agosto 1, 2021 3:20 PM

Niños adictos, sin opción de rehabilitación en Los Mochis

MENORES ADICTOS. Cada vez más.
MENORES ADICTOS. Cada vez más.

Jorge, a sus 12 años de edad, es ya un niño adicto en rehabilitación.

Seis meses atrás, sus amigos de primaria lo indujeron a fumar mariguana. Y lo hizo sin recelo, sin duda. Pensaba que estaba bien, porque en su barrio de la colonia Raúl Romanillo, consumir la yerba es algo cotidiano y normal. La mota, dice, la compras en donde quieras. No hay restricción de ninguna clase, ni de policía ni por escasez.

Por eso se unió a su pandilla. Primero fueron unas fumadas y el viaje comenzaba.

Conforme el día avanzaba, comenzó a fumar más y más yerba.

Abandonó la escuela, ya casi en sexto año. Dejó a sus amigos estudiantes y la pandilla se hizo su familia.

Retó a sus hermanos y a su madre. Las calles fueron su nuevo hogar. Basura fue su alimento, pepenar en contendores se hizo en él algo común.

La decadencia se abrió ante sus ojos infantiles. El robo pasó a ser algo cotidiano. Era el dinero para comprar más mariguana.

Y siguió en su vorágine. Pensó en prostituirse para pagar su adicción, pero cuando eso se le reveló se asustó.

No supo cuando llegó a la casa del Centro de Rehabilitación para Enfermos de Alcoholismo y Drogadicción (Cread), en el fraccionamiento Del valle.

Tampoco supo cómo lo admitieron.

“Estaba muy perdido y llegué solo. Ya no quería drogarme. Y no consumo drogas desde hace seis meses”.

No recuerda nada del tratamiento e ignora si éste le va a funcionar, pues no hay modelos ni terapias para tratar a niños adictos.

El sólo sabe que lo guían los adultos que están sobrios en el centro. Les hace honores.

Su inocencia no lo deja pensar, pero tiene una certeza, no quiere más drogas. Para mantenerse sobrio y limpio, sólo cuenta con sus nuevos amigos. Está solo el niño adicto.

Jesús Zubiría Castello, uno de los primeros adictos rescatados por el sistema Cread en esta ciudad y fundador de la Granja Cread, afirma que la nueva peste social es la de los niños adictos. Son aquellos infantes que nacieron de padres con adicciones arraigadas o niños que adquirieron la adicción en las calles, que fueron arrancados de la familia por los amigos que los indujeron a drogarse con cualquier cosa: inhalantes, mariguana, cocaína o cristal.

Asegura que ya ha tratado a niños de hasta ocho años de edad que se drogan con cristal.

“Y lo que ves es desgarrador, porque no sabes cómo actuar. Por norma sanitaria, esos niños no pueden estar con nosotros, en centros de adultos, ni de mujeres. Pero no hay nada para atender a esos niños, ni instalaciones ni medicamentos. Nada, no hay nada”.

Por humanidad, expone, el sistema Cread los acepta y los trata, “pero sabemos que todo es experimental, pero qué puedes hacer cuando te llega una madre ya muy destruida por ver a su pequeño en las adicciones. ¿Qué haces? Lo atiendes o lo abandonas. Qué haces. ¿A quién recurres? ¿Quién tiene la opción?”

Zubiría dice que la realidad de los niños adictos está en la calle, que los médicos o las instituciones de salud mental o de adicciones no reconocen el problema o dicen no tener estadísticas, que puede ser un mito urbano, “pero nosotros ya convivimos con las adicciones a las drogas infantil”.

José Borunda Meléndez, el primer director de Acción Social de Ahome que detectó las adicciones como problema de salud pública, 20 años atrás, coincide con Zubiría: la adicción infantil a las drogas será la próxima peste social, la nueva frontera de la lucha contra las drogas.

“Aquí, en nuestra ciudad ya tenemos niños adictos a las drogas. Los hay de ocho y 12 años, son hombres y mujeres. Y están en el precipicio, porque no hay esfuerzos serios y organizados para prevenir estos casos, y muchos son inexistentes porque nadie los atiende”.

Es lastimoso ver a las madres de familias llorando porque sus hijos, unos niños apenas, ya son adictos a las drogas.

Borunda Meléndez, uno de los principales custodios del sistema Cread, sostiene que ojalá, en  el tiempo por llegar, existiera otro payaso callejero que le dé las opciones a seguir para tratar la adicción a las drogas infantil.

Menonitas adictos

Esteban Ramírez Álvarez, fundados del sistema Cread en la región, asegura que nadie y ninguna cultura está exenta de caer en las adicciones a las drogas.

Y la prueba es que la comunidad menonita de Chihuahua pidió la fundación de un centro Cread. Y ya funciona.

Y tan funciona, que ya tiene varios pacientes.

Por ese ejemplo vivo, dijo, es necesario que las instituciones de salud mental, de adicciones, de prevención, se sienten para discutir la adicción a las drogas infantil.

“Cuando lo hagamos todos juntos, estaremos viendo la falda del problema, estaremos en el camino de buscar un tratamiento para rescatar a esos niños que de alguna manera comenzaron a drogarse y que perdieron una parte de su inocencia”.

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