julio 28, 2021 1:49 PM

Payán: la libertad de expresión es de quien la trabaja

carlos payán

 

 

 

Barcelona.-“Sé que la libertad de expresión es de quien la trabaja, como la tierra que soñó Zapata”, señaló Carlos Payán Velver (DF, 1929), el periodista y director fundador de La Jornada en la emotiva ceremonia de entrega del Premio a la Libertad Expresión en Iberoamérica, que entrega cada año Casa América Catalunya.

 

En una clase magistral de historia y periodismo, el maestro Payán recordó los difíciles años fundacionales del diario, en los que trabajó codo con codo con personajes cruciales en la historia del pensamiento crítico y el compromiso por la defensa de los derechos humanos en México, y todos los que contribuyeron con su trabajo a crear un periódico que este año cumple su trigésimo primer aniversario.

 

Casa América Catalunya decidió reconocer la trayectoria impecable y la aportación crucial de Carlos Payán a la historia del periodismo en México en el siglo XX y de nuestros días. Este reconocimiento tiene la tradición de exaltar la labor de defensa de las libertades y del ejercicio del oficio desde una visión crítica y de darle voz a los que no la tienen.

 

Payán enarboló con su voz firme y rotunda un discurso claro que tituló “Sobre las dificultades del oficio”. Y en el que, en unas cuantas páginas, desplegó algunos pasajes de su singular biografía, pero sobre todo los principales aprendizajes que le ha dejado el periodismo.

 

De hecho destacó que en su vida las dos decisiones más importantes que había tomado eran afiliarse y pertenecer al Partido Comunista Mexicano y abandonar la toga de abogado para cambiarla por la libreta y la pluma del periodista avieso e incisivo en el que se convirtió en poco tiempo.

 

Para abrir boca compartió una de las muchas lecciones que le dio la profesión y haber estado durando 12 años al frente de La Jornada: “Uno de los enemigos principales de la libertad de expresión y de su correlativo, la libertad de prensa, es la presión que ejerce el poder gubernamental desde sus diversas instancias”.

 

Otra dificultad que enfrente el periodismo, según Payán, es la “presión de la Iglesia” católica y sus jerarcas, que lo mismo se han opuesto de forma furibunda a la aprobación de leyes de interrupción voluntaria del embarazo que han estrechado un cerco de boicot de publicidad a los medios de comunicación que publicasen noticias polémicas sobre sus líderes espirituales, como ocurrió con el caso del fundador de Los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, cuando desde La Jornada se denunciaron los casos de abuso de menores.

 

Payán, que vivió con emoción el cálido homenaje de la institución catalana, también advirtió de las “presiones” de los empresarios: “Hay que saber que cuando los empresarios hablan de libertad de expresión, en realidad están hablando de libertad de empresa. Para ellos, sólo es libertad de expresión la que defiende sus intereses económicos y la ideología que los sustenta. No hay que olvidar que en la inmensa mayoría de los casos, los periódicos, y ni se diga ya la televisión, son propiedad de empresarios, y no de periodistas. Por tanto, de entrada los medios están copados, o coptados. Tienen dueño, y ese dueño tiene intereses particulares, y utiliza el medio a su favor. Es más, justamente para eso lo tiene”.

 

El director fundador de La Jornada también se refirió a la amenaza que supone para el periodismo en México la connivencia entre narcotraficantes y mafias con las instituciones públicas. Advirtió que 30 años después del asesinato de Manuel Buendía —acribillado antes de desvelar una lista de figuras públicas relacionadas con el narcotráfico— “el crimen organizado campea por casi todas las regiones del país, amparado con frecuencia por las autoridades”.

 

Y ahí tuvo unas palabras de recuerdo y de denuncia sobre el caso de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Advirtió que “en este universo, en el que la democracia ha pasado a ser un espejismo, o un autoengaño, me atrevo a preguntar dónde existirá realmente esa libertad de expresión de la que hablamos. ¿Existe, o no pasa de ser un desideratum? O quizás un comodín. Porque cuando tratamos de defenderla, ¿qué estamos defendiendo?”

 

Finalmente, Payán recordó que “dos son los hechos más importantes de mi vida: ingresar al Partido Comunista Mexicano e ingresar al periodismo, lugar este último en donde he pasado grandes momentos, aventuras intensas y por supuesto los días más felices y gratos de mi existencia. Al recibir este homenaje, quiero decir ante ustedes una cosa que tengo muy clara en medio de tantas dudas, y que para mí es una certeza moral: sé que la libertad de expresión vive en quien lucha por ella, palmo a palmo, poco a poco, o, a veces, a grandes saltos, sin descanso, sin temor, tratando de evadir las zonas de peligro. Sé que la libertad de expresión es de quien la trabaja, como la tierra que soñó Zapata”. (Texto editado).

 

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