rubén Rocha?

Humo negro
ESTA SEMANA INICIA EL JUICIO CONTRA Juan Francisco, el Quillo, uno de los asesinos materiales de Javier Valdez. Serán jornadas arduas. Ya fue sentenciado el otro que participó y que queda aun con vida, Heriberto ”N”, el Koala. Le dieron 15 años de prisión. El Quillo era el jefe de la célula que lo asesinó. Fue el 15 de mayo de 2017, a dos cuadras de la oficina de Ríodoce. Lo esperaban en su casa para comer, su esposa y sus hijos. Su muerte lo agigantó. Lo mataron a él y a una parte de la sociedad a la que servía con sus notas y sus crónicas. Por eso exigimos justicia, castigo para los que jalaron los gatillos pero también para quien ordenó el crimen, Dámaso López Serrano. Y no descansaremos hasta lograrlo. Será la mejor forma de honrar su memoria.

Columna publicada el 02 de mayo de 2021 en la edición 953 del semanario Ríodoce.

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RÍODOCE EDICIÓN 953
02 de mayo del 2021
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Colapsa puente de la línea 12 del metro de CdMX, al menos 23 muertos y decenas de heridos
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El Ñacas y el Tacuachi
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