Una de ciclovías y humores públicos

malecón maza 3


Todo estaba en aparente orden hasta que el Químico Benítez se montó mediáticamente en las obras de rehabilitación del malecón mazatleco. Primero, dijo en entrevista, que aceptaba la obra siempre y cuando se considerara el restablecimiento de los estacionamientos en la zona que hoy ocupa la ciclovía y luego de que se multiplicaron los comentarios adversos en redes sociales y un cibernauta puso en operación una iniciativa en la red Change.org, donde rápidamente se manifestaron en contra miles de ciudadanos, dio marcha atrás, aun cuando hubo mazatlecos que lo apoyaron por razones de edad, negocio, trabajo, recreación, o simplemente por no querer caminar “en medio de este calorón”.

Sin embargo, un día después convoca a conferencia de prensa, y pone en entredicho la obra en su conjunto, solicitando al gobernador que no la empiece hasta que él entre en funciones, ya que será quien la reciba. Obviamente no obtiene respuesta y conforme a lo previsto dan inicio los trabajos de reencarpetado e instalación del drenaje sanitario. Que a todas luces es una obra que provoca sentimientos encontrados. Y es que lo sucedido con las del Centro Histórico, donde los vecinos y en particular el arquitecto Enrique González Guereña, quién ha fungido como supervisor sin cargo, se han encargado de exhibir la calidad de las obras que indican que aquello fue tierra de nadie.

A nadie parece doler las banquetas mal hechas, los hoyos en las calles, los escurrimientos de aguas limpias y negras. Y, claro, las observaciones técnicas alcanzan las banquetas y la ciclovía del malecón, donde vemos palmeras muertas, escombro y tierra, protecciones dobladas o pintura deslavada. Estas molestias a la vista y la sensación de que lo que hoy existe se redimensione con las nuevas obras, provocan sentimientos de malestar e impotencia.

No se sabe, porque es un secreto de estado, la razón por la cual no se le reclama a las empresas que recibieron una millonada por sus trabajos. Y lo grave es que algunas de ellas repitan en los trabajos de reencarpetado, o sea vuelvan a cobrar tapando lo que hicieron mal.

El Químico Benítez, que no ha presentado un adelanto de su plan de gobierno, empezó un litigio mediático en contra del gobernador, luego de que aquel no respondió a su petición y lo hace de mala manera desacreditando la obra y amenazando de que ya en funciones “no recibiría obras mal hechas”.

Es comprensible que el Químico Benítez busque ganar espacio mediático y presione a las autoridades. Sin embargo, la obra ya está en curso y seguramente traerá inconformidad, especialmente de los propietarios de los negocios que en un primer momento serán afectados, pero también de los ciudadanos, cuando vean que obras recién hechas, como son las banquetas y la misma ciclovía, sean rotas para meter la tubería del drenaje sanitario. Que, ciertamente, es un problema de planeación que en pesos y centavos representa un desperdicio de los siempre recursos públicos escasos.

Sin embargo, el futuro alcalde debe hacer política, no politiquería, y es que en todo esto hay márgenes de actuación, negociando, pero eso se tiene que hacer con cierta discreción, no en los medios desacreditando. Por ejemplo, pedir mano en la supervisión de las obras, de manera que se cumpla con calidad y tiempo. Pero lo que natura no da, Salamanca no otorga. Quiere gobernar antes de tomar posesión y solo recordemos la máxima de que “el poder no se comparte”.

Y en ese sentido, el gobernador está jugando con los tiempos que le quedan, faltan dos meses y está visto va buscar aprovecharlos. Los está aprovechando. Y el Químico quizá está calculando mal, los votos recibidos, no necesariamente significan apoyos en sus iniciativas mediáticas. Prueba es que los sectores organizados no han salido a decir ¡Vamos con el Químico!, la percepción es que estamos viendo a un alcalde malhumorado que no está haciendo política.

En definitiva, en el tema de las obras, las pasadas y las presentes, se creó un vacío. Joel Bouciéguez no salió a exigir a las empresas para que repararan lo mal hecho y el Químico Benítez sale antes de tiempo, esto es un vacío y en política nunca la hay; quien tiene la sartén por el mango lleva las de ganar, aunque resulta incomprensible que Quirino Ordaz, quien quiere pasar a la historia por la obra pública, ante las mal hechas y que no han sido entregadas al municipio, no haya dicho esta boca es mía.

Y ahí va, levantando cemento con un horizonte incierto.

Artículo de opinión publicado el 26 de agosto de 2018 en la edición 813 del semanario Ríodoce.

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2 Responses

  1. Es claro que el articulista tomo partido en esta disputa, claro no en favor del químico. Como que no sabe ¿por qué vuelven a contratar al mismo constructor?. La obra publica es ejecutada para hacer negocio, no para favorecer a la ciudadanía, eso debe cambiar. Los presidentes municipales que van a tomar posesión en diciembre, ven como les van a dejar el presupuesto municipal en cero, con finanzas totalmente en quiebra. Mazatlán es una ciudad muy desigual, con grandes carencias en las colonias populares y grandes inversiones en la zona turística, la ciudad hotelera y la ciudad atolera, como diría el gran teorico brozo.

    1. El articulista pone más atención en el proceder del Químico Benitez, que en la enorme corrupción en las obras mal hechas. O bien Quirino es un pendejo o un cínico. “Pura calidad puro Sinaloa”.. Benitez no se a robado ningún cinco y es el más criticado.

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