sábado, diciembre 4, 2021
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De gomeros a aguacateros

 

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En riesgo proyecto autosustentable para erradicar cultivo de enervantes en la sierra

 

 

La siembra de aguacate Hass en la sierra de Sinaloa pudiera representar una alternativa sólida para miles de campesinos de esa región, que durante años “no han tenido de otra” que producir mariguana y goma de opio para poder subsistir, pero con la emergencia de este fruto como producto auto sustentable, una nueva esperanza se vislumbra en el horizonte para los residentes de Badiraguato, Cósala, y San Ignacio, quienes aseguran “necesitar una forma que les permita un ingreso para ya no producir enervantes en las montañas de Sinaloa”.

 

 

En julio de 2016, Clemente P. sembró una parcela de amapola de casi 800 metros cuadrados. No era mucho, pero al menos sacaría unos 10 kilos de goma de opio, la cual vendería en 250 mil pesos. Tres meses después llegaron los soldados y le destruyeron “sus plantas”.

Por esos días, personal de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, estatal y federal, junto a asesores forestales, llegaron a algunas comunidades de Badiraguato y Cosalá con un programa que consistía en sembrar aguacate Hass en la región.

Para Clemente eso no significó mucho, hasta que se enteró que podían sembrar 204 plantas por hectárea, y que cada árbol podría producir hasta 600 kilogramos de aguacate.

“Cuando me dijeron eso yo saqué la cuenta: 204 arboles por seiscientos kilos, me daba una producción anual aproximada de 122 toneladas de aguacate Hass, por 28  mil pesos que cuesta la tonelada, hice la multiplicación y me daba una ganancia de 3 millones de pesos por hectárea, y ahí fue cuando me animé”, recuerda Clemente.

Esa suma motivó a Clemente a interesarse más por la siembra de aguacate Hass, con la esperanza de que llegará el día que produzcan más kilos que sus plantitas de amapola, y así retirarse de una actividad que venían desde al menos cinco generaciones atrás.

 

Falsa esperanza

Como Clemente, muchos campesinos de Santiago Los Caballeros, Temeapa, San José del Llano, La Tuna, La Palma, Arroyo Seco, entre otros, se integraron al programa.

“Al principio, y algunos todavía, no estaban muy convencidos, porque culturalmente siempre tuvieron la idea de sembrar enervantes, y porque la planta de aguacate tardaría al menos cinco años en producir aguacate, pero poco a poco se han hecho a la idea”, observó Uriel Ramírez Salazar, ingeniero agrónomo de la oficina de Servicios Técnicos Forestales Tamazula, una de las oficinas que asesora a los campesinos para el cuidado y el cultivo de aguacate.

No obstante, la promesa de riquezas no resultaría tan fácil, pues a dos años que muchos migraron de la mariguana y la amapola, a la siembra de Aguacate Hass, el trabajo y el esfuerzo que los moradores serranos han emprendido parece desvanecerse, pues al final del día, muchas de las promesas resultaron falsas.

“Nos dejaron solos. Vinieron, nos dejaron los arbolitos de aguacates, y se fueron”, dijo Israel Pacheco, campesino de Tameapa, refiriéndose a los programas como el PESA (Programa Estratégico de Seguridad Alimentaria), que les proveía las plantas pequeñas, pero sin asesoría, los arbolitos han subsistido gracias a los cuidados y las plegarias de sus mujeres, que también miran al aguacate como una alternativa para que sus hombres ya no siembren droga.

Y agregó: Necesitamos agua, porque la sequía estuvo difícil por acá. Y las plantitas se están secando, y es aquí donde pedimos el apoyo al gobierno para que nos ayude con el agua, y que nos proporcione el equipo para hacer un pozo artesanal.

 

Luz en el camino

Geovan Rosas, director de Desarrollo Rural de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de Gobierno del Estado, explicó que existe un programa de apoyo a los campesinos que consiste en proporcionarles la maquinaría necesaria para que ellos realicen el pozo artesanal para extraer agua.

“Hay una maquinaria que puede perforar hasta 150 metros, y que se proporciona al campesino, para que ellos puedan acceder al agua del subsuelo”, explicó Rosas.

En lugares como Tameapa y La Tuna, muchos campesinos desconocían de este programa, pero de acuerdo a Rosas, lo único que necesitan hacer es ir a la Secretaría, y solicitar la maquinaria, para entonces gobierno del estado envía un supervisor, y si es factible, se les manda la maquinaría para que ellos puedan perforar y así acceder a el agua para sus cultivos.

Clemente e Israel Pacheco, consideraron que esa puede ser una alternativa para salvar sus plantas, y así con apoyo del gobierno, y las necesidades que ellos tienen, es muy posible obtener agua del subsuelo y por consiguiente, salvar las plantas de aguacate.

“Nosotros hacemos lo que podemos, pero necesitamos el apoyo, porque nos cobran entre 3 mil 500 y 4 mil pesos por perforar cada pozo, pero con un apoyo así sería de mucha ayuda para nosotros”, insistió Israel.

Por lo pronto, la siembra de amapola y mariguana están detenidas, aunque hay muchos otros campesinos que aún no tienen árboles de aguacate, y que ven en la siembra de enervantes como la única opción para seguir obteniendo un ingreso adicional.

“Sí hemos sabido que la gente está sembrando aguacate, pero a nosotros no nos ha entregado plantitas. Si nos ayudan a que tengamos una o dos hectáreas, seguro dejamos de sembrar amapola, pero pues sólo Dios sabe si ese apoyo va a llegar hasta acá”, dijo don José Guzmán, un campesino familiar de Joaquín el Chapo Guzmán, quien durante toda su vida ha sembrado amapola que vende a integrantes del Cártel de Sinaloa.

Voceros de la Secretaría de Agricultura por su parte dijeron que ellos continuarían con los apoyos para la sierra de Sinaloa, y que el aguacate era un proyecto auto sustentable para erradicar el cultivo de enervantes en esa región.

Pero mientras llega la fecha en que los árboles de aguacate empiezan a producir al menos 500 kilos de aguacate al año, los campesinos parecen desesperados, y aunque no lo dicen, es evidente que su única alternativa es seguir produciendo goma de opio, al menos en los próximos dos años, producto que venden en 25 mil pesos el kilo.

 

—En el municipio de Badiraguato tiene sembrados más de 70 hectáreas de aguacate Hass en la actualidad, pero sólo un 5 por ciento de esos árboles ha producido fruto.

 

—Se necesitan cinco años de cuidado y mucha erogación antes que el aguacate empiece a producir fruto.

 

—Se debe sembrar aguacate a una altura de al menos 900 metros por encima del nivel del mar.

 

—Hasta 700 kilogramos por árbol llega a producir una planta de aguacate al año, la cual se comercializa entre 25 y 30 mil pesos.

 

—Hasta 204 árboles pueden sembrarse en una hectárea, a una distancia de siete metros uno del otro.

 

—La Sindicatura que más aguacate tiene sembrados hasta el momento es Tameapa, con 40 hectáreas de cultivo.

 

—La Tuna Badiraguato es la comunidad que tiene los árboles de aguacate más grandes.

 

 

Ilusionado de aún poder ganar ese dinero y así poder mandar a su hijo a Culiacán a estudiar medicina, Clemente volvió a barbechar la tierra, y nuevamente se puso a sembrar, pero a los pocos meses, de nuevo volvieron los soldados y de nuevo le destruyeron sus plantitas.

“Ah, y así es. Uno siembra para tener un ingreso extra, pero si vienen los soldados te van a arrancar las plantitas, y son los riesgos que corre uno”, explicó Clemente meses después.

La ilusión de Clemente, como la de muchos

La ilusión en la sierra es color verde. Siempre ha sido así. Desde los tiempos en que los campesinos sembraban mariguana, hasta los días que incontables campos de amapola vinieron a desplazarlos.

 

 

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