Gracias por lo que nos diste, ‘Pepe’ Franco

JOSÉ LUIS FRANCO RODRÍGUEZ. Buen viaje.

El Pepe se nos había ido hace nueve años, en febrero de 2014. Luis Alonso Enamorado lo encontró tirado en el piso de su departamento, luego de tumbarle la puerta. Se perdió por tres días y el Enamorado intuyó que algo le había pasado. Lo encontraron inconsciente y ya no se recuperó. Semanas después le diagnosticaron síndrome de Wernicke-Korsakoff.

Lea: ‘Pepe’ Franco, un gran lector, narrador y promotor

Murió el domingo por la mañana, justo cuando la edición 1053 de Ríodoce empezaba a llegar a las tiendas con un suplemento especial con sus Textos Gatunos (una serie de “estornudos” magistrales sobre un gato que llegó a su departamento buscando comida y calor).

José Luis Franco había sido llevado casi dos semanas antes al IMSS, para que fuera atendido. Además de lo que ya padecía, presentaba una anemia severa y signos de neumonía. El trato que recibió en los últimos años fue inhumano. Cayetano Osuna, que buscaba siempre la manera de tener razón de él, tuvo que entrar casi a la fuerza a la casa de su hermano en compañía de un doctor. Pidió una ambulancia y lo trasladaron. Todo fue inútil. Cuando perdimos la esperanza de que se recuperara, Cayetano me dijo desconsolado que estaba convencido de que “nosotros siempre llegamos tarde”.

Lo decía, estoy seguro, recordando la muerte de Manlio Tirado, ese excelente periodista que cubrió las revoluciones centroamericanas, especialmente la revolución Sandinista, en la que uno de sus hermanos, Víctor Manuel, jugó un papel de primer orden. Ya en Sinaloa, después de no tener trabajo y de contar con una pensión miserable, solo con el apoyo de Cayetano, Manlio decidió irse a morir a su tierra, como los paquidermos. Lo encontraron, igual que a Pepe, tirado en el piso, porque se había caído, y lo llevaron a un hospital solo para que muriera. Igual que Pepe Franco, murió terriblemente solo.

Hace días, cuando Pepe fue ingresado al IMSS y nos dimos cuenta que estaba muy mal, releí algunas de sus crónicas que compilamos en su libro Mira esa gente sola. Sus líneas no tienen desperdicio. Por esa razón, cuando cayó en el síndrome W-K, en Ríodoce decidimos recuperar trozos de ellas y las entregamos a nuestros lectores bajo el título genérico de Perlas de Pepe, jugando un poco con el lenguaje marino en honor al amor que Pepe Franco le tenía al mar y especialmente a Mazatlán.

José Luis Franco inició con nosotros desde el primer número con un cuento que se llama Todo en orden, la historia de una pareja que vive en un departamento y que, en medio de sábanas tibias, música y reproches, lucha contra el tedio. (Se lo dedica a Roberto Pérez Rubio, por cierto, y le dice “Por aquello de facta non verba”.

Es curiosa la casualidad, busco en nuestro archivo las Perlas de Pepe y abro una al azar. Solo una y me encuentro que es un texto que escribió justamente sobre el Pito Pérez. Y está allí la referencia de la dedicatoria:

“Su paso dejaba una brisa de misterio: ¿a qué se dedicaba ese hombre siempre lleno de carpetas y revistas?, ¿qué tipo de arte hacía y por qué usaba ese sombrero de expedicionario en el África y esas botas casi hasta la rodilla?, ¿por qué agredía tanto y nos llamaba oligofrénicos?, ¿por qué repetía hasta el cansancio facta non verba o eso de que el asno se soba con el asno?, ¿por qué esa acusación permanente de que no cogimos de chiquitos?”

A “Pepe” Franco se le va a recordar más como promotor cultural que como escritor o cronista. O no lo sé, pero creo que su obra, sus artículos, sus crónicas, sus cuentos, deben recuperarse, que no se pierdan, que no se olviden. Es lo mínimo a lo que deberíamos aspirar los que lo conocimos, los que tuvimos el gusto de tratar con él y con sus muinas. Y no solo para leerlo, también para estudiarlo, sus técnicas, sus atajos, sus rodeos… Fue maestro de literatura y periodismo en la UAS —fue mi maestro— pero creo que puede enseñarnos mucho más con sus textos.

Bola y cadena
CON PEPE FRANCO perdimos a una de las grandes plumas que han acompañado a Ríodoce de una u otra forma. Estuvieron con nosotros, entre muchos otros, Carlos Monsiváis, Carlos Montemayor, Federico Campbell. Y Javier Valdez, por supuesto. Parece una maldición.

Sentido contrario
EL ANUNCIO DE QUE EL GOBIERNO federal compró 13 plantas de Iberdrola para la generación de energía eléctrica, ha despertado filias y fobias. No se sabe qué pasará, si esto va a desestimular a inversión privada en la energía eléctrica, aunque no creo que eso le importa mucho a AMLO, que le está dando prioridad al control de su producción y distribución, conociendo lo que ha pasado en algunos países europeos, donde son las empresas las que imponen precios a veces muy lesivos para empresas y familias. Es una nueva nacionalización, dijo, y sí, es algo parecido a eso. Ojalá que la intención no se malogre en medio de la ineficiencia y la corrupción.

Humo negro
SI EL PRESIDENTE LÓPEZ OBRADOR le dio el espaldarazo al gobernador en el pleito que trae con los que dirigen la UAS, no hay mucho qué buscarle. Héctor Melesio Cuen tendrá que negociar. Ya se sabrá qué… y las condiciones.

Artículo publicado el 09 de abril de 2023 en la edición 1054 del semanario Ríodoce.

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