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  • Dias de Impunidad

Guerra Liera, el rector militante

Sería comprensible que se impidiera el ingreso de políticos a los establecimientos universitarios si fuera una decisión del Consejo Universitario para todos los partidos y candidatos, pero lo cierto es que no es así. En la UAS un ex rector creó un partido que se nutre de recursos humanos y materiales de la Universidad para su actividad y eso hace que la declaración del rector de la UAS, Juan Eulogio Guerra Liera, de impedir que se haga campaña, actúe con parcialidad, como militante del PAS, como recinto privativo de un partido, de un solo personaje, de una política.

Y es que toda Universidad-partido lo que busca con este tipo de decisiones centralistas, incluso de fuera de la institución, es que lo que representa su coto no sea intervenido por otras fuerzas que entren a disputar ese mercado político. Lo han hecho ya contra quienes consideran adversarios o simplemente no les simpatizan. No hace mucho echaron literalmente a la calle a Manuel Clouthier, hoy diputado federal con licencia, y próximamente candidato al Senado de la República, y más tarde a Audómar Ahumada, un ex rector que tuvo el atrevimiento de querer conmemorar los 50 años de su llegada a la Universidad, dejando sendas ofrendas a la memoria de Eustaquio Buelna y los mártires estudiantiles de principios de los setenta.

En contraste, Héctor Melesio Cuen Ojeda, líder del PAS, asiste a todas las unidades académicas en el inicio de cursos acompañado de funcionarios universitarios y el mismo rector le prodiga todo tipo de alabanzas y reconocimientos. Y no sólo eso, cuando el PAS promueve alguna iniciativa “ciudadana”, echa mano de los estudiantes en tareas específicas, se les manda a conseguir firmas de apoyo para postular “candidatos independientes”, promover una iniciativa de ley o llamar a votar por los mal llamados “candidatos universitarios”, so riesgo de que si los estudiantes no lo hacen, podría afectar sus calificaciones u otro tipo de promociones dentro de la UAS.

Por eso la respuesta de Guerra Liera, antes que de un rector preocupado por su institución, es la de un militante político que quiere evitar que lleguen a los establecimientos universitarios quienes van a disputar los votos cautivos del PAS. Pero se equivoca doblemente, está demostrado que los universitarios no le votan y el contacto político se está llevando a cabo por medios electrónicos, a través de las redes sociales.

Así que las miles de computadoras y smartphones existentes en los espacios universitarios están al servicio de la información y la estarán recibiendo las 24 horas del día a través de las redes sociales de Facebook o Twitter. Entonces, ante esta evidencia el cierre de puertas de los espacios universitarios tiene poco sentido y Guerra Liera con su grupo político pierde una oportunidad de contribuir al desarrollo político del estado, y que mejor que sean las universidades públicas, las que convoquen y organicen los debates de ideas y proyectos para los grandes problemas nacionales y estatales.

Y es que, de hacerlo, sería una expresión de madurez y el mensaje de que aun cuando es una Universidad-partido, está abierto para que en ellas se manifiestan en un plano de civilidad las distintas voces, incluida la posibilidad de debatir sobre el presente y futuro de la UAS.

Por el contrario, este rechazo del rector habrá de provocar problemas sea desde fuera, donde los partidos, coaliciones y candidatos independientes que se sientan afectados en su tarea de difundir su mensaje político van a ir innecesariamente contra el establishment universitario, pero igual desde adentro de la casa rosalina, donde tarde que temprano habrán de expresarse las voces críticas que están en contra del cacicazgo que se ha construido en su institución.

Finalmente, Guerra Liera ha cometido un grave error político al cerrar las puertas esta semana a López Obrador, que tan solo buscaba utilizar rentado el Polideportivo para una concentración de militantes y simpatizantes de Morena, mañana lo tendrá que hacer con Meade si intenta acercarse a los universitarios, y eso tendrá en algún momento un costo para estas autoridades que hoy seguramente están siendo observadas con lupa. Nadie le cree que su decisión, que al parecer no pasó por el Consejo Universitario, sea para evitar que no se altere las actividades docentes y de investigación.

Si lo hizo es que lo consultó con el todopoderoso Héctor Melesio Cuen y desde el tribalismo aislacionista concluyeron que sería mejor evitar que partidos y candidatos se manifiesten de cualquier forma en la casa de estudios de los sinaloenses. Claro, todo el espacio para los de casa.

 

Artículo de opinión publicado el 28 de enero de 2018 en la edición 783 del semanario Ríodoce.

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