mayo 14, 2021 8:43 PM

Las vacunas

VACUNAS EN SINALOA. A paso de tortuga.

Llegaron las vacunas a Sinaloa. Y eso se ha convertido en el país solo en un decir, porque las dosis llegan a cuenta gotas en todo México, porque el avance es a paso de tortuga. Y aunque el número de dosis es pequeño, al final queda sembrado el mensaje de que la cura a la pandemia está a la mano, y que es cuestión de tiempo. Aunque ese tiempo seguramente será bastante prolongado.
Es solo un decir especialmente para Culiacán, el epicentro de la pandemia en Sinaloa, incluso en la región noroeste, y quedó como una de las últimas ciudades del país para la aplicación de la primera de dos dosis. (Entiéndase que recibir una sola de las dosis es apenas la mitad del tratamiento).

Lea: Llega la vacuna a Culiacán y alimenta la esperanza https://bit.ly/2QkV1hn

Aunque no faltaron las aglomeraciones, las quejas, las tardanzas, en términos generales la vacunación fluyó sin atropellos mayores. Aunque la información se queda por ahora de lo que ocurre en los márgenes, en los sitios y los testimonios, sigue siendo imposible el seguimiento de datos de la vacunación: ¿cuántas dosis se han aplicado? ¿cuántas faltan? ¿en qué sitios?, hay una absoluta falta de transparencia.

La campaña de vacunación no es exclusivamente una actividad pública de salud, es primero un acto de gobierno, por tanto desde el poder, en conclusión un acto de política. El proceso, pues, tiene un gran peso político. Que nadie se autoengañe, todos los actos desde el poder, desde los gobiernos, se convierten en políticos. Aquí, en las vacunas, hay una disputa por el poder: el control de las dosis, la estrategia, la aplicación, la selección de los beneficiarios. Por eso el enfrentamiento entre la federación y los gobiernos locales.

En estados de diferente filiación política a la del presidente suceden dos posiciones, unos gobernadores que optan por tolerar la operación federal, pero por lo bajo se critica. Y otros que confrontan al gobierno federal e intentan, y a veces logran, incidir de alguna manera en la estrategia federal de la aplicación.

La razón es simple, los gobiernos estatales quedaron completamente fuera, no tienen ningún margen de maniobra, o si lo tienen es mínimo. Al no permitirles decidir nada, ni incidir, lo que optaron los gobernadores es ordenar que se replieguen sus equipos, o de plano se retiren. Una posición ridícula.

Los gobiernos estatales pudieron hacer mucho, pero decidieron no intervenir. Con una conclusión: si sale mal, es el gobierno federal, si todo es un desastre y filas y colas y empujones, es decisión de la federación: “nosotros no sabemos nada, no tenemos información, no sabemos qué pasa”.

Por el otro lado, desde la federación, las vacunas se convirtieron en un tesoro que no prestan a ningún otro gobierno. Y tal como sucede con los programas federales que se implementaron en esta era de López Obrador (apoyos a adultos mayores, jóvenes construyendo futuro, y demás) se fundamenta en la concentración. Son el tesoro de la 4T, tienen una marca registrada por decirlo así. En esa concentración no se permite ninguna otra intervención.

Después está un punto a su favor: así como el programa es de cobertura universal cualquiera tiene que hacer las mismas filas y el mismo proceso para obtenerlo. Sin diferencias hasta donde es posible.

Margen de error
(Enojo) En esta concentración y universalidad está la fortaleza y la debilidad de los programas. También el gran enojo de los gobiernos estatales y de la clase política partidista opositora al presidente.

Y se evidencia de manera clara en la vacunación, operada exactamente igual como el resto de los programas. Por eso aunque sea de salud se opera desde las superdelegaciones, por eso intervienen los servidores de la nación, y por eso se les amarran las manos a los gobiernos estatales.

El enojo desde lo estatal es que no pueden intervenir, quedan completamente fuera, por eso el llamado a la coordinación y a la colaboración a la que hace oídos sordos el gobierno federal.

Mirilla
(Elecciones) Además de todo, la vacunación coincide con las elecciones federales intermedias y con la sucesión a la gubernatura en la mitad del país, incluido Sinaloa. Es un ingrediente adicional a la fuerza política de las vacunas. De ellas estarán colgándose los candidatos de Morena, y esa misma vacunación estarán criticando los otros candidatos señalando las evidentes fallas, la concentración y manejo que ha hecho el gobierno federal.

Por eso los candidatos de Morena se tomarán la foto cuando son vacunados, pero lo pensarán más de una vez los candidatos de otros partidos para hacer lo mismo.

Primera cita
(Compras) Los gobiernos estatales, todos sin excepción, han anunciado el interés de comprar vacunas propias, y desde lo estatal aplicarlas. Veremos si una vez que pasen las elecciones siguen con ese interés (PUNTO)

Columna publicada el 11 de abril de 2021 en la edición 950 del semanario Ríodoce.

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