Ciro Gómez Leyva: vivir para contarla

CIRO GÓMEZ LEYVA. Atentado fallido.

Era casi la media noche cuando leí el tuit de Ciro Gómez Leyva informando que había sido víctima de un atentado a balazos, y que el blindaje de su camioneta lo había salvado de morir. Dudé. Pensé que podía tratarse de una noticia falsa, como las que abundan ahora en todos sentidos, y me comuniqué con Miriam Moreno, reportera de los noticieros que dirige el periodista. Andaba en la calle y se sorprendió cuando le pregunté si era verdad el mensaje, porque no sabía nada; pero tres minutos después me confirmó que era cierto: alguien le había disparado con la intención de matarlo.

Durante las horas siguientes, el atentado ocuparía los principales espacios de la prensa nacional y de algunos medios internacionales. No podía ser de otra manera. Ciro es una figura prominente de los medios en México, uno de los periodistas más vistos, más leídos y más seguidos en redes sociales. La reacción de los gobiernos, del federal y de la Ciudad de México, fue inmediata, como tenía que ser, también. Como debiera ser (y no lo es siempre) en todos los casos en los que se atenta contra un periodista.

Hasta que estas líneas se escriben, solo se tenía la información de que había sido seguido por sus agresores desde que salió de las instalaciones del grupo Imagen, que dos hombres viajaban en una motocicleta y que un auto color negro fue parte de la operación para asesinarlo. Sobre el móvil, absolutamente nada.

La policía ya sabe lo que tiene que hacer. En tanto siguen la pista de los agresores materiales para detenerlos, los técnicos deben estar haciendo un análisis de contenido de la información publicada por Ciro en sus noticieros hasta donde les alcance la mano. Esto en la línea de que el atentado tiene que ver con su trabajo periodístico. Y habrán de seguir otras líneas, incluso personales, esto es normal.

Hace poco más de cinco años, cuando mataron a Javier Valdez, dije que, desgraciadamente, no sería el último atentado así contra un periodista, debido al maldito contexto en que vivimos y trabajamos, con los niveles de violencia que padecemos y la impunidad –más de 96 por ciento– con que ocurren las agresiones.

Con el crimen del Bato se había roto la creencia y el mito de que un periodista reconocido estaba blindado contra un atentado mortal. Javier lo era y, sin embargo, fue asesinado en la calle y en pleno mediodía. Con ello se evidenciaba la libertad, la impunidad y el cinismo con que el crimen organizado toma la decisión de matar y mata. Contra eso tendríamos que luchar en los años siguientes exigiendo justicia. Contra eso luchamos todavía para enjuiciar al asesino intelectual.

Desgraciadamente teníamos razón. Después de Javier vinieron decenas de crímenes de periodistas más. Solo este año suman 17. ¿No es esto un verdadero infierno?

El atentado contra Ciro ha desatado una polémica sobre la calidad de su trabajo periodístico, sus enfoques, si labora para las élites, si es un privilegio de pocos moverse en una camioneta blindada… Malo en un momento en que —sobre todo los periodistas— debiéramos estar preocupados de que quienes perpetraron el ataque sean aprehendidos y se llegue hasta la mujer o el hombre o el grupo criminal que ordenó asesinarlo.

No podía faltar, por supuesto, la horda de rufianes que desde el anonimato hasta festinan que el periodista haya sido atacado “para que se le quite”. Ataques desde las sombras inspirados en aquellos que desde el púlpito presidencial se enderezan, un día sí y el otro también, contra los periodistas críticos, a los que se les acusa de “mentirosos”, “deshonestos”, “envenenadores”, “hipócritas”, “conservadores”…
Una y mil veces hemos dicho en distintos foros y espacios y de mil formas, que estos ataques del presidente a la prensa crítica, sea “conservadora” o no, incentivan el encono de mucha gente contra los periodistas, que ya ha provocado agresiones en la calle contra varios de ellos. Y que podría estar motivando también, sin que sea la pretensión del presidente, desde luego, ataques como el que acaba de sufrir Gómez Leyva.

Bola y cadena
EL PROPIO CIRO HA EXPRESADO su agradecimiento a las autoridades de la Ciudad de México por el apoyo recibido, pero no deja de llamarme la atención el empeño de la jefa Claudia Sheinbaum por dejar claro que, “a pesar de las diferencias” con Ciro, le brindarán todo el apoyo. Qué triste que ni en momentos así dejan de hacer política… y de polarizar.

Sentido contrario
EN DURANGO ANDA DURA LA GUADAÑA. La fiscalía estatal le acaba de congelar las cuentas a la esposa del ex gobernador, José Rosas Aispuro, pues la involucra en manejos turbios del sistema estatal DIF. En cambio, en Sinaloa, la administración morenista, el Ejecutivo y el Legislativo, protegieron la retirada del ex gobernador, Quirino Ordaz.

Humo negro
EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS prepara una batería muy “pesada” de testigos protegidos en contra de Genaro García Luna y no tengo duda de que pasará el resto de sus días y sus años en alguna cárcel de ese país. La incógnita es qué sabremos del ex presidente Felipe Calderón, porque si el ex secretario de Seguridad estuvo involucrado con el Cártel de Sinaloa, el presidente tuvo que estar al tanto. Tonto no era.

Artículo publicado el 18 de diciembre de 2022 en la edición 1038 del semanario Ríodoce.

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