miércoles, enero 19, 2022
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“Morirse es mucho más difícil de lo que uno cree”. GGM

Gabriel García Márquez. 1927-2014.
Gabriel García Márquez. 1927-2014.

Andrés Villarreal
La repentina muerte de Marco Antonio Fox Cruz, el Auditor Superior del Estado, volvió la atención pública al vigilante del gasto público, y ahora sobre todo en quién será el sustituto.
Fox Cruz demostró en los últimos años ser un hombre y funcionario discreto, a veces incluso excesivamente. Ajeno por completo al escándalo mediático que siempre significa cualquier revelación sobre desvíos de recursos públicos que pudieran al final encuadrarse en corrupción. Discreto, sí, pero también activo.
Con Fox como auditor se hicieron relevantes señalamientos al gobierno malovista sobre el manejo de los recursos públicos. Desde la compra del avión que como se sabe ahora es una chatarra- hasta las observaciones al megapréstamo que pidió el nuevo gobierno con el pretexto de las heladas de febrero del 2011 y que sin más la Tesorería envió algunas cantidades a otros gastos no especificados en la solicitud.
El papel del Auditor es de suma importancia para la vida pública desde las reformas que crearon el nuevo órgano de vigilancia, la Auditoria Superior del Estado, luego de posponerse largamente en el inicio del sexenio de Jesús Aguilar y de una serie de debates sobre quién pudiera estar en el cargo.
Pero tampoco puede afirmarse que Fox Cruz convirtió a la Auditoría en el fiscalizador con garras y dientes que esperaría una democracia en avance.
Los nuevos nombres que empiecen a conocerse en los próximos días del sustituto para la Auditoría Superior del Estado, empezarán a revelarnos mucho. Primero, de quienes proponen, y segundo, del rumbo que tomará el ente fiscalizador, apenas un crío que fue destetado. Si con esa Auditoría, con el PRI de oposición, con el PAN que dizque se enrolló en la bandera de la transparencia, se ha llegado a tal desorden en el gasto, ¿qué fuera sin ellos?
MARGEN DE ERROR
El gobierno, como toda actividad humana, la realizan precisamente –y valga lo reiterativo- humanos. No ángeles, no diablos. Mujeres y hombres comunes, como quien escribe y como quien lee. Como Judas, que vendió a Jesús por 30 monedas; y como Sócrates, que no aceptó la posibilidad de fugarse corrompiendo al vigilante de la puerta.
¿Cómo se distinguen unos de otros? Nadie sabe. Nadie trae un cartel en la frente que diga: CORRUPTO, tampoco que diga HONESTO. Por eso la relevancia del tema del Auditor va más allá de lo que pudiera pensar el ciudadano común, y más allá del pobre papel que hasta ahora han jugado los organismos empresariales y colegios de profesionistas, limitándose a “exigir” que el nuevo auditor no sea un político. ¿Qué quieren decir con eso? Solo ellos saben. Fox Cruz quizás pudiera encuadrar como político porque su más reciente puesto había sido de Tesorero de Renato Vega. Entonces a él lo hubieran descartado solo por eso.
MIRILLA
(“Es la misma vaina”: GGM). Si se desvían recursos, por qué no desviar un vuelo. Uno de los errores de la clase política en México radica en pensar que mandar al chofer del trabajo a la tintorería y confundir las finanzas personales con las públicas son dos cosas diferentes.
El Secretario de Gobierno, Gerardo Vargas, fue a comer con su familia en Semana Santa, luego de verificar que el operativo de seguridad estuviera en marcha. Su respuesta es la misma de la última frase de un cuento de Gabriel García Márquez.
En “Un día de estos”, el Alcalde va a sacarse una muela con el dentista del pueblo. Había retrasado lo inevitable porque el dentista era su enemigo político. El dentista se niega a atenderlo pero finalmente va al sillón y muestra una mejilla rasurada y la otra no. Luego de decirle que tendrá que ser sin anestesia la operación le saca la muela. El diálogo final es, como mucho de lo escrito por García Márquez, para aprendérselo de memoria:
-Me pasa la cuenta –dijo
-¿A usted o al municipio?
El Alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica:
-Es la misma vaina.
PRIMERA CITA
Gabriel García Márquez era más conocido que leído, y eso que era todo un bestseller. Muchos saben que Cien años de Soledad se escribió en México, que no tenía ni para comer entonces, y que todo pasa en Macondo… Pero de seguro muchos de ellos ni siquiera han leído más allá de Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía, había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces…
DEATRASALANTE
El otoño del Patriarca, de GGM, debiera ser lectura obligada en la clase política –¿sería mucho pedir que también Señor Presidente, de Asturias, La fiesta del Chivo de Vargas Llosa?-. En la escuela de cuadros del PRI, en las juventudes perredistas, y en los encuentros del PAN, podrían regalar ejemplares e incluir un par de preguntas para saber si alguien se durmió luego de las frases larguísimas de la novela, luego de páginas y páginas sin punto, sin coma.
García Márquez, que fue siempre un apasionado del poder, que buscó la cercanía con él, nos conduce a esos laberintos de la mente poderosa, la que puede crear todo y anular a cualquiera.
El poder como una enfermedad.
El poder como un capricho.
El poder que sacia el apetito.
El poder que ensancha las virtudes.
El poder que glorifica.
(Y también)
El poder que devasta.
Que hace desaparecer
Que elimina (PUNTO)

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