enero 25, 2021 7:14 AM

De lealtades y traiciones

LUIS CRESENCIO SANDOVAL. El poder ya lo tienen.

Dos días después de la repatriación de Salvador Cienfuegos, su sucesor en el cargo, Luis Cresencio Sandoval, ofreció un discurso para espantar fantasmas sobre la lealtad del Ejército. Para que no hubiera dudas de cuál era el mensaje principal del discurso, el general secretario repitió tres veces: “No anhelamos ningún poder.”

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Lo hizo frente al Presidente López Obrador, justo cuando se celebra el inicio de la Revolución Mexicana y cuando se otorgan los ascensos a los mandos de las fuerzas armadas. No es cualquier día, además, aunque se niegue reiteradamente el Ejército está sumido en una crisis institucional por la detención de su antecesor y las acusaciones que pesan en su contra, con todo y la presunción de inocencia que ampara a Salvador Cienfuegos.

Aunque en ningún momento hizo alguna referencia a Cienfuegos, hay referencias que podrían referirse a la situación de quien fuera el mando superior de las fuerzas armadas en tiempos de Enrique Peña.

Dijo Sandoval González: “El camino que se recorre en la carrera militar es recto y no admite desviaciones de ningún tipo, cada uno con su correcto actuar se va formando su propio destino.”

No hay forma de no pensar que lleva destinatario la frase. Aun así el fraseo del discurso de Sandoval es en sumo cuidadoso, nunca señala o acusa a su antecesor, tampoco lo defiende, apenas lo que hace es dejar abierta la referencia. Tampoco se centraron sus palabras en cómo las fuerzas armadas resultaron hace mucho tiempos salpicadas por el narcotráfico y su poder corruptor. El mensaje llevaba una dedicatoria incierta, pero un tema claro, la lealtad de las fuerzas armadas al poder civil.

El Presidente López Obrador en más de una conferencia mañanera ha hecho referencia a que su gobierno sufre ataques directos de grupos de poder que se han visto afectados con su llegada a la presidencia, en más de una ocasión incluso pareciera referirse a la posibilidad de un golpe de estado. No lo ha dicho de manera abierta pero sí velada, tampoco ha señalado a nadie en particular, pero en casi todos los casos de una rebelión al poder establecido tiene que pasar inevitablemente por el Ejército.

 

Margen de error

(Por qué) ¿La lealtad de las fuerzas armadas preocupa o preocupaba al Presidente? No es posible saberlo, ni tampoco si las repeticiones del general Sandoval lo tranquilizaron. Repitió el Secretario de la Defensa:

“…es evidente que no anhelamos ningún poder, porque nuestra razón de ser está alejada de pretensiones políticas o de otro tipo. Es evidente que no anhelamos ningún poder, porque el poder supremo de la federación se divide en legislativo, ejecutivo y judicial, perfectamente definidos en nuestra carta magna. Es evidente que no anhelamos ningún poder, porque dependemos del ejecutivo, a cuya autoridad nos subordinamos por ley y por la decisión democrática del pueblo de México, pero, sobre todo, por convicción.”

No hay pues, vale la insistencia, entre los mandos militares actuales ningún interés por hacerse del poder, se entiende que está insistiendo que no lo tomarán por la fuerza.

Por eso habló Sandoval de “subordinación al poder civil.”

Con todo y esa lealtad insistente, el general no se refirió a la cuarta transformación, cuidó que no se interpretara como un mensaje político burdo, que lo es por supuesto.

 

Mirilla

(Oxígeno) En las fuerzas armadas es un alivio el retorno del general Cienfuegos. Un eventual juicio público hubiese sido un salpicadero de dimensiones mayúsculas para el Ejército. Era un tema que solo llevaba a perder. Si los fiscales estadounidenses abren los documentos que supuestamente sostienen las acusaciones contra Cienfuegos queda enlodado todo el poder castrense mexicano, no únicamente quienes fueran directamente señalados.

Por otro lado, si Cienfuegos hubiese llegado a un acuerdo, convirtiéndose en un testigo para inculpar a otros mandos, civiles o militares, o para señalar a líder de organizaciones criminales, igual era un apuesta a perder. No había un solo escenario donde la institución no fuera deteriorada.

Ahora es posible obtener silencio. Las investigaciones judiciales en México o los juicios, no implican alguna divulgación de lo que ocurre en ellos, salvo ahora que la oralidad lo permite, pero aun ese caso es sumamente remoto.

 

Primera cita

(Historia) “Nuestra lealtad institucional es a toda prueba; 107 años de institucionalidad desde el nacimiento de las actuales fuerzas armadas de la nación, hablan por sí solos.” Dijo el general Sandoval en su discurso. Y es que recuérdese que este ejército remonta su historia al ejército constitucionalista –al que también se refirió en sus palabras el secretario-, porque justo antes fue desde las fuerzas armadas que se fraguó el golpe de estado a Francisco I. Madero, aquella temporada de zopilotes de 1911.

 

Deatrasalante

(E) En su cuarto año al frente de la Sedena, Salvador Cienfuegos hizo una gira por las comandancias militares del país, ese 2016 era la primera vez que ofrecía una conferencia de prensa, pero necesitaba a los periodistas para lanzar un mensaje sobre la situación que en ese momento según el secretario era ya insostenible mientras enfrentaban al narcotráfico:

“No pedimos estar ahí, no nos sentimos a gusto. Ninguno de los que estamos con ustedes aquí estudiamos para perseguir delincuentes.” Y lanzó una pregunta: “¿Quieren que estemos en los cuarteles? Adelante” dijo aquel Cienfuegos (PUNTO)

Columna publicada el 22 de noviembre de 2020 en la edición 930 del semanario Ríodoce.

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