agosto 5, 2020 1:45 AM

Sin estrategia, Ahome sucumbe ante Covid-19

Ahome-filtro

Intereses políticos, económicos y de grupo matan a la población

 

 

Para el veterano Maestro en Salud Pública, Jaime Astorga Hernández, ex presidente y actual representante zona norte de la Sociedad Sinaloense de Salud Pública, el combate y control de Covid-19 está basada en decisiones políticas y económicas con estrategia de desinformación antes que sanitarias, lo que incrementa la morbilidad y letalidad del virus SARS-COV-2.

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Ni el gobernador Quirino Ordaz Coppel ni los alcaldes de Sinaloa cuentan con asesoría técnica adecuada porque los especialistas con maestría y doctorado en Salud Pública, con formación académica y científica para el manejo de epidemias, fueron relegados e ignorados por compadrazgos políticos e intereses económicos, acusó.

“No hay un plan estatal ni municipal de contención. En las demarcaciones cada quien hace lo que le da en gana y se le ocurre, lo mismo habla un regidor, que el jefe de policía y el médico general,  pero sin sustento científico, ni de salud pública. El resultado de las medidas adoptadas no se miden, por lo que el efecto es sugestivo y de percepción, lo que es letal para las personas”.

Astorga Hernández, quien creó el plan sanitario de contención de lepra en Sinaloa y tomó parte en  el control de influenza aviar H1N1 en el 2009, consideró equivocadas las disposiciones generales oficiales: los filtros sanitarios son más nocivos que efectivos, porque exponen al contagio al personal y no detectan infectados; prohibir el ejercicio individual al aire libre es otra necedad porque con este se fortifica el sistema inmunológico y se evitan trastornos metales, ocultar a la población los focos de contagio y el desarrollo de la epidemia favorece la incredulidad ciudadana y aumenta la resistencia social.

En la zona norte de la entidad, sin variación ni rumbo alguno en la estrategia municipal de contención de la epidemia de Covid-19, Ahome se mantiene como la segunda demarcación en aportar los muertos al indicador de letalidad.

Con base en las cifras diarias de la epidemia de SARS-COV-2 (coronavirus) reveladas por la Secretaría de Salud al jueves 4 de junio, Ahome ha aportado el 15 por ciento de los fallecidos en Sinaloa. Esto es 97 defunciones de los 640 decesos que el estado reportó al Sistema Nacional de Epidemiología.

El municipio del norte de la entidad, mantiene un 14.9 por ciento de aporte a la cantidad de enfermos de Covid-19. Estos son 602 casos de 4 mil 036 infectados, desde el 28 de febrero, fecha en que comenzó la epidemia de la enfermedad emergente en el país.

De entre ellos, una trabajadora del ayuntamiento de las áreas estratégicas se contagió del virus. No supo cuándo ni en dónde se infectó. Sólo se enteró que tenía el virus porque se lo confirmaron los estudios que se realizó, y ahora está en confinamiento domiciliario.

Ella comenzó a sentirse agripada, luego un dolor de cabeza que podía soportar, un malestar ligero en la garganta y se automedicó con antigripales. Sintió que los malestares disminuían, y continuó con su tratamiento. Una noche a finales de mayo despertó agitada, sin poder respirar. Se asustó. Rauda, se fue con un médico que la auscultó y le diagnosticó Covid-19, y pidió los estudios de laboratorios. Hoy está en su casa, siendo una sobreviviente.

Ella, como otros tantos trabajadores de la comuna no fueron auxiliados por el municipio, ni fue detectada en los filtros sanitarios que tienen instalados en la ciudad, a media calle, operados por policías que solamente tienen una termómetro digital como arma de diagnóstico temprano, pero que en realidad ni usan.

Ellos, los agentes solo son figuras decorativas de una operación para la fotografía y para la estadística. Lo mismo les da hacer la prueba que dejar pasar enfermos. La simulación en todo su esplendor.

En algunas de las calles, el municipio anuncio la instalación de lavamanos urbanos, pero se convirtieron en un estorbo que nadie usa, o muy pocos. Transeúntes los consideran focos de infección y prefieren ignorarlos.

En las calles, la gente pasa y pasa sin parar. Están en sus labores cotidianas, sin que nadie les informe del riesgo.

Cruceros, parques lineales, áreas verdes, calles y banquetas fueron invadidos por verduleros callejeros, regenteados y solapados por inspectores de normatividad. Con ellos, el uso de cubrebocas, de gel alcoholado o el lavado de manos constante son instrucciones muertas. La Sana Distancia desapareció para dar paso al tumulto, lo mismo que en los bancos.

Nadie asume responsabilidad en la reducción de la movilidad, y todo es mera simulación.

El plan municipal de contención y mitigación de Covid-19 no se conoce, ni se ve por ningún lado.La excepción fue cuando la policía salió a la calle con trajes aislantes, gogles, guantes y botas, para repartir gel alcoholado y un volante. La sanitización de espacios públicos también cesó abruptamente.

Lo que no se ha detenido y sigue fluyendo en Ahome es el gasto del erario.

Al cierre de la nota, Ahome ha gastado 11 millones 111 mil 109 pesos con 40 centavos. La mayor parte en dos proveedores: despensas alimenticias y productos farmacéuticos.

Artículo publicado el 07 de junio de 2020 en la edición 906 del semanario Ríodoce.

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RÍODOCE EDICIÓN 914
02 de agosto del 2020
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