abril 18, 2021 11:54 PM

Promesas de Peña y AMLO, lo único que llega a Mazatlán

OBRAS EN EL PUERTO. Solo en la palabra.

Sin recursos federales para el Corredor Económico del Norte

 

En los últimos siete años a Mazatlán han llegado promesas de recursos para ampliar la infraestructura portuaria y volver el destino competitivo. Primero Enrique Peña y ahora Andrés Manuel López Obrador, en cada visita incluyen en su discurso el dragado del puerto para incrementar la posibilidad de recibir barcos de carga y turísticos. Pero solo quedan en promesas.

Lea: ¿Por qué sigue paralizada la obra del canal de navegación en Mazatlán? https://bit.ly/3ch9N1b

Peña Nieto terminó su sexenio y le quedó a deber a Mazatlán la inversión de mil 300 millones de pesos solo para el dragado, monto que prometió durante sus visitas a la ciudad, y que el gobernador Quirino Ordaz Coppel no se cansaba de replicar como una esperanza de desarrollo, pero nunca se concretó.

Ahora, el presidente Andrés Manuel López Obrador prometió durante su gira realizada el sábado pasado: “vamos a ampliar el puerto, vamos a que se construya un muelle para que lleguen los cruceros a Mazatlán”.

Y aunque el mandatario se refirió solo a dos obras, según el Programa de Ampliación y Modernización del Puerto de la Administración Portuaria Integral de Mazatlán (API), son siete obras contempladas con una inversión de mil 035 millones de pesos en la última estimación.

De acuerdo a las respuestas obtenidas a través de una solicitud de acceso a la información pública, desde 2019 a la fecha no se ha hecho ninguna inversión relacionada con esas siete obras.

 

 

La API aclaró que, hasta el 28 de enero de 2021 solo la obra del dragado de rectificación del canal de navegación contaba con autorización de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y que el resto se encontraba en proceso de integración documental para iniciar el trámite ante dicha secretaría.

En una segunda solicitud de información realizada a la API, respondió con fecha 22 de febrero, que “el monto de inversión presupuestado para el Proyecto de Modernización y/o Ampliación del Puerto de Mazatlán (…) a la fecha las obras que integran este programa se encuentra en etapa de planeación y gestión de recursos ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)”.

“Se estima que en su conjunto, alcanzará un presupuesto aproximado de mil 035 millones de pesos”, estimó la gerencia de Operaciones e Ingeniería de la API, y que “sin embargo, es menester destacar que se encuentran en la etapa de elaboración de proyectos ejecutivos, mismos que permitirán determinar los montos reales”.

 

El contexto

En marzo de 2015, se celebró en Mazatlán la cuarta edición del Encuentro de Instituciones Municipales del Corredor Económico del Norte con la intención de destrabar los mil 300 millones de pesos que el presidente Peña Nieto había prometido en septiembre del 2014, solo para el dragado del canal de navegación, pero no tuvieron éxito.

En el primer año de gestión de López Obrador, la única claridad que tenía para esta obra, es que se requerían 10 meses de ejecución a partir de la autorización y liberación de recursos fiscales.

“Para el año 2019 no existen obras de dragado programadas, actualmente se están solicitando recursos con este propósito a la Unidad de Inversiones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”, respondió la gerencia de Operaciones e Ingeniería de la API a una solicitud de información.

Se pidió además el programa de inversión de obra para el dragado del canal de navegación de Mazatlán y saber si ya hay avance para la misma obra en el 2020, pero al no existir recursos económicos asignados para esta obra, tampoco se contaba con la calendarización, tal como lo informa en el primer bimestre de este 2021.

El Corredor Económico del Norte, con el que se beneficiaría a Sinaloa, Durango, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Zacatecas, junto con la carretera Mazatlán-Durango, sigue estancado el desarrollo del puerto.

Ni el esquema que vino a plantear Peña Nieto en su último año de gobierno, consistente en un esquema financiero en el que los puertos más grandes aportarían parte de sus ganancias a un fideicomiso para invertirlo en el dragado.

Los empresarios chilenos, que desde 2012 están a cargo de la concesión del puerto, veían igual al puerto en su infraestructura siete años después. La percepción sigue siendo la misma, ya que la federación tiene sus inversiones ligadas principalmente a puertos de mayor envergadura, como Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Altamira, Veracruz, mientras que puertos de mediano tamaño como Mazatlán, siguen olvidados.

Artículo publicado el 21 de marzo de 2021 en la edición 947 del semanario Ríodoce.

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