mayo 12, 2021 12:49 PM

‘Birdman’ (o la inesperada virtud de la ignorancia)

birdman 1

Desde su película Amores perros (2000), Alejandro González Iñárritu dio mucho de qué hablar por esa historia como rompecabezas desarmado (que no era nada nuevo, aunque no es precisamente lo mismo, ya Akira Kurosawa había presentado Rashomon, en 1950, con varios puntos de vista sobre un hecho, y Corre, Lola corre, en 1998, hizo lo propio con la misma trama en tres diferentes versiones, por poner dos ejemplos), porque la cinta estuvo nominada al Oscar como mejor película extranjera y tenía muchas posibilidades.

Otros de sus filmes: 21 gramos (2003), Babel (2006), filmadas con la misma estrategia de historias “revueltas”, y Biutiful (2010), también tuvieron muy buen recibimiento.

Pero ahora con Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) (Birdman, or the unexpected virtue of ignorance/EU/2014), el mexicano va mucho más allá y entrega, quizá, su mejor realización, que  dirigió, escribió y produjo.

La cinta es, junto con El gran Hotel Budapest (2014), las que más nominaciones obtuvieron para los Oscar (nueve cada una), y la que nos ocupa en: mejor película, mezcla de sonido, edición de sonido, fotografía, guión original, actor de reparto, actriz de reparto, actor y director.

Riggan (Michael Keaton) es un actor que gozó de mucha fama en la década de 1990 por haber interpretado al superhéroe Birdman en tres películas, pero al negarse a hacer una cuarta, su popularidad bajó.

En medio de una crisis personal, con un divorcio a cuestas, un noviazgo problemático y una hija en rehabilitación (Emma Stone), que además funge como su asistente, el intérprete está empeñado en montar una obra de teatro que asegura será un éxito.

Los inconvenientes no se hacen esperar y Riggan se verá obligado a prescindir de uno de sus actores y contratar a otro (Edward Norton) muy excéntrico, pero excelente, con el que, además de tener buenos resultados, discutirá la mayor parte del tiempo.

Aun así, hará todo lo posible por demostrar que es capaz de hacer algo que vale pena, aunque el escenario le sirva para sacar a flote sus problemas personales, hasta llevarlo a un punto que desconcertará al menos a su hija.

Si bien ahora no estamos en una película revuelta, González Iñárritu nos lleva en un viaje que aparenta ser una sola toma (son evidentes los momentos en los que el director corta y pasa a una situación que se filmó aparte), lo cual es uno de los principales atractivos, desde luego la cámara de Emmanuel Lubezki (en su séptima nominación al Oscar), que nunca deja de moverse y registra muy bien, tiene mucho que ver.

Otro elemento importante es la banda sonora, a cargo de Antonio Sánchez, que de repente deja escuchar esa batería que imprime mayor dinamismo y emoción a las escenas.

Las actuaciones son excelentes, desde un Michael Keaton que juega entre su personaje para la obra, el de la película y la sombra de Birdman que no lo deja; un irritante Edward Norton; una relajada Emma Stone tratando de rehabilitarse; y un Zach Galifianakis muy lejos de ¿Qué pasó ayer? y demostrando que sí sabe actuar.

La cinta ya consiguió quedarse con los premios de mejor actor de comedia y el de guión original en los pasados Globos de oro, de siete menciones que tenía. Esperemos que corra con mucha más suerte en los Oscar. No se la pierda… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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