agosto 23, 2019 2:14 pm

FATOREXIA

 

 

Nomás eso nos faltaba, la distorsión de la imagen corporal. Mientras en la anorexia la persona delgada se percibe obesa, en la fatorexia la persona obesa se percibe delgada.

 

“Yo no me veía gordo” me dice un paciente a seis meses de haberse operado para reducir su obesidad mórbida. Mientras su peso ideal es de ochenta kilos llegó a pesar ciento cincuenta kilogramos. Hoy, a cincuenta kilos de su meta ideal, su fatorexia apenas es distinguible por su conciencia.

 

La fortaleza propia de la juventud y la miopía psicológica para distinguir entre el peso ideal y el que marca la báscula, hacen de la fatorexia una disfunción cada vez más evidente en México.

 

Tanto el hombre como la mujer con fatorexia son especialistas para la justificación, tienen un discurso bien estudiado y están convencidos de su verdad patológica. Al verse al espejo una persona sana, descubre inmediatamente la realidad, en cambio el fatoréxico transforma la imagen que le envía el espejo en una imagen sana, incluso puede llegar a verse delgado.

 

De poco sirve lo que marca la báscula, las tallas de su ropa, la cantidad calórica, las porciones abundantes, las risas y los sarcasmos de amigos, familiares y desconocidos, el fatoréxico siempre se verá delgado.

 

En la fatorexia la sexualidad se ejerce como si se tratase de una gacela, ellos o ellas presumen de su “pegue” y describen sus faenas eróticas como si fueran ciertas. Poco a poco llega la frustración en todos los terrenos, primero la salud física les manda la factura, después la salud mental envía su recibo y al final todos los acreedores lo meten en la cárcel preventiva de una realidad a medias, es decir, se resisten a creer que la causa de todos sus problemas sea la obesidad.

 

Así como la anorexia entierra sus pecados, la fatorexia también, todo por la distorsión de la imagen corporal.

 

Hay muchos alcohólicos que se perciben como bohemios, muchos bipolares como alegres, pero ambos son enfermos, así le pasa al fatoréxico, que se percibe delgado cuando está obeso.

 

La salud en general y la sexualidad en particular se afecta en estas personas con trastorno de la percepción; las mujeres no se pueden embarazar y los hombres no pueden fecundar; las mujeres se cansan en el desempeño sexual y los hombres también; las mujeres batallan para adoptar posiciones sensuales y los hombres batallan para tener un funcionamiento sexual satisfactorio. Estas y muchas cosas más sufren los obesos.

 

Los fatoréxicos no se explican el porqué de estos problemas, solo viven esperando que su propia realidad los aplaste a pesar de percibirse como graciosas gacelas. Querer y no poder en el terreno del sexo, es la característica de los obesos con distorsión de la imagen corporal.

 

Los fatoréxicos tienen derecho a disfrutar de su erotismo, pero el asunto no es de derechos, es de una obesidad que limita la respuesta sexual.

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