marzo 28, 2020 1:39 pm

Relanzar la economía de Sinaloa

tomate

En un marco de revolución global que está cambiando la forma de producir riqueza y en un escenario interno donde este estado no está en la prioridad del gobierno federal, el modelo económico de Sinaloa presenta rezagos importantes respecto a la eficiencia productiva mundial y tiene un comportamiento “mediano” a nivel nacional. Es necesaria una estrategia planificada de infraestructura y tecnología que posibilite generar una sociedad próspera, equitativa y sustentable. Relanzarnos para volver a ser una economía destacada en los mercados mundiales.

Internacionalmente ha aparecido una nueva manera de gestionar los medios de producción que se enfoca en gran medida en la interconectividad, la automatización, la biotecnología , la inteligencia artificial, las cadenas de bloques y los datos en tiempo real.

Este proceso de transformación sólo beneficiará a quienes sean capaces de innovar y adaptarse. Por citar un ejemplo, desde 2013 el gobierno de Alemania estableció un programa de alta tecnología y ya no se habla de agricultura protegida sino de agricultura de precisión y de ciberagricultura.

En 2014 Sinaloa exportó mercancías por mil 245 millones de dólares (mdd) por lo que ocupó el lugar 24 entre los estados del país. En 2018 exportó mil 103 millones y ocupó el lugar 25. Respecto a la captación de inversión extranjera directa (IED) Sinaloa recibió 180 mdd de enero a septiembre de 2019, equivalente al 0.7 por ciento de la IED nacional, ocupando la posición 26.

En cuanto al apoyo de la inversión productiva del gobierno federal, veamos dos botones de muestra: En 2018 se aprobaron 610 millones de pesos para proyectos de desarrollo regional del ramo 23 y en 2019, no se aprobó nada; mientras que para proyectos de inversión se establecieron mil 970 millones en 2018 y esto bajó a mil 73 millones en 2019.

Los indicadores de desempeño estructural son de medianía. El PIB Per Cápita es 10 por ciento menor a la media nacional; de 2013 para acá somos la economía 14 del país por su desempeño en el Indicador Trimestral de Actividad Económica; la productividad laboral es menor al nivel nacional y, 37 por ciento de la población tiene ingresos por debajo de la línea de pobreza.

Sinaloa tiene dos prioridades de trabajo muy claras: cerrar las brechas tecnológicas que lo separan de la vanguardia económica global y construir la infraestructura pública productiva que lo haga competitivo.

Tener prioridades no significa que solo eso vas a hacer pero si significa que trabajarás para que esas actividades con la determinación que se realicen. Quien tiene más de tres prioridades, en realidad, no tiene ninguna.

La brecha tecnológica se reduce promoviendo la alianza con y la inversión de los “top five”, de los líderes económicos mundiales y las universidades y centros de conocimiento más importantes del mundo.

Por su lado, la infraestructura que requiere la economía tiene como eje superar la barrera natural que significa la Sierra Madre Occidental. Hay que conectarse con el noreste de México y USA por medio de las carreteras Los Mochis – Chihuahua y Badiraguato-Parral.

Este modelo de economía relanzada debe ser incluyente, esto es, que sea protagonizado por amplios sectores de la población y que por lo tanto participen en los beneficios y la prosperidad creada.

Si solo se beneficia una minoría entonces el modelo abortará por razones económicas; no habrá mercado interno, ni proveedores locales de calidad en la cadena productiva, ni mano de obra de alto nivel; y por razones sociales, no habrá una población que tenga conductas de colaboración.

La clave de la inclusión es la democratización de la productividad, o sea, construir los caminos para la mejora tecnológica de los medianos y pequeños empresarios, (en especial los agricultores) y fortalecer su capacidad de negociación con las empresas nacionales y extranjeras que participan en la industria y el campo.

Al mismo tiempo, una base fundamental de empleos calificados y salarios dignos es la capacitación en forma masiva y de gran calidad a la actual fuerza laboral y la dotación de educación universitaria del más alto nivel y especializada.

Los gobiernos locales deben ser agentes de cambio, dándole sustento práctico y detallado al relanzamiento y no dispersándose y pulverizando esfuerzos y presupuestos.

La clase empresarial exitosa de ahora puede ser otro agente del cambio gestionando ante los poseedores de la tecnología, los centros de conocimiento y los gobiernos.

Hay que construir una estrategia planeada y monitoreable de relanzamiento económico de calidad mundial, incluyente y sustentable

Artículo publicado el 05 de enero de 2020 en la edición 884 del semanario Ríodoce.

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