abril 21, 2021 2:59 AM

Anuario 2020, Año Perdido: Empieza la pesadilla (Escena 3)

quirino e hija

El paciente uno llegó el 28 de febrero a Culiacán –después sabríamos que ese no era el paciente uno, que se tienen pacientes reconocidos como positivos semanas antes, en los reportes epidemiológicos.

Lea: Anuario 2020, Año Perdido bit.ly/37UOr7y

Mientras a nivel Federal la Secretaría de Salud anuncia que México pasa a la Fase dos de la pandemia, que significa un endurecimiento en las medidas de separación social, localmente se toman algunas medidas. Hasta ahora respetando los anuncios de la federación. Otras entidades, como Jalisco, buscan anticiparse a los anuncios federales, como una competencia política y mediática por quién atiende mejor la emergencia sanitaria.

El lunes 23 de marzo, Quirino Ordaz Coppel anunció el cierre de cines, bares, gimnasios y actividades comerciales, que implican la concentración de personas. Apenas tres días antes, el gobernador reconocía que la paciente número tres en el estado era su hija, que se contagió en los Estados Unidos.

 

MARZO 15. Los alardes de inmunidad.

 

El 24 de marzo Quirino Ordaz convocó a una reunión con los 18 alcaldes. Les pide cerrar filas en el ámbito local. No ceder. Un par de semanas antes nadie atendió las recomendaciones. El Presidente de Navolato convocó a unos 15 mil asistentes al carnaval en Altata, lanzó besos al aire y a las mejillas de simpatizantes. Y al mismo tiempo el Químico Benítez se paseó en moto con otros miles.

A un par de semanas de semana santa, la emergencia será la economía de Mazatlán. Esperando una ocupación del 100 por ciento de sus hoteles, ahora solo se ve…la pandemia.

 

ANGELA MERKEL.  El mayor desafío.

 

Lo peor estaba por venir (Escena 4)

Setenta días después de que China notificara las neumonías atípicas a la Organización Mundial de la Salud, se declaraba la pandemia.

El planeta entró en pausa. Paralizado por el poder extremo de contagio del coronavirus, y el ataque mortal que todavía implica.

Los gobiernos obligaron al encierro: confinamiento total en casas, parálisis de la actividad social y económica. En algunos casos con la fuerza pública, otras por convencimiento, en muchos países a medias, era encerrarse y morir de hambre o salir y asumir el riesgo para sobrevivir.

Como fichas de dominó que al caer una empuja a las demás, país por país fueron presentando los mismos síntomas: sistemas de salud incapaces de atender la emergencia, saturación, debates políticos por las medidas, incredulidad, presupuestos acotados, gobiernos lentos para atender rápidamente cualquier situación.

 

DONALD TRUMP. No pasa nada.

 

Basta con hacer un recorrido informativo de esa etapa para darse cuenta de lo que dice Ángela Merkel en Alemania; Pedro Sánchez en España; Emmanuel Macron en Francia; Trump, Fernández, Bolsonaro, Maduro…López Obrador. Y así darse cuenta que el mundo quedó en vilo.

Merkel, magistral, puntillosa, lo llama “el mayor desafío desde la segunda guerra mundial.” Bolsonaro, desparpajado, cita a cientos de simpatizantes para apoyarlo. Y López Obrador exhibe sus estampitas protectoras, como para dar de qué hablar ante tanto peso de la realidad.

La globalidad permite dos cosas. La primera, la más grave, la propagación inmediata de un virus; Y la segunda, conocer las reacciones de cada gobierno, derechas o izquierdas, populistas o democráticos; y de cada cultura, asiáticos o europeos, ricos y pobres.

Todavía hoy, casi un año después, se discuten nimiedades, como la pertinencia o no del cubre bocas, o si el virus se fabricó en un laboratorio o es solo la fragilidad de la especie humana.

Artículo publicado el 27 de diciembre de 2020 en la edición 935 del semanario Ríodoce.

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