noviembre 19, 2019 7:06 am

Enfermedades cutáneas, superficie de la mala alimentación

enfermedades de la piel

Aunque la piel es un órgano protector de nuestro cuerpo, en ocasiones la problemática que presenta es tratada desde el lado estético cuando muchas de las complicaciones son a raíz de problemas internos como la mala alimentación.

 

La alimentación es el factor decisivo en algunas enfermedades; no es que propiamente ingerir un alimento pueda provocar alteraciones en el cuerpo una vez que lo consumes, sino que no llevar una buena dieta va desgastando factores biológicos que resultan en patologías tratadas por distintas disciplinas.

Algunas de las enfermedades provocadas por una mala alimentación tienen consecuencias graves como la diabetes mellitus, pie diabético, dispepsias, demencia vascular, entre otras, las cuales son tomadas con mucha seriedad por quienes las padecen, sin embargo, hay otras que por su tipo son tratadas más estéticamente, siendo el caso de las enfermedades cutáneas.

Es de conocimiento popular que el abuso de algunos alimentos puede provocar acné ligero o intenso, la carente ingesta de agua provoca resequedad y otras explicaciones que se dan acerca de la salud cutánea por alimentos.

El azúcar, las grasas, embutidos, harina refinada o alimentos chatarra como papas fritas son alimentos reconocidos por la opinión pública como causa de enfermedades en la piel. En muchas ocasiones evita ingerirlos para no tener que padecer las consecuencias de estos consumibles.

Los remedios caseros también son una parte de la solución planteada (sin consultar a un médico) para tratar las complicaciones que surgen en la epidermis, sin embargo, como es parte de la alimentación la solución va más allá.

La piel es el órgano mayor del cuerpo, ya que constituye casi el 1/6 del peso corporal. Ésta se encarga de brindar protección ante agresiones externas, también de la termorregulación, la producción de vitamina D, la impermeabilización, de absorber radiaciones ultravioletas además de la defensa inmunológica del microorganismo y la detección de estímulos sensoriales.

Este órgano es el que resulta afectado más frecuentemente por las reacciones alérgicas a alimentos. El espectro de reacciones cutáneas por la comida incluye la urticaria, dermatitis de contacto proteína, el angioedema, dermatitis alérgica de contacto, además de la inducción o la llamarada de dermatitis atópica.

El 90 por ciento de las alergias provocadas por alimentos se producen por la leche, el trigo, pescado, cacahuates, soja y huevos.

Existen enfermedades cutáneas que tienen relación con la alimentación de la persona, o bien, de un paciente que ya cuenta con sobrepeso u obesidad. Sin embargo, hay otras enfermedades cuyo vínculo con los alimentos no se encuentra bien afianzado.

Algunas alteraciones cutáneas no tienen su origen en la mala alimentación o la obesidad, pero estudios científicos han revelado que su tratamiento ha tenido mayor eficiencia al dejar de consumir ciertos alimentos o reduciendo su ingesta.

La dermatitis herpetiforme consiste en pápulas que aparecen regularmente en codos, glúteos, cuero cabelludo, rodillas, superficie de extensión de los brazos y de forma ocasional, en cara y las palmas.

Para esta enfermedad se ha comprobado que llevar una dieta libre de gluten es determinante en el tratamiento, ya que con ello se alivian los síntomas intestinales que generan la patología y el rash.

El acné es otra enfermedad cuya relación con los alimentos no proviene de origen, sin embargo, la alimentación es influyente en su tratamiento.

Ésta es una patología cutánea de las más frecuentes, que tiene un índice de prevalencia del 85 por ciento entre los jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años.

Los factores dietéticos como el consumo de leche, sal, chocolate, aceite y comidas con un alto porcentaje en grasas son determinantes en el desarrollo de acné.

Para su tratamiento, además de los medicamentos indicados según la gravedad del acné, la modificación dietética como eliminar la ingesta diaria de alimentos con alto índice glucémico es indispensable para favorecer la mejoría.

La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de pápulas eritematosas  y placas blanquizcas que afecta también a las uñas. Esta patología tiene una prevalencia en la población entre el 0.2 y el 4.8 por ciento a nivel mundial.

Una de los factores determinados para el padecimiento de esta enfermedad es la ingesta calórica u obesidad.

La severidad de la enfermedad se ve disminuida cuando el enfermo tiene una dieta baja en calorías. Por lo que la educación en factores modificables como la alimentación saludable, mantener un peso adecuado y realizar actividad física constituye una parte fundamental en el tratamiento de este padecimiento.

 

Piel y obesidad

A raíz de la obesidad existen una serie de enfermedades cutáneas que son de mayor recurrencia en pacientes con esta condición.

Hay personas que desarrollan una marca en el cuello que se torna como una costra más oscura al tono de piel del individuo; se le llama acantosis nigricans y es originada por la resistencia a la insulina que desarrolló la persona.

Además pueden desarrollarse intertrigo candidiásico (dermatitis) ante el aumento de pliegues por el tejido adiposo; lo que también puede resultar en complicaciones bacterianas.

Las estrías por distensión, lipodistrofia benigna, hiperqueratosis plantar, insuficiencia vascular periférica y linfedema son otros padecimientos cutáneos propios de las complicaciones que genera que una persona tenga sobrepeso u obesidad.

Sin embargo, las complicaciones cutáneas no se limitan a padecimientos provocados por la mala alimentación u obesidad. Un paciente obeso cuando es sometido a una intervención quirúrgica tiene más posibilidades de sufrir alguna ulceración por presión o cicatrización anómala.

Evidencia médica también explica que en los pacientes con obesidad es frecuente observar erosiones, heridas, ulceraciones e infecciones por hongos en la piel, debido a que su condición física les impide un aseo personal adecuado, favorece la humedad en la piel lo que provoca estos problemas.

Los pacientes diabéticos también presentan alteraciones en la piel, originando la “piel diabética” que se distingue por comezón, uñas amarillentas y dermis engrosada y con una tonalidad amarillenta.

La piel no solamente resulta afectada en el sentido de la aparición de enrojecimientos e irritaciones, sino que también su proceso de envejecimiento se nota acelerado en un paciente con una alimentación inadecuada, con sobrepeso u obesidad, que los índices presentados por una persona con alimentación más equilibrada.

Los desórdenes alimenticios pueden consistir en deficiencias o excesos nutricionales y alteraciones metabólicas. Cualquier desequilibrio en la dieta que constituya una deficiencia nutricional general o específica de ciertos nutrientes; o el exceso de componentes tóxicos pueden alterar el equilibrio de la piel.

Las modificaciones dietéticas pueden contribuir en la prevención de algunas patologías cutáneas, o evitar su gravedad al ingerir alimentos que proliferan la irritación.

 

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RÍODOCE EDICIÓN 877
17 de noviembre del 2019
GALERÍA
Cientos de personas salen a las calles en Bolivia en protesta por el golpe de estado contra Evo Morales
COLUMNAS
OPINIÓN

LO MAS VISTO

El Ñacas y el Tacuachi
ENCUESTA

Los diputados de Sinaloa se aprobaron 50 días de aguinaldo, ¿cuánto crees que deberían recibir?

BOLETÍN NOTICIOSO

Ingresa tu correo electrónico para recibir las noticias al momento de nuestro portal.

OPINIÓN DEPORTES

DEPORTES

viral