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Badiraguato

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Hace muchos, muchos años, las venas del poder político y económico fluían por las ciudades de la sierra. Las ricas minas iban marcando la ruta de los asentamientos desde la Colonia y hasta la Independencia. A paso de mula se transportaban a las montañas las excentricidades del siglo XIX, lujos que la plata y el oro podían pagar. Lo mismo un piano de cola que una imprenta, la todavía novedosa herramienta que multiplicaba el mensaje o asentaba oficialmente los mensajes. Así, sobre mulas, llegó la primera imprenta a Sinaloa y la llevaron hasta Cosalá, en los albores del México independiente.

Aquellos poderes públicos y la pujanza económica que se fueron asentando en las cadenas montañosas se mudaron a las costas en menos de un siglo, abandonaron sus domicilios tierra adentro aunque conectados a la explotación de los recursos que aun quedaban allá. Las minas no se cerraban pero las familias del dinero y de la política cambiaban de residencia. La riqueza y el poder casi siempre son uno solo, el gobernador era a la vez el más grande terrateniente, el rico hacendado.

Y poco a poco se fueron deteriorando los avances que como comunidad habían alcanzado, y el desarrollo se fue para otro lado. Así se han ido abandonando Cosalá, Badiraguato, Rosario, Mocorito, El Fuerte…toda la sierra que para la mitad del siglo XX inició un decrecimiento en la población, mientras en las ciudades explotaba.

No es distinto ahora. La sierra se abandona y las ciudades de las tierras bajas siguen creciendo desordenadamente. Aquel cinturón de poder que brincaba de un cerro al otro es ahora una amplia franja donde abunda la pobreza y el abandono. Los municipios que en las últimas mediciones de Coneval -2010 y 2015- permanecen con los mayores porcentajes de pobreza en su población son precisamente esa franja: Badiraguato (66 por ciento), Cosalá (60 por ciento), Choix (54 por ciento), Sinaloa (52 por ciento), Mocorito (50 por ciento).

Esos mismos, además, están en la lista de la pobreza extrema. Dice el Coneval en su último informe: “En conjunto, concentraban el 25 por ciento de la población en pobreza extrema en la entidad federativa.” Es decir, a pesar de que el mayor número de población está en las tres principales ciudades –Culiacán, Mazatlán y Ahome- y que por tanto el mayor número de personas en pobreza vive en ellas, aun así una cuarta parte de los pobres de Sinaloa está en la sierra.

Margen de error
(Ilícitos) Que en muchos de esos municipios existan asentamientos de grupos del crimen organizado, o que lo tomen como refugio en otras ocasiones, de poco o nada les sirve a sus pobladores. Por el contrario, es un fuerte lastre.

Badiraguato, Sinaloa, se dice en el mundo, es la cuna del narcotráfico. Ahí nacieron los capos famosos de los años 80, que convirtieron el tráfico de drogas en un asunto mundial. Y también ahí nació una generación siguiente que tomó el control de esos mismos negocios.

Les atribuyen a esos hombres y mujeres fortunas descomunales. Los americanos hacen cálculos del flujo de drogas a Estados Unidos y del retorno de millones de dólares, pero eso no significa una mejoría, ni siquiera mínima, en los indicadores de pobreza y acceso a servicios básicos en las zonas de la sierra. Abundan, por supuesto, historias personales o familiares que al involucrarse en alguna parte de la cadena del negocio de los cultivos ilícitos o del trasiego, abandonan esa condición de pobreza. Pero son solo eso, unas cuantas historias.

Mirilla
(No es negocio) Lo que abunda es lo contrario. Como la cadena de valor cada vez está menos en la siembra, y desde hace décadas quienes se encargaban de sembrar mariguana o amapola no pasaban de una simple subsistencia, lo que hay es una explotación distinta.

En los negocios de sustancias ilícitas la cadena de valor está en el trasiego y en el acceso a los mercados, por tanto en la sierra de Sinaloa una droga tiene poco valor, y en las calles de Chicago, Los Ángeles o Nueva York, mucho más valor. El negocio millonario entonces queda en otras manos.

A los habitantes de la sierra lo que les queda son los altos niveles de marginación, sin acceso a servicios educativos o de salud. Allá todo cuesta más caro. Y lo peor es que en la última década han sufrido los desplazamientos y los asesinatos, al quedar atrapados en el fuego cruzado de las disputas entre organizaciones del crimen.

Ahí están los miles de desplazados desde 2010 a la fecha de comunidades de Sinaloa municipio, de Mocorito, Choix, Badiraguato, Concordia, San Ignacio…todos esos lugares donde sobreviven sin gobierno.

Primera cita
(Discurso) En el discurso, la sierra siempre está presente. El Presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió a la necesidad de los programas sociales en zonas como Badiraguato porque la siembra de las drogas que más se cultivaban, como mariguana y amapola, están en decadencia, ahora lamentablemente lo que más se está usando para envenenar a los jóvenes es el fentanilo.

Entonces, ante la decadencia en la siembra de enervantes, tienen que impulsar el sembrando vida y otros programas, pero no significa que se dejará de combatir el narcotráfico.

Menos certero, el gobernador Quirino Ordaz dijo en la gira que las montañas son un obstáculo para el desarrollo: “No solo es unir Sinaloa con Chihuahua sino regresarle a la gente de la sierra lo mucho que han dado,” dijo (PUNTO)

Artículo publicado el 01 de agosto de 2021 en la edición 966 del semanario Ríodoce.

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