abril 20, 2021 8:17 PM

La extraña ausencia de Margarito

LA BÚSQUEDA DE MARGARITO. Tres implicados.

Tres ‘amigos’ son vinculados a un caso de desaparición forzada

 

 

El día que su bebé cumpliría un año de edad, Margarito Álvarez Cuadras, secretario particular del Vicerrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) Zona Norte, Toribio Ordoñez Lagarde, durante el último lustro, desapareció.

Tras 74 días de ausencia continua, tres amigos de Margarito fueron vinculados a proceso por el delito de desaparición forzada de personas cometido por particulares en la causa penal 12/2021 que el juez de control, Luis Nicanor Barajas Peregrina resolvió este miércoles (27) luego de 12 horas de audiencia inicial en la que otorgó la medida cautelar de prisión preventiva y 4 meses de plazo para la investigación complementaria, “pues aún faltan investigaciones por realizar como la localización física del ausente”, justificó uno de los cuatro fiscales que defendieron la imputación.

Se trata de Juan Carlos Q.Z, el Chapito, propietario de un expendio Modelorama, ubicado en Netzahualcoyotl y Macario Gaxiola y permisionario de taxis afiliado a la Unión de Trabajadores del Volante del Norte de Sinaloa; también Gustavo I.L., apodado el Kevin, encargado del depósito, y Mario Efrén P.R., conocido como el Flaco, conductor de una taxi Versa.

Los ahora vinculados a proceso se reservaron el derecho a declarar en el caso, y se quedaron sin aliento cuando el letrado lo resolvió, tras cuatro recesos.

De acuerdo con las investigaciones de la fiscalía, Margarito Álvarez Cuadras fue visto por última vez al filo de las 21:47 horas del 15 de diciembre del 2020 abrazado del Chapito en el interior del expendio. El último contacto vía celular lo tuvo con su esposa, Sarahí Vega Padilla, ese mismo día pero a las 18:30 horas le anuncio que ya regresaba a casa después de dejar a un amigo en la colonia “Texas”, con quien había presenciado un partido de futbol en el ejido Primero de Mayo.

A la vivienda nunca llegó y, por el contrario, su esposa encontró el auto Volkswagen, línea Jetta, abandonado en la calle Ignacio Commonfort entre Constitución y Juan Aldama, a seis cuadras del expendio y a cien metros de la casa paterna.

La fiscalía acreditó con videos, fotografías, evidencias circunstanciales y testimoniales que el compacto de Margarito estuvo aparcado en el depósito hasta la madrugada del día 16 de diciembre cuando fue retirado por desconocidos que viajaban en un Ford Fusion de color blanco. De ese auto se identificó al “marisquero” como conductor, quien logró burlar la a acción de la justicia.

La dependencia también logró documentar un movimiento inusual y a deshoras en el local, como una limpieza profunda en la madrugada del 16 de diciembre, el retiro de un sillón viejo por trabajadores de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Ahome (Japama), utilizando un vehículo oficial Chevrolet, línea Sonora, color dorado, modelo 2010 y número económico AD-18. Ulises A.C., amigo del encargado del depósito declaró que llegó al local a las 06:15 porque le habían pedido un “paro” de tirar un sillón. “Cuando llegué, los vi desencajados, limpiando. Asumí que algo pasó y no entré. Sólo llevé el sillón hasta una invasión y allí lo tiramos”.

También se documentó maniobras del taxi Versa 114 de el Chapito, entrando de reversa al local al cabo de unos minutos de salir.

Además, en un cateo practicado en el depósito encontró sangre en pisos y muros, y un envoltorio plástico con costales de jarcia impregnados con sangre. Esa sangre resultó compatible con el perfil genético de Margarito.

También una llave “ele” de birlos impregnada de sangre, más muestras hemáticas en la cajuela del taxi, y el sistema de posicionamiento global (JPS) reveló que el vehículo estuvo en la madrugada en el depósito y luego se retiró a un descampado por el rumbo del ejido Ricardo Flores Magón en donde permaneció hasta seis horas sin movimiento.

Con los indicios, el juez Barajas Peregrina resolvió el acto de vinculación a proceso.

Mientras que la defensa buscó anular las pruebas de cargo, pero sin mostrar evidencias de su dicho, solo con alegatos de procedimientos ministeriales. El magistrado restó valor a la argumentación.

Sarahí Vega Padilla, esposa de Margarito, reconoció la rectitud del juez Barajas Peregrina, y sostuvo que la resolución le había generado alguna tranquilidad.

“Pero lo que quiero es localizar a mí esposo”.

Dijo que los supuestos “amigos” de su pareja jamás buscaron un acercamiento, pese a que sabían que ella lo buscaba.

“Sabía que había estado en el depósito porque amigos de él lo comentaron en su momento, pero ni el dueño ni los empleados dieron la cara”.

Durante la última parte de la audiencia inicial, en más de una ocasión, el Chapito pareció quebrarse, clavando y perdiendo la mirada en el horizonte. Mientras que sus coacusados se mostraran intranquilos.

El comerciante y concesionario de taxis también reviró hacia Sarahí, pero no tuvo ningún contacto con ella.

Hasta el momento, Margarito no ha sido localizado.

Para la fiscalía la desaparición de Margarito tiene que ver con un conflicto que terminó mal, pero los involucrados se han negado a confesarlo.

Artículo publicado el 31 de enero de 2021 en la edición 940 del semanario Ríodoce.

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