abril 19, 2021 4:11 AM

Enfoque de Salud en COVID-19 limita atención al cáncer

Young woman in bed suffering from cancer. Thoughtful woman battling with tumor looking out of window. Young patient with blue headscarf recovery in hospital on bed.

Los pacientes relegados

 

 

 

Para una enfermedad como el cáncer, la mayor probabilidad de sobrevivir viene de un diagnóstico temprano. En etapa inicial, el cáncer es curable, y su tratamiento menos agresivo. Pero en el último año ha sido complicado visitar las unidades médicas. Ya no se tiene la confianza, y la atención y los recursos están desbordados en tratar a enfermos de coronavirus.

El cáncer es la tercera causa de muerte en México, solo detrás de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. La mortalidad por esta enfermedad creció 56 por ciento en tan solo 30 años, pasando de 39.5 a 61.7 muertes por cada 100 mil habitantes. Datos de la OMS y la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer calculan que los casos en nuestro país aumenten un 44 por ciento para 2030 y al menos un 85 por ciento para 2040.

El tipo de cáncer más frecuentes es el de mama, con 27 mil casos anuales; le sigue el de próstata, con 25 mil casos, colon, con 15 mil, tiroides, 12 mil, así como los cervicouterino y de pulmón, con 7 mil 800 casos cada uno.

El director general del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), Abelardo Meneses García, asegura que el 30 por ciento de los casos son prevenibles y otro 30 por ciento se puede diagnosticar a tiempo, es decir, un 60 por ciento de probabilidades de curación llevando las medidas adecuadas.

Los factores de riesgo comprobados que promueven el desarrollo del cáncer son el tabaquismo que, por sí solo, ocasiona hasta el 30 por ciento de tumores malignos y afecta a 16 órganos. También, el sobrepeso y la obesidad; infección por virus como el papiloma humano, hepatitis B y C; la exposición a sustancias carcinógenas ambientales u ocupacionales; la exposición constante a la luz solar sin protección solar y la falta de actividad física.

 

Toda la atención al COVID ¿Y los demás?

Tras la llegada del coronavirus, los aparatos de salud a nivel mundial se enfocaron en sofocar la pandemia. La epidemiología tomó control del sector médico y hubo que capacitar al personal médico en tratamientos y estrategias para atender el nuevo problema, asimismo a la población sobre las nuevas medidas de distanciamiento, medidas de higiene e instrucciones para convivir con el virus.

Toda esa energía, recursos y tiempo tuvieron que salir de algún otro lado. A medida que la atención se enfocó en el COVID-19, otros padecimientos fueron puestos en la fila, muy atrás. Uno de ellos fue el cáncer, en todos sus tipos. Un enemigo silencioso, que avisa cuando ya es grave, cuando comprime los nervios y causa dolor, cuando es más complicado curarlo.

Un estudio publicado en la revista médica The Lancet, midió la afectación que tuvo haber retrasado diagnósticos relacionados con el cáncer a causa del enfoque casi total en el coronavirus. En Reino Unido, las pruebas de rutina de detección de cáncer fueron suspendidas y solo se dio prioridad a los casos urgentes.

El estudio se basó en datos médicos del Servicio Nacional de Salud (NHS) con pacientes de entre 15 y 84 años, diagnosticados con cáncer de mama, colorrectal, esofágico y de pulmón. Se estimó el impacto neto de supervivencia de 1, 3 y 5 años después del diagnóstico para calcular muertes adicionales y el total de años perdidos en el periodo post pandémico.

El estudio calculó que el aumento de muertes por cáncer hasta 5 años después del diagnóstico osciló entre un 4.8 por ciento para el cáncer de pulmón y un 16.6 por ciento para el cáncer colorrectal. El cáncer de mama tuvo hasta un 9.6 por ciento de aumento y el de esófago hasta un 5.3 por ciento de mayor mortalidad.

Se prevé que estas muertes adicionales se produzcan como consecuencia de las medidas pandémicas a nivel mundial por el COVID-19, que han reducido el número de personas que buscan atención médica y el acceso y la disponibilidad de servicios de diagnóstico.

Es evidente que no toda enfermedad puede ser diagnosticada o tratada vía remota, y los resultados del estudio evidencian la necesidad de estrategias y políticas que incluyan a todo tipo de paciente, facilitando su acceso al derecho de la salud.

Artículo publicado el 31 de enero de 2021 en la edición 940 del semanario Ríodoce.

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