diciembre 3, 2020 1:29 AM

Contingencia sanitaria aumenta casos de obesidad

PANDEMIA Y OBESIDAD. Las contradicciones.

Lejos de lo que se podría pensar en una lógica derivada del miedo a tener un factor de riesgo para enfermarse de coronavirus, la obesidad y el sobrepeso han aumentado en el mundo, es decir, el confinamiento y el distanciamiento social, han generado más personas obesas.

Hace seis meses, la dinámica social tenía inundados los parques y gimnasios, hoy los parques lucen semivacíos y los gimnasios también, el sedentarismo y el miedo se apoderaron de la mayoría de las personas tomándolas por sorpresa; el sedentarismo detuvo el tiempo y la comida se encargó de lo demás, el miedo pegó a las personas al sofá de la televisión y quedaron “encantados”, como paralizados a la espera de que la anestesia de la pandemia pase.

Conforme se desvanece la intensidad del mal, el cuerpo se afloja, se despega de la silla y la cama, y al verse al espejo, la figura es otra, no es la misma de hace seis o siete meses, es la imagen del sedentarismo trasformada en unos kilos de más. Qué contradicción, si nos han dicho una y otra vez que uno de los factores de riesgo para fortalecer la letalidad del virus es la obesidad, la diabetes y la hipertensión, hoy tenemos como producto de la enfermedad más candidatos.

La triada obesidad, diabetes, más hipertensión, empieza por el aumento de peso, es poco frecuente encontrar hipertensos y diabéticos en su peso ideal, aunque sí existen, sin embargo, la pandemia del coronavirus paralizó casi todas las actividades, menos las fisiológicas, como comer; pero no se necesitó comer de más, se necesitó dejar de tener la movilidad de antes, y la dinámica laboral quemaba cierto número de calorías, mismas que durante un semestre se acumularon y dio como resultado obesidad en los que ya tenían sobrepeso, y sobrepeso en los que estaban en su peso ideal.

Hoy estas personas tienen dos problemas, el sobrepeso o la obesidad, más el riesgo inherente a contaminarse y enfermarse de Covid-19; en resumen, estas personas están peor hoy que antes de la pandemia, por eso, los repuntes de la enfermedad no se hacen esperar en todo el mundo, esta es una de las causas.

Más que disminuir la carga energética, lo que necesitan estos nuevos obesos es hacer o retomar el ejercicio, de hecho, al retornar a las actividades de siempre, los kilos de más deberán bajar, mientras esto sucede, el riego aumenta, es decir, son carne de cañón para el virus pandémico.

Contaminados, enfermos, hospitalizados, con mascarillas de oxígeno suplementario, intubados en terapia intensiva, muertos, y obesos, es el resumen de esta pandemia; el promedio de aumento de peso ha sido un kilo por mes, por lo tanto, tenemos personas que hoy tienen entre seis y diez kilos encima; claro, tenemos personas que también se han mantenido en su peso al tener cuidado con la carga calórica o bien haciendo ejercicio en casa o en lugares abiertos.

 

 

Industria conspira para detener el etiquetado, sostienen ONG 

Redacción/Gula

El etiquetado de advertencia implementado por los gobiernos de países de Latinoamérica como Chile, México, Colombia, Uruguay y Perú, ha detonado acciones de parte de la industria para intentar frenarlas.

En México, de acuerdo con Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor(EPC), existen más de 30 demandas de amparo contra esta norma. No obstante, confió en que pese a la corrupción que existe en el país, “no se ceda ante estos amparos”.

En la presentación del análisis “La interferencia de la industria es nociva para la salud”, impulsada por el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (CAJAR), de Colombia, y en la que colaboró El Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo dijo que hay denuncias ante la Organización Mundial de Comercio, basadas en argumentos como que la medida viola el comercio internacional y que es una barrera para este.

Diego Rodríguez, investigador del Centro de Investigación para la Epidemia del Tabaquismo (CIET) en Uruguay, comentó que “lo que hizo el gobierno anterior (del ex presidente Tabaré Vázquez) fue darle 18 meses para adaptarse, (el etiquetado) empezaba en marzo pasado, pero justo coincidió con el cambio de gobierno, una fecha estratégica”, dijo. Añadió que actualmente la industria “se acercó mucho más” a las autoridades “y otra vez volvieron a poner en cuestión” la medida.

Yessika Hoyos, de CAJAR, indicó que otras de las acciones que utiliza la industria para obstaculizar el etiquetado es a través del pago de expertos para que hablen en contra de éste, así como la financiación de campañas electorales para que después los beneficiarios se pronuncien a favor de intereses económicos.

 

Artículo publicado el 11 de octubre de 2020 en la edición 924 del semanario Ríodoce.

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