mayo 26, 2020 11:01 pm

Deportistas y su desafío mental ante la crisis de salud

serena william

El miedo, la ansiedad, angustia, el aburrimiento y el encierro, afecta sicológicamente a los deportistas, quienes se enfrentan a una dura prueba mental, por el Covid-19. Muchos factores hacen que las barreras mentales se rompan y se pueda caer en una profunda depresión. El Futbol Español perdería cerca de 957 millones de euros si ya no se suspende en definitiva.

 

 

Los temores y estrés provocado por el Covid-19 azotan a toda la población mundial, pero los deportistas tienen una prueba de salud mental.

Muchos factores hacen que las barreras mentales se rompan y se pueda caer en una profunda depresión. Es algo que ha ocurrido en el pasado y que ahora con la crisis del coronavirus puede repuntar, sobre todo en los deportistas.

Esto ha ocasionado que varios jugadores de distintos deportes apelen a asesorías virtuales para el desarrollo del “entrenamiento invisible” que trabajan en la cuarentena.

Y además la ansiedad, miedo, angustia, aburrimiento y el encierro, les ha afectado sicológicamente.

De acuerdo a la agencia AFP, temores, estrés y preocupaciones económicas: el confinamiento generalizado por el coronavirus es duro para todos, pero los deportistas deben enfrentarse a una exigente prueba de salud mental, al haber pasado de un tipo de vida hiperactivo a estar aislados y aburridos, advierten los expertos.

Si bien muchos deportistas han publicado videos optimistas en las redes sociales entrenándose en sus hogares, intentando conseguir algún desafío viral, como dar toques con el pie a un rollo de papel higiénico, es muy probable que el estrés provocado por el aislamiento y la incerteza del regreso a la normalidad les acabe afectando.

Tras las crisis precedentes del SARS y de la gripe porcina, varios atletas sufrieron efectos a largo plazo, como ansiedad, obsesión por el lavado de manos o miedo a acercarse a otras personas, explicó a la AFP, Carolyn Broderick, jefa médica de la Federación Australiana de Tenis.

Pero el impacto de la pandemia actual no tiene precedentes, con atletas parados en todo el mundo por el COVID-19, que ha provocado la suspensión, cancelación o aplazamiento de casi todas las competiciones a lo largo y ancho del planeta, además de confinar en sus casas a un tercio de la población mundial.

Y las consecuencias pueden afectar también a las superestrellas del deporte mundial, como la tenista estadounidense Serena Williams, que sufrió en el pasado episodios de depresión, a otros atletas más modestos y desconocidos que ultimaban su preparación para cumplir el sueño de competir en unos Juegos Olímpicos de Tokio… que se han aplazado por un año.

Williams ha admitido que las medidas de distanciamiento social impuestas por el nuevo coronavirus le han provocado “un aumento del estrés”.

“Cada pequeña cosa me vuelve loca. Y por ansiedad quiero decir que estoy al límite. Cualquiera que estornuda a mi alrededor o tose me hace volverme loca”, explicó en la red social TikTok.

Incluso antes del COVID-19, muchos deportistas, que a menudo sufren de inseguridad o de estrés por su profesión, han caído en la depresión, desde la ya comentada Serena Williams al multicampeón olímpico de natación Michael Phelps, pasando por la luchadora de MMA Ronda Rousey, el boxeador Mike Tyson o el jugador de rugby de los All Blacks, John Kirwan.

Pero este problema más allá, ya que muchos atletas, añaden a estas preocupaciones la de no tener ingresos económicos por la suspensión de las competiciones.

Muchos organismos deportivos han reaccionado ofreciendo apoyo a los atletas, aunque en muchos deportes se están produciendo recortes salariales para evitar la quiebra, lo que reduce la capacidad de ayuda.

 

Perdería Liga de España 957 mde si ya no se juega

Todos los agentes del fútbol español tienen que ir preparando los posibles escenarios que les van a quedar para cuando el Gobierno permita volver a competir y que el campeonato retome su pulso. O, incluso, que no lo retome.

De acuerdo a Marca, por ello LaLiga y AFE mantienen reuniones constantes para ponerse al día de los avances y para preparar los supuestos que se van a encontrar.

La patronal, en un primer momento, había estimado unas pérdidas que rondaban los 648 millones de euros. Esta cifra era correcta pero ahora han actualizado esos datos contando los gastos derivados de no poder continuar tampoco con las competiciones europeas (Champions y Europa League).

A pesar de todo, prevén tres escenarios del más pesimista al menos: que no se pueda jugar ya nada más (pérdidas de 956.6 millones de euros).

El que parece lo más factible: que se pueda terminar todo a puerta cerrada (303.4 millones de euros de pérdida) y que se pudiera jugar con público (156.4 millones).

Artículo publicado el 05 de abril de 2020 en la edición 897 del semanario Ríodoce.

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