¿Por qué ganan los autócratas?

PRESIDENTE AMLO. Las tentaciones autoritarias.

No lo vigiles: él es el pueblo bueno.

No lo critiques: es perfecto.

No lo acuses: si hizo algo malo, es por tu bien.

No dudes: dudar te hace de los malos. ¿Quiénes son los malos? Él te lo va decir.

El autócrata del siglo XXI obtiene el poder ganando elecciones y lo usa para eliminar contrapesos.

“Una población que no ha recibido los beneficios de los cambios económicos, que siente que las élites están jugando con ventaja y que pierden su confianza en las instituciones…Instituciones que no logran resolver y mediar conflictos. Una crisis económica que desestabiliza aún más las instituciones y mina la confianza en ellas. Un hombre fuerte que afirma defender al pueblo frente a las élites y que pide que se relajen los controles institucionales para poder servir mejor al pueblo. ¿Resulta familiar?”: Daron Acemoglu y Joan Robinson

La riqueza promedio de los hogares en México; los bienes, capital y propiedades con que cuentan las personas, asciende a 834 mil pesos.

La mitad más pobre de los mexicanos no tiene nada de riqueza: su patrimonio neto es negativo, lo que significa que este grupo tiene, en promedio, más deudas que activos.

Así lo asienta el Reporte de la Desigualdad en el Mundo (WorldI inequality Report 2022) prologado por los premios nobel de economía Duflo y Banerjee.

La decepción es una de las principales explicaciones del ascenso del populismo autócrata de izquierda y de derecha en las democracias.

La gente siente que el país no está siendo gobernado para ellos, sino para un pequeño grupo de familias con buenas conexiones que obtienen la mayor parte de las ganancias y que, cuando las cosas van mal, no sólo están protegidas de las pérdidas, sino que imponen a los demás el pago de los daños.

En ese escenario de desencanto y frustración, es muy exitoso un discurso de rencor y revancha contra las élites escenificado por un sujeto que se dirá encarnar al pueblo, que promete que no traicionará al pueblo porque él mismo es el pueblo.

Los senadores de Morena lo escribieron y publicaron en febrero de 2022: “El presidente Andrés Manuel López Obrador encarna a la nación, a la patria y al pueblo”

Con esa sencilla explicación, todo lo que haga el autócrata será bueno y todo lo opuesto a él, será malo.

Sobre todo, será malo todo aquello que pretenda vigilar, controlar, evaluar, limitar, denunciar, y ser contrapeso del poder del líder.

La pérdida de confianza en la eficacia y la honestidad de las elites económicas y políticas, inevitablemente reduce la confianza en la legitimidad democrática.

Los electores se vuelven pesimistas y consideran que las opciones políticas significan más ventajas para la élite.

Entonces optan por darle el poder a un autócrata que no rinde cuentas y que, esperan, será más favorable a sus intereses de lo que lo sería un régimen dominado por la élite que ya conocen.

En México, en 2018, vimos cómo había desaparecido la confianza de la gente en que las instituciones podrían trabajar en su favor y proteger sus intereses, lo que hacía más atractivo volverse hacia un líder y un movimiento autoritarios que afirmaban preocuparse por los intereses del pueblo… siempre que fueran instalados en el poder y se eliminara cualquier traba a su poder autocrático, confirmando la tesis de Acemoglu y Robinson.

La economía de mercado no había generado la democratización de las oportunidades económicas y la productividad.

La competencia electoral y la alternancia no originaron gobiernos sin corrupción y eficientes para combatir la delincuencia.

El congreso plural y las instituciones autónomas no conformaron un estado de derecho.

La idea de Platón de que la inseguridad y el miedo son puertas de entrada a la tiranía, es correcta.

La opción por un autócrata populista tiene causas muy claras y objetivas.

No es un comportamiento masivo inexplicable.

No es, empero, una opción acertada.

Los problemas de la democracia se arreglan con más democracia, no con menos.

Precisamente la lealtad ciega y el desmantelamiento de controles y contrapesos construyen gobiernos incapaces de corregir errores, que se corrompen paulatinamente, hacen capitalismo de cuates y se van endureciendo cada vez más contra la disidencia.

Cinco años después de la elección de 2018, la desigualdad de la riqueza ha aumentado, reporta estudio de Oxfam. Las fortunas conjuntas de Slim y de Larrea han crecido en 70 por ciento desde el inicio de la pandemia.

La vieja élite económica se recicló.

Este será el sexenio con más asesinatos, desaparecidos y extorsiones, según los datos del propio gobierno.

Según compranet, como antes, el 80 por ciento de las compras de gobierno se siguen haciendo sin concurso y continúan beneficiando a empresas fantasmas y a amigos recién convertidos en empresarios.

Hay una nueva élite política, obradorista, que se reparte puestos, negocios, ventajas y privilegios entre amigos, incondicionales y familiares.

Ganan los autócratas porque la gente estaba harta del viejo orden que los excluía.

No se trata solo de impedir que llegue un autoritario al poder, se trata, también, de establecer un modelo de sociedad incluyente que genere desarrollo económico, libertad y seguridad, no como el de antes, el que provocó el populismo autoritario.

Ni el viejo orden, ni la falsa transformación.

Artículo publicado el 04 de febrero de 2024 en la edición 1097 del semanario Ríodoce.

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