abril 17, 2021 7:48 PM

El asesinato a sangre fría de O’Neil Patrick McGean

gringo-maz
O’NEIL PATRICK. Crimen al descubierto.

 

El asistente personal y traductor del empresario norteamericano facilitó el trabajo de los homicidas para que secuestraran y asesinaran a su patrón, con quien tenía diez años trabajando y conocía su situación financiera.

“Dicen que Jorge es el que había puesto el jale”, habría declarado uno de los imputados, según pesquisa de personal ministerial que se hizo pública, en una sala de la Sede de Justicia Penal Acusatoria y Oral Región Sur, encabezada por la Juez de Control, Elba Patricia López Gaxiola, dentro de la causa penal 242/2016.

Jorge Antonio, el asistente, no interpuso denuncia de la desaparición de la víctima, el 25 de octubre, sino que fue hasta las 15:30 horas, del 27, cuando los hechos ya habían sido consumados y el “jale” había finalizado.

Conocedor de los gustos personales y debilidades de la víctima, el empleado del estadunidense, en complicidad con Carlos Ramón, Luis David y Joel, fueron tejiendo la red mortal a la que paso a paso fue llevado Patrick McGean.

Para perpetrar el crimen se puso en práctica una división del “trabajo” en la que se combinaron las habilidades de los imputados, por ello el 24 de octubre, Joel pidió a su pariente Carlos Ramón que, habida cuenta que sabía hacer transferencias bancarias, esta parte corría bajo su responsabilidad.

El norteamericano O’Néil Patrick Macgean navegó por el ciberespacio vía Facebook, entabló conversación con sus asesinos, quienes lo invitaron a un hotel situado en Playa del Delfín, hasta donde llegó con su vehículo a las 20:03 horas, y terminó sepultado en el patio trasero de una casa en la colonia Azteca.

El 25 de octubre, el empresario había caído en una celada mediante las redes sociales, planeada por los ahora imputados, quienes lo privaron ilegalmente de su libertad y lo asesinaron a sangre fría.

Según la fiscalía de Justicia, que detalló la cronología de los hechos y presentó la acusación en audiencia inicial y pública en la Sede de Justicia Penal Acusatoria y Oral Regional Sur, el móvil del crimen fue el robo.

Los imputados Carlos Ramón, Luis David y Jorge Antonio, escucharon impasibles el relato espeluznante adoptando el silencio como estrategia de defensa ante la parte acusatoria, de un crimen que resonó a nivel internacional.

En el proceso de vinculación desarrollado el lunes 7 de octubre, a las 13:30 horas, los imputados fueron acusados del delito de homicidio doloso en forma conjunta perpetrado contra el empresario extranjero radicado en Mazatlán.

De acuerdo con las pesquisas de la fiscalía, los acusados sabían que su víctima tenía ahorros en el banco, cercanos a los 500 mil pesos, por lo que una vez sometida en el cuarto 8003 del hotel, la despojaron de sus tarjetas de crédito.

La parte acusatoria asegura que Carlos Ramón y Joel fueron quienes citaron a Patrick Macgean en el hotel de marras, el primero fungió como traductor y el segundo había hecho la invitación.

Carlos Ramón condujo al norteamericano hasta la habitación donde agazapados en el clóset ya lo esperaban sus cómplices Luis David y Joel (éste aun no ha sido presentado ante la autoridad judicial) para hacer su parte.

Un vez que el estadunidense cruzó el umbral del cuarto, seducido por las palabras de su anfitrión Carlos Ramón, los agresores habrían salido del clóset a golpearlo, amarrarlo y despojarlo de las tarjetas de crédito. Después lo obligaron a otorgarles el NIP (Número de Identificación Personal).

El 26 de febrero, Carlos Ramón retiró en un cajero automático la cantidad de 9 mil 500 pesos, de dos “plásticos” e hizo una transferencia electrónica por Internet por más de 305 mil pesos.

Utilizando el teléfono celular de su presa, los delincuentes aceptaron un crédito que un banco le había ofrecido al empresario, y cuando les pidieron licencia de conducir del beneficiario, Joel se apersonó el 26 de octubre, con un “gestor” en las afueras de Vialidad y Transportes, quien por 2 mil pesos tramitó el documento.

Como documento oficial, la licencia de conducir sirvió para hacer retiros de dinero en sendas sucursales bancarias ubicadas en la zona dorada del puerto.

Los tres inculpados se repartieron el producto del robo.

Hecha la repartición, los acusados habrían regresado al cuarto de hotel que sirvió de cautiverio, donde después de golpearlo y drogarlo para intentar dormirlo, le causaron un paro cardiorrespiratorio que terminó con su vida.

La mañana del 27 de octubre, los acusados habrían trasladado el cadáver de Patrick MacGean, en una maleta negra, con destino al patio de la casa ubicada en la calle Adolfo López Mateos, propiedad de la hermana de Carlos Ramón, donde lo sepultaron y taparon con concreto de cemento para ocultar el crimen.

Desde el 25 de octubre, cuando desapareció el extranjero, hasta el tres de noviembre, que fue encontrado enterrado en dicho lugar, familiares y amigos vivían en la incertidumbre sobre el destino final del desaparecido.

La defensa legal de Jorge Antonio argumenta que su cliente no hizo daño a Patrick McGean, porque entre ambos existía una buena relación laboral.

También argumentando el principio de inocencia, pidió a la jueza que no se les dictara vinculación a proceso a los imputados en el crimen del norteamericano.

El lunes 7, la juez de Control ya había decretado prisión preventiva en el penal de Mazatlán, donde los acusados podrían pagar penas de 22 a 25 años de prisión, en vista de la premeditación, alevosía y ventaja con la que actuaron.

 

 

 

Historia trágica

-Por las redes sociales familiares y amigos denuncian la desaparición del empresario norteamericano y comienzan las pesquisas.

-Detienen a tres implicados en su desaparición y encuentran el cadáver de O´Neil Patrick Macgean, en el patio trasero de una casa ubicada en la colonia Azteca. Su  hermano Donald identifica el cadáver y mediante la prueba del ADN se confirma la identidad de la víctima.

-La juez de Control vincula a proceso a los detenidos y decreta prisión preventiva, y el caso sigue su curso hasta marzo de 2017. Pero se adelanta que los acusados habrían actuado con las tres agravantes de la ley: premeditación, alevosía y ventaja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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